9 de junio de 2006

Indy 4 es posible.

Me he dado cuenta de golpe y porrazo, una semana después de volver a alucinar con La última cruzada. Con un post larguísimo a medias, súbitamente me veo obligado a mencionar las razones por las que creo que Indy 4 podría existir y llegar a ser decente.

  • Harrison Ford está viejo. Tan viejo, que su vejez debería ser el tema para que la película funcionara.
  • Es de sobra conocido, tanto histórica como cinematográficamente, que muchos nazis poderosos encontraron su refugio conspiranoico en Sudamérica tras la guerra.
  • La fuente de la eterna juventud tiene un trasfondo americano-exótico-histórico que ya se ha asociado a Indiana Jones alguna vez.
  • X Men 3 demuestra que aunque sea por unos pocos planos, cualquier (buen) actor puede interpretar una versión mucho más joven de sí mismo. Y gracias a los ordenadores, George, gracias a los ordenadores. Editado: Aquí la empresa responsable.

No sé si será algo que sólo funciona en mi cabeza y encima de modo transitorio, pero para mí, ESTE Indiana Jones 4 funcionaría. Un punto a favor: A día de hoy, hay en la imdb un actor hispano asociado con la película, y se han atrevido a poner ya un título: Indiana Jones and the Ravages of Time, algo así como "Indiana Jones y los estragos del tiempo".

4 de junio de 2006

Esta vez nadie podrá decirles nada

Los viejos conflictos de Bichos, Monstruos, Nemo, El rey León, o Atlantis con obras de alguna característica similar hechas previamente, o a la vez, no deberían tener lugar esta vez, a no ser que tengan 50 años.











El cortometraje se llama The Story of Anyburg, U.S.A. Es de Disney, data de 1957 y está dirigido Clyde Geronimi, que también se encargó de coordinar obras como Peter Pan, Cenicienta o La dama y el Vagabundo, de las que hemos visto secuelas en los últimos años, y Chicken Little, otro corto del que salió una remakosecuela en 2005.

Afortunadamente, este corto no tiene absolutamente nada que ver con la película de Pixar más allá de estas similitudes de diseño. Y como los coches han cambiado bastante en los últimos 49 años, puede que ni eso. Y como John Lasseter sabe lo que hace, los que hemos visto el corto tendremos reservado algún guiño que nos terminará de dejar satisfechos.

1 de junio de 2006

No pienses en Rocío Jurado, dijo Tolstoi a su hermano.

"Quédate en el sofá hasta que dejes de pensar en Rocío Jurado", dijo Tolstoi a su hermano. Parecía fácil de obedecer, pero el joven León Tolstoi pasó semanas sin dejar de pensar en Rocío Jurado. El capullo de su hermano había dejado la tele puesta. Y luego Gallardón puso su nombre a la calle de los Tolstoi.

Justo antes de morir de inanición, el joven León Tolstoi mandó a la mierda el jueguecito, se levantó, apagó la tele y se puso a escribir.

25 de mayo de 2006

Me peto a Laura

¿De dónde ha salido ese mp3 alternativo? No lo sé, pero era urgente unirlo al videoclip.



Tiene algún truco de montaje para que el discurso sincronice mejor. Se podría apañar algo más, pero eso sería meterse en cirujía innecesaria.

Actualización: Parece que no es de la misma gente, y el caos alcanza el extremo ante un vídeo que lo mismo es de los que han hecho la parodia o de terceros (¿cuartos?).

22 de mayo de 2006

Uri Jiménez

Puedo presumir de que tengo algún mago entre mis amigos, incluso he trabajado con ellos. Más al respecto próximamente. Por el momento tengo que decir que sé cómo funcionan algunos de sus juegos, pero soy lo suficientemente profano como para quedarme totalmente perdido en un espectáculo. Y como algo sé, a veces prueban conmigo a ver si sé por dónde van los tiros. Y por supuesto jamás les estropearía un número contándolo por ahí.

Uri Geller es un mago. No es un brujo, ni un parafenómeno, ni un psicomante ni un telépata. Es un ilusionista. Y eso los magos lo han sabido desde siempre.

Y sin embargo hace una hora le han sacado en Cuarto Milenio. Iker Jiménez, que para ser totalmente escéptico disimula muy bien, ha dejado caer ante sus invitados la pregunta de cuánto hay de verdad y mentira en los espectáculos de Geller. La conclusión ha sido alarmante:

  • Lo de doblar cucharas es mentira
  • Lo de doblar llaves es mentira
  • Lo de infundir poderes a los espectadores para reparar sus relojes antiguos pudo deberse a la fuerza psiokinética de la unión de 18 millones de espectadores para que volveran a funcionar.

Oh, come on.

Los invitados del programa fueron unos estudiosos de lo paranormal que creían en lo paranormal, lo que para los trucos que explicaban era un sinsentido... a simple vista. Comprendían lo que Geller hizo, lo llamaban correctamente missdirection, pero ha quedado en el aire la tercera incógnita, ya que muchos llamaron después para asegurar que sus relojes habían vuelto a funcionar, dejando caer eso, que pudiera tratarse de un poder que Uri Geller... ¿qué? ¿Que usa cucharas con truco la mitad de las veces y la otra mitad usa poderes de verdad?

Señores, los relojes antiguos se estropeaban con la menor mota de polvo o de grasa, y si aprietan durante unos minutos un reloj con ese problema, el calor y la humedad pueden disolverla o cambiarla de sitio. A mí me lo contaron, yo no lo descubriría por mí mismo. Estadísticamente, casi todos en los 70 conservaban algún reloj del abuelo; estadísticamente, muchos de ellos fueron víctimas de esas motas después de la época en que compensara el esfuerzo de llevarlos a reparar. Resulta que ese truco no se le ocurrió a Geller por las buenas, sino que procede de los tiempos en que esos mecanismos eran de uso cotidiano y los relojeros tenían ese secreto en su gremio: Iban a su oscuro taller y probaban a ver si era eso. Y si era, salían a los tres minutos con una sonrisa, pidiendo dos pesetas por el recambio de piezas y el trabajo.

Ya digo que necesité que me lo contara un mago, uno que no tiene por qué revelarme sus técnicas, y mucho menos las de terceros, pero al que no le importa desmantelar a aquellos que se las dan de mesías, profetas, o poderosos. Los magos, independientemente de sus creencias, están hasta las pelotas de que los futurólogos, parlamuertos y otros parásitos sociales utilicen sus técnicas de mentalismo o adivinación, que son perfectamente explicables (parte de una ficción sumamente artística), para trascender a la magia y alcanzar unas cotas de misticismo (pura superstición) que se aprovecha de los crédulos. Hasta Anthony Blake, que en apariencia es quizá de lo más místico de España, hizo suyo el clásico "Todo es producto de su imaginación, no le den más vueltas, no tiene sentido". Es decir, "hagan el favor de no idolatrarme y dedicarse a cosas más útiles".

La magia es un fenómeno fascinante que nace en la psicología, pasa por las ciencias, matemáticas, estadística, física, incluso ingeniería... y acaba en las artes escénicas. Y tiene su propia historia, su propia literatura. Tiene sus oleadas, ahora los lumbreras televisivos han descubierto que como los monologuistas se han quemado por las ristras de chistes que crean una vez a la semana hay que cambiarlos, y qué mejor para ello que un colectivo virgen de profesionales que lo mismo llevan años perfeccionando un número de seis minutos. Y yo a los magos, como profano algo merodeador, les tengo un profundo respeto. No se puede uno imaginar, ni debe, cuánto hay que trabajar para que parezca que no cuesta trabajo crear lo que no parece posible.

Pero resulta que ahora va a ser Cuarto Milenio lo imposible. Me siento con este programa como cuando veo a un mago amigo repetir en público un juego que ha probado conmigo, que ha desarrollado delante de mí y que entiendo. Han dado a entender que ellos han descubierto los trucos de Geller, cuando gente como el mago James Randi lleva décadas denunciando su engaño en masa. Han dicho cosas como "se cree, se rumorea, que Geller trabaja ahora buscando petróleo", cuando hay documentales por ahí en los que aparecen él y quienes le contratan para eso.

Datos fehacientes a los que puedo acceder con dos clicks de google, quedan sumergidos en un halo de trascendente incertidumbre de un programa que acaba haciendo trampas en su propio juego. ¿A cuántos magos conoce el español medio? A Jorge Blass y Anthony Blake. ¿A cuántos astrólogos? Rappel, Paco Porras, Octavio Aceves, Aramis Fuster, la tipeja del ranking del horóscopo de madrugada... gente que nos importa una leche y que nos meten por los ojos porque el mundo está lleno de crédulos, gente de la que nos gusta oír las tonterías que necesitamos que nos digan. Aunque injusto, está claro que el sistema de dejar en ascuas, de referirse a nuestras mayores incertidumbres, funciona.

Quién iba a decirme a mí que ese presunto investigador llamado Iker Jiménez se acerca más a la Pitonisa Lola que a Tamariz. Hoy he visto la mierda, hoy he comprendido que Cuarto Milenio no es que hable de trucos. Es que es un truco.

If you are bending spoons with your mind, you are doing it the hard way.

James Randi