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24 de febrero de 2014

Referentes de Operación Palace

Operación Palace, el falso documental que muestra un punto de vista imposible sobre el golpe de estado del 23F, se emitió ayer y fue líder de audiencia. A mí ya me olía a fake, y casi todos se dieron cuenta en los primeros minutos. Lo que más me sorprende es que, si alguien se da cuenta de que es falso, se ofenda porque sea falso.

La gente está hablando con mucha sorpresa, como si fuera algo inédito, cuando en realidad el falso documental es un formato maduro desde hace décadas. Y mientras la gente no para de opinar, a mí no me han dejado de venir referentes a la cabeza, así que creo que está bien indicar algunos.

  • La guerra de los mundos (1938) de Orson Welles. Retransmisión radiofónica que en España Luis del Olmo convirtió en tradición anual, por cierto, para celebrar el día de la radio.
  • La verdadera historia del cine (Forgotten Silver, 1995) documental de Peter Jackson.
  • CQC estuvo allí - Falso reportaje, también del 23F del primer Caiga Quien Caiga español, en tiempos de Wyoming. Juanjo de la Iglesia se integró en imágenes de archivo con la tecnología de Forrest Gump, que en esa época tenía bastante mérito. 
  • Operación Luna (2002) documental del canal Arte en el que Jordi Évole reconoce que se inspiró para hacer Operación Palace. Además de la similitud en el título, hay muchos puntos en común en la estructura y las ideas que conforman el argumento.
  • La coronación de Eduardo VII (1902) de George Méliès. Como la Corona no permitió el que plantaran un cinematógrafo en medio de la sala, se repitió la ceremonia más tarde con actores. Sí. En 1902 ya se hizo un falso documental. 
  • Nanuk el esquimal (1922) de Robert Flaherty. Mucho se ha discutido sobre este documental. Uno de los rumores más repetidos es que los rollos de película se perdieron en el barco de vuelta y Flaherty volvió y repitió las escenas tal y como las quería.
  • Cualquier película de archivo del desembarco de Normandía (1944?). Por lo visto el océno también se tragó los originales del desembarco y todos los retales de películas que aparecen en todos los documentales proceden de otros desembarcos, pero no el del día D.
  • El documental de los cangrejos gigantes en el fondo del mar (mediado de los 90). En la 2 se emitió una serie de documentales españoles de unos 20-30 minutos, si no recuerdo mal, sobre temas muy variados. Uno de ellos trataba sobre una sociedad secreta que compraba cuadros a autores prometedores y los vendía siglos después, es decir, se lucraban con inversiones a muy largo plazo. Otro hablaba de unos cangrejos gigantes que estaban en el fondo del mar, mutantes surgidos de de pruebas nucleares. Puedo asegurar que este documental era falso, aunque basta buscar en google para toparse con mucha gente que tiene un vago recuerdo y cree que era cierto. Puedo constatar que eran falsos porque uno de los autores era amigo de mi padre. Incluso editaron un pequeño libro con los guiones que he llegado a tener en mis manos. Pero como mi padre ha muerto y el libro se perdió en un incendio, no puedo aportar pruebas. Sí puedo decir que fue un trabajo monumental de documentación donde había mucho componente de verdad, datos y fechas, mezclados con mucha imaginación e imágenes de archivo. ACTUALIZACIÓN: La serie se llamaba Páginas ocultas de la historia.
  • La entrevista de Jordi Évole a Pedro Ruiz (2009). Parece mentira que la gente se sorprenda de que Jordi Évole gaste una gran broma hoy, cuando lleva haciéndolo desde que hacía de falso miembro del público en el programa de Buenafuente. Lo mejor que tiene el Follonero es que es un descarado, y el precio que tenemos que pagar para que sea descarado con gente que nos cae mal es que alguna vez tiene que serlo con nosotros.
Quedan muchos más ejemplos, muchos de ellos recientes y de moda hace poco, pero esto es un ejercicio de memoria más que de documentación. Hay muchos documentales falsos que eligen ese formato porque necesitan un factor de credibilidad que una película al uso no daría o ya está agotada (Cloverfield). Otros intentan contar algo que sería perfectamente posible, pero se inventan un ejemplo para contarlo desde el punto de vista más interesante (Catfish). Y no incluyo documentales como la disección del alien de Roswell u otras patrañas conspiranoicas.

A mí el concepto me atrae en sí mismo, porque con los años me he convertido en un escéptico terrible. Me cuesta asimilar que la gente proteste por una mentira en un canal, cuando en el de al lado están emitiendo Cuarto Milenio. El juego de convenciones que lleva a protestar por uno y no por otro es complejísimo.

Hace tiempo grabé ¿Quién está ahí?, un corto documental sobre la audiencia en televisión. El aspecto del documental es aséptico. La voz del entrevistado es una impostación de locutor. Y me han llegado a parar por la calle para preguntarme era de verdad. Lo es. Ese audímetro es de verdad. La voz de Peter Griffin fue solicitada expresamente por el mismo entrevistado y estuvo presente en la grabación de audio para que no se pusiera una palabra equivocada en su boca. El audímetro está grabado en funcionamiento y todos los datos que aporta el entrevistado son correctos. Pero... ¿por qué vas a creerme? ¿Soy yo más creíble que mi trabajo? ¿Cambia algo si te lo cuento mirándote a los ojos?

Eso es lo que hacen los políticos en Operación Palace.

27 de octubre de 2010

¿Quién está ahí?



Aquí, directamente en alta definición.

31 de agosto de 2010

El Mad Men de los pobres

La gente flipa con Mad Men, pero existe una serie sobre publicidad de la que no se habla en Espoiler, ni tiene subtítulos fan o links en Seriesyonkis.

Se llama Pitchmen, es un reality y tiene un montón de cosas interesantísimas, tanto voluntarias como involuntarias, y siempre las suficientes para que sea el único reality del que puedo declararme fan.

La primera vez que vi a Billy Mays fue en Jay Leno dándose martillazos en la mano. Me sonaba del teletienda. Es uno de esos tipos que nosotros conocemos porque aparecen de madrugada mal doblados en unos anuncios de mierda. Tiempo después, se fue Leno y llegó Conan. En uno de sus primeros Tonight Shows le entrevistó junto a Anthony Sullivan, otro vendedor de teletienda. No iban a hablar de la teletienda, sino de su serie. Discovery, la cadena de Cazadores de mitos, montó un reality en el que siguieron a estos dos tipos durante un año mientras grababan teletiendas.





¿A que parece una chorrada? Lo es. Pero luego uno se da cuenta de que el resto de la publicidad no tiene un ápice más de dignidad. La teletienda es un elemento imprescindible en ese esquema de consumo, como lo es un mecánico grasiento y apestoso en una flota de limusinas. Es más, con el tiempo uno se da cuenta de que es el modo más legítimo que puede ofrecer la publicidad:

La teletienda es el único formato publicitario con eficacia 100% comprobable.

Si este mes Cocacola vende más que el anterior pueden darse más mil razones: Disposición de máquinas, temperatura, precio, campaña en televisión, revistas, virales, boca a boca, canciones pegadizas... y todo lo anterior aplicado a la competencia. La teletienda no, consiste en poner un precio por la tele y un número de teléfono. Y ya está. Nadie puede maquillar un fracaso. Hay anuncios con los que no llama nadie y anuncios que te hacen ganar millones en los 10 minutos posteriores a la emisión. Pura matemática. Por supuesto, todo lo que lleva hasta ahí es bastante más complicado. Para probar los anuncios hacen tests en cadenas concretas con públicos determinados. Van probando ciertas horas en ciertas regiones y así deciden si amplían y lo mandan a emisoras del resto del país. Todo esto se traduce en cosas como grabar varias tomas con el presentador diciendo precios distintos, para ver luego cuál es el más rentable.

Pitchmen pasa por su filtro de reality americano ese proceso, pero no por ello carece de interés.

Los protagonistas de la serie son dos pitchmen veteranos, es decir, anunciadores, de los que invaden nuestras casas un millón de veces, ya sea de madrugada (por la tele) o durante el día (en la puerta y, ay, por teléfono). Tienen cierto status dentro de su profesión, y más o menos pueden elegir qué productos anunciar.

Un buen producto no es sinónimo de un éxito de teletienda. Los hay que funcionarían bien en tiendas especializadas o farmacias, pero que en televisión no tienen sentido. La teletienda se basa en las siguientes reglas de oro:

  1. Hay dos tipos de anuncios, los que duran dos minutos y los que duran más, generalmente 15 ó 30.
  2. Los anuncios que duran dos minutos son para cosas que valgan 19.99 o menos.
  3. Los anuncios largos son para lo más caro, como máquinas de ejercicio y ese tipo de cosas.
  4. Los anuncios de prevención no suelen funcionar (extintores, botiquines).
  5. El producto tiene que solucionar un problema cotidiano.
  6. Usarlo tiene que ser satisfactorio (o parecerlo en televisión).
  7. Cuanto más claro sean el problema y la solución, mejor. No hay nada mejor que algo que sabes usar 5 segundos después de verlo por primera vez.
  8. Esa solución debe poder llevarse al extremo.

Es todo como muy anglosajón, ¿verdad? Más todavía si nos encontramos con sus clásicos juegos de palabras, aliteraciones y rimas que nos harían vomitar de oírlos en nuestro idioma. En un anuncio de la teletienda no existen las subordinadas. El grafismo importa más por su cantidad que su calidad. Pero la mejor categoría es la última, si se anuncia un desodorante, hay que meter una mofeta de por medio. Si se trata de un pegamento, hay que pegar dos neveras. Si la competencia ya ha puesto neveras, habrá que pegar dos coches. Si ya hay un anuncio de coches... se pegan dos barcos. Es ese rasgo tan americano de llevarlo todo al límite. Y lo que llevó a Discovery a producir la serie, probablemente.

El planteamiento del programa es el siguiente: Hay gente que ha inventado un producto y para venderlo necesita que se grabe un anuncio. Se necesitan más cosas, pero la empresa de Sullivan más o menos tiene contactos con fabricantes, cadenas, etc.

Los vendedores Billy y Sully, pese a hacer los anuncios más cutres del espectro, tienen un caché, los anuncios empiezan con sus nombres. Como se han convertido en especie de una franquicia, se pueden y deben permitir elegir a sus clientes, y nosotros seguimos todo el proceso. No solamente vemos el making of del anuncio, sino que también nos dejan meter la nariz en fábricas, conflictos de diseño, fallos, estrategias y unas cuantas historias de inventores con mucha fe que se han dejado la hipoteca en un aparato que les puede hacer millonarios o llevarlos a la ruina. En el programa pasa de todo. Hay mucha historia de superación personal y mucho choque de bruces con la realidad. Lo más curioso es terminar de ver un episodio y buscar el anuncio terminado en youtube, que siempre es peor que el capítulo. Hablan de la competencia sin tapujos, y en algunos casos incluso llegan a aparecer compañías rivales.

Hay muchas historias curiosas en Pitchmen y mucha gente interesante. Por ejemplo, llama la atención que muchos inventores no hagan nada más que dar dinero a una empresa de ingenieros para encargarles prototipos. Y luego está la gente importante de la trastienda. El mejor es A.J. Khubani, el tío que diseñó el logotipo "visto en televisión".




Este cabrón sale ocasionalmente y es lo que más me mola de todo Pitchmen. Hace en la realidad todo lo que el reality asigna a los protagonistas más allá de los anuncios, es decir, él es el de los contactos. Khubani tiene reuniones constantes con inventores en busca de un inversor. Tiene fábricas en China y un equipo gigantesco de diseñadores, abogados y gente de marketing. Está detrás de la mitad de las teletiendas del mundo y es muy probable que tengas algo en tu casa que ha pasado por su despacho, un cargador de baterías, una mopa o un ventilador portátil. ¡A veces me entran ganas de agregarle a Facebook!

Por todo esto, Pitchmen me fascina. "But wait, there's more!" Por el mismo precio, este programa se termina de convertir en algo especial cuando vemos todo lo involuntario que ha pasado por él:

Hay unos cuantos errores visuales que parecen ridículos en televisión, como alguna secuencia con los campos invertidos. El más curioso de todos, que a los montadores les llamará la atención, fue de sonido. Imaginad que cogéis varios clips de sonido de Final Cut o Premiere y sin querer los estiráis un segundo más. Pues eso pasa en un episodio, hay 10 minutos que tienen todas las fuentes de sonido un par de segundos más largos. Sí que es cierto que la serie está muy bien montada, aunque con abusos de golpes de efecto ante una mala noticia o un momento de tensión. Luego está el marco legal que prohíbe usar marcas en televisión si no dan su permiso, que un asunto cada vez más loco. Hay oficinas con muestras de productos en las que la mitad se tapan con un desenfoque digital. Como postproductor que ha tenido que enfrentarse a eso y sabe que no es difícil, pero sí un coñazo, me salta una lagrimita cuando veo que esas secuencias se alargan y alargan, pensando en el pobre tipo al que le tocó borrar. Así los otros problemas de pospo se me hacen comprensibles.

Además, la serie fue mal concebida en sus inicios, sobre el papel. Se grabaron 12 episodios durante un año y está claro que les encargaron más capítulos de los que podían abarcar. La temporada no daba para más de 10. Les pidieron episodios conclusivos, así que seguimos el proceso muy condensado de un par de productos cada vez, cuando pasan meses entre un diseño y un anuncio emitido. Para el episodio 8 ya tenían problemas, no trabajan tantos productos como para mostrar 26 en un año. Por eso, los últimos episodios son bastante más personales, incluso familiares. Graban anuncios de gente que conocen de antes y, gente enchufadam, como otros pitchmen que han inventado algo, o incluso familiares. Y este lado más personal nos lleva al último y triste imponderable:

Cuando les vi en Conan, literalmente me vendieron la serie. Probé a verme un capítulo y me encantó. Vi varios más. Y de pronto, una semana después, Billy Mays se había muerto.





Su muerte pasó bastante desapercibida porque su infarto fue tres días después del que mató a Michael Jackson. Ni siquiera corrieron ríos de tinta cuando también a la vez encontraron restos de drogas en la autopsia. Se dijo algo, apareció en un capítulo de South Park sobre aquella ola de famosos muertos, y ya.

De los 12 episodios, justo en ese momento habían emitido 11. Yo había visto aproximadamente la mitad, y fue bastante palo, porque es inevitable cogerle cariño. Pero la sensación de ver media serie con el protagonista resucitado fue un golpe rarísimo para mí. Seamos sinceros, era bastante idiota, pero con una vocación y una voz que te obligaban a escucharle, aunque le odiaras. Algo así como la parte de preguntas de Miss Universo. Así hizo su carrera, pese a que seguramente todas y cada una de las personas que aparecen en el programa eran más inteligentes que él. Y sin embargo, su modo de simplificar las cosas era muy eficaz para entender este submundo.

Tras pensarlo mucho, Discovery anunció que iba a hacer una segunda temporada, con Sully en solitario. Llevan emitidos un par de episodios y sigue gustándome, pero le falta el ritmillo de Billy Mays. A ver cómo lo solucionan, y descanse en paz.

5 de junio de 2010

Sobre Lost

Aquí, en caliente:




Aquí, en frío:

10 de febrero de 2010

Los cimientos

Con ustedes, los cimientos del cine, un cortometraje de Diego Puertas y José Ángel Soto.



Y los cimientos de la tele, una entrevista realizada por un servidor:



Recuerden que junto al volumen hay un botoncito para verlos a pantalla completa.
Las fichas de los cortos están aquí y aquí.

21 de septiembre de 2009

Guionistas, ¡a trabajar!

Uno de los mis pequeños momentos preferidos cada año, desde que sigo los Emmys, es la nominación al mejor guión de programas de variedades. El ganador me importa menos.

Pongámonos en situación: Todos los años intentan hacer la gala más corta o por lo menos más entretenida. Los guionistas de un espectáculo de variedades son siempre un montón. Es un coñazo recitar un nombre tras otro. Con otras categorías, se pueden poner normas como no dejar que suban más de tres al escenario. Pero con los guionistas sería bastante injusto quitar uno y poner otro, las jerarquías son mucho más abstractas.

Así que un buen día a un productor de los Emmys se le ocurrió encargar a los programas de variedades que hicieran ellos mismos un pequeño vídeo con la lista de nominados. Se supone que son genios del humor, ¿no? La élite, capaz de sacar horas y horas semanales. ¡Pues que se encarguen ellos! La única norma es que se oiga la lista de guionistas. El resto, queda a su entera libertad. El resultado dice mucho de la personalidad de cada programa.

Mejor guión de variedades, 2006


Mejor guión de variedades, 2007


Mejor guión de variedades, 2008


Mejor guión de variedades, 2009


Y por cierto, funciona tan bien que lo están ampliando. Las nominaciones ya se han convertido en minigags en varias categorías. Los nominados ahora se lo tienen que currar un poquito (más).

8 de mayo de 2009

Carta abierta a Telemadrid

A todas las cadenas de televisión en general, a Telemadrid en particular y, de rebote, a los responsables del programa 30 minutos, José Manuel Albelda, Carmen Gil, Alberto Alcalá, Javier Tresguerres y otros.

Gracias a la página web El otro lado he podido ver íntegro un documental sobre derechos de autor titulado La guerra de la SGAE. Reproduzco aquí los enlaces:







Se emitió, según tengo entendido, el pasado lunes 21 de abril de 2009, y a partir del minuto 7:19 del primer vídeo reproduce en su totalidad Idea, un cortometraje del que soy autor. No un fragmento. La totalidad, quitando cortinillas. No por su escasa duración debería tener menos importancia desde un punto de vista cultural, dura exactamente 30 segundos, de los cuales hay 2 segundos de cortinillas. Ustedes han emitido los 28 segundos restantes. Y no mencionan ni el título ni a sus autores. La única acreditación que contiene de mi persona o de cualquier otro relacionado con su creación es "Youtube".

¿Youtube? ¿En serio? Acreditar a Youtube es como decir que "Érase un hombre a una nariz pegado" es obra de la Biblioteca Nacional. Ni Francisco de Quevedo ni sus herederos tienen derecho legal a cobrar por un poema de hace 400 años, pero nunca dejará de tener derecho a que su nombre aparezca junto a su obra. Ni siquiera dicen el título de la obra para que alguien pueda entrar en la biblioteca y hacer una consulta.

Si yo, como autor audiovisual, realizara un documental que tocase incluso tangencialmente asuntos relacionados con derechos de autor, tendría extremo cuidado en documentarme sobre lo que son y sobre cómo utilizarlos. Por ejemplo, tomaría nota rápidamente del documento que citan 10 segundos después de mi cortometraje: Existe una diferencia entre el derecho moral y el derecho de explotación. El derecho de explotación puede cederse a un tercero y es el centro de la polémica que ustedes tratan. Sin embargo, el derecho moral es irrenunciable y consensuado en nuestro país: Un autor puede, según el artículo 14, párrafo 3º de la Ley de Propiedad Intelectual, exigir el reconocimiento de su condición de autor de la obra.

Sorprendente, ¿verdad? Reconozco que es un asunto cargado de ironías.

Primera ironía:
He visto el reportaje gracias a Youtube. Y sin embargo quien quiera que lo haya subido, ha reconocido su autoría. Se mantiene el programa íntegro, se mantiene la mosca de Telemadrid y se preservan los créditos finales en el tercer vídeo, gracias a todo ello sé a quién dirigirme con esta carta.

Segunda ironía:
Yo no subí el Idea a Youtube. Lo que hice fue mandarlo a un festival de cortos donde se acompañó de datos técnicos y artísticos. De hecho, su presencia en la web de vídeos podía haberme perjudicado, porque en el festival exigían exclusividad. Cuando les avisé del problema, que otros individuos habían empezado a moverlo por su cuenta, me dijeron que no se pueden poner puertas al campo.

Tercera ironía:
Los propios usuarios de Youtube me acreditan mejor que ustedes: en 10 de las 12 copias del cortometraje que tengo localizadas aparece mi nombre o un enlace a este blog, o a una versión descargable de más calidad en la que aparece acreditado el equipo artístico. Si hubieran dedicado más de un minuto a coleccionar material para su documental, habrían podido dar conmigo y yo habría colaborado encantado, como han hecho "McNolos Producciones", a los que acreditan en cada fotograma de sus obras. Sus obras también están en Youtube. De todas las canciones, vídeos de Youtube, videoclips y programas que aparecen en breves insertos, sólo les acreditan a ellos. No sé si será en agradecimiento por haber prestado declaraciones, pero en mi humilde opinión un derecho irrenunciable no puede formar parte de un trato.

Cuarta ironía:
Si me hubieran llamado o hubiesen contactado con el festival de cortos, habría cedido encantado Idea para este reportaje, o cualquier otra obra de las que dispongo, contribuyendo sin esperar nada a cambio. El derecho a acreditarse es una opción intransferible del autor. Yo puedo decidir si quiero crear una obra anónima, o firmar bajo seudónimo o lo que me dé la gana. Ustedes no.

Quinta ironía:
He dicho antes que no se pueden poner puertas al campo... pero ustedes no son el campo. Ustedes utilizan una señal cedida por el gobierno nacional o regional, es decir, la gente; pagan tasas, compran programas y emiten publicidad. ¿Bajarse una peli por p2p supone ánimo de lucro? Unos dicen que sí, otros dicen que no. Lo que está claro es que 30 segundos de un programa de televisión en nuestro país son siempre negocio. Independientemente de que se trate de una cadena pública o privada, de que el programa haya tenido publicidad. Los directivos de su cadena se levantaron al día siguiente con las audiencias de la parrilla en el móvil. La política sistemática de rellenar con contenidos ajenos está a la orden del día. Lo que en otra época se podía haber considerado un descuido de documentación por parte de los autores del programa, hoy no se les puede achacar a ellos, porque forma parte de la rutina televisiva.


Por todo ello les pido públicamente que se replanteen ustedes, y todos los demás, dejar de utilizar internet como una fuente de contenidos gratuitos de autoría abstracta que redistribuir sin que nadie se lo pida, y sin que a nadie se le agradezca, porque no es así. Ya han visto que dentro del propio internet tampoco ocurre así.


Sé que con esta carta no hago más que ponerme al final de una larga cola, porque ya somos muchos, sólo pido que se respeten los derechos. Y no, no pienso pedir 1/60 del presupuesto del programa por rellenar medio minuto de los 60, ni nada por el estilo, por muy razonable que parezca. Yo comulgo con mucho de lo expresado en el documental y defiendo que se pueda acceder con la mayor libertad posible a todo tipo de contenidos. Es más, reivindico su derecho a citarme a mí o a cualquiera. A mí me basta con que se reconozca la autoría con justicia. Sería muy triste que tuviera que hacerme de la SGAE para reclamar estos derechos, renunciando a otros. ¿O acaso ustedes, como todas las cadenas, no pagan un canon a la SGAE por todas las músicas que utilizan en sus emisiones? Este documental tenía unas cuantas... Lo más irónico de todo es que la SGAE sí que va a sacar dinero con él.



Se han hecho eco Pianista, La tele que me parió, Salvemos Telemadrid y menéame. Algunos me llaman de todo, pero todavía no tengo claro que lo hayan leído entero.

8 de febrero de 2009

Bueno, tampoco nos pasemos de listos (Thursday Night Lif 2)

Me animo a escribir este otro minipost por esta frase del comentario anónimo del post anterior:

Las noticias SNL carentes de ritmo y con no una sino dos interrupciones aburridisimas y ridiculas.


Porque me he parado a pensar... que el número de interrupciones aburridísimas y ridículas que recuerdo en el original son muchísimas. Y en algunas ocasiones, más de dos. Y reincidentes, con personajes que no hacen tanta gracia repitiendo lo mismo una y otra vez.

El programa lleva dos o tres años siendo REMATADAMENTE MALO. Y eso sólo lo han compensado en casos concretos: Dick in a Box y otros videoclips de Lonely Island, (los que menos se pasan de rosca), las elecciones americanas, algunos presentadores invitados muy graciosos y poco más.

El concurso japonés original no era más divertido que el español. Y no porque la adaptación tenga poca gracia.

¿Es Steve Carell el único presentador americano que ha visto la crítica? Porque las mil vueltas que le da como cómico a Resines, Resines se las da a MICHAEL PHELPS.

Existe infinidad de metraje tremendamente aburrido en el Saturday Night Live desde sus inicios. Hay quienes llevan años apagando la televisión media hora antes de que termine, porque todo el material bueno va al principio.

La ventaja que tienen los españoles es que no se van a pasar una semana escribiendo y ensayando, sino REscribiendo y ensayando. Con guiones desde el primer día en el que pueden ir intercambiando chistes a medida que van saltando las noticias. Y sobra decir que tienen 600 horas de televisión entre las que pueden rebuscar. Además, la necesidad que tienen los actores americanos, por buenos que sean, de mirar las cartelas con el guión constantemente, hace que se pierda el hilo del programa original con mucha facilidad, al mirarles a los ojos y ver que no tienen ni puta idea de lo que están haciendo. Por buenos que sean. Y eso se salva precisamente con una semana de ensayos.

En otras palabras, el punto de partida teórico del SNL español es mil veces mejor que el americano. Las innumerables cagadas que han cometido aquí desde antes de empezar, y que seguirán cometiendo después, como han anunciado los cameos o cuando la semana que viene pongan al invitado en el único personaje repetido de un sketch recurrente, que apuesto a que ocurrirá, se ven compensadas por las ventajas A OTROS OJOS QUE NO SON LOS NUESTROS.

Si han anunciado el programa a bombo y platillo es para todos aquellos que no lo conocen. El anuncio dice "Saturday Night Live es una cosa muy buena que no has visto nunca" no "Vamos a repetir lo que ya conoces tú y ese amigo friki tuyo". Los que conocen en España el SNL no son un público mainstream. Los que ven el SNL en USA sí lo son. Ustedes, los anónimos que se quejan, no son el público natural de ese programa, del mismo modo que no son el público natural de una película de los años 20. Habrá a quien Fatty Arbuckle le parezca un genio, pero es totalmente lícito que no se tenga ni puta idea de quién es. Y el 90% de los lectores de este blog que conozcan el nombre lo habrán leído en un libro minoritario, pero no podrán mencionar un solo trabajo suyo sin usar la imdb.

Y a propósito del cine mudo, en aquella época el remake de un sketch era algo lícito y corriente. El dictado ridículo de la secretaria del Gran dictador en la máquina de escribir lo había hecho ya Buster Keaton 20 años antes. Por decir uno. Repetir no es necesariamente malo. El vodevil sólo podía existir con él. El mejor sketch del mundo no es de sus intérpretes más famosos. Ellos lo cogieron de otros y lo mejoraron a base de interpretarlo decenas de miles de veces.

Hago mención de este sketch porque precisamente sale mencionado en Studio 60. El tal anónimo recomienda en su comentario a los responsables de este SNL verse S60 para que entiendan "el sentido original", como si el mayor reproche que se le hizo a Sorkin no fuera precisamente carecer de ese sentido original. Muchos utilizaron la referencia al Who's on fist como ejemplo de lo desconectada que andaba la serie con el humor de la gente, porque era implanteable que los padres de Tom Jeter no supieran lo que es, incluso mejor que él.

El integrismo es de paletos. Y a estas alturas de siglo, los paletos ya han aprendido P2P.

5 de febrero de 2009

THURSDAY NIGHT LIF

...el "lif" se debe a que así lo pronuncia Gabilondo CORRIGIENDO a los demás en pleno informativo.

Falta una hora para que empiece el programa y ya hablan de lo que hacen como SI TUVIERAN LA MENOR IDEA DE CÓMO FUNCIONA EL PROGRAMA.

Falta una hora para que empiece y ya han metido un reportaje de cómo se hace un programa que POR DEFINICIÓN NO SE HA HECHO TODAVÍA.

Falta una hora para que empiece y ya han entrevistado a los CAMEOS SORPRESA, quienes, por supuesto, han explicado con detalles SUS SKETCHES.

A la gente que está hasta las narices de ver cómo pierde un buen concepto cuando se adapta al otro lado del atlántico le dejo con el caso diametralmente opuesto: La adaptación americana del famoso vídeo de Wyoming y la becaria.

8 de enero de 2009

Escuela Superior de Diseño Máximo Cozetti

¿Te gusta...

  • navegar por internet?
  • bajarte pelis?
  • ver la tele?
¿A que sí?

¿Y no estaría bueno trabajar en lo que
te gustá?

¡Pensálo!

Son actividades por las que no pagas un puto duro. Pero seguro que algún pelotuo lo paga, ¿no? ¡Y no querés vTÚ cobrar por ellas!

En la Escuela Superior de Diseño Máximo Cozetti podés aprender software de computación avanzado:
  • Flash
  • Html
  • Photoshop
  • Premiere
  • Corel Draw
  • ¡y muchos más!

Nuestros cursos trimestrales impartidos por profesores especializados (gente como vTU que los ha aprobado con nota tres meses antes) te enseñarán todo lo que nesezario para convertirte en un profesional del diseño listo para trabajar.

Esto es un hecho probado. El 50% de los profesionales de diseño actuales no tienen más conocimientos que los que se imparten en este curso.

Quizás parece que con practicar estos programas en casa es suficiente, pero ¡no!
Existen nociones de competitividad e iniciativa que sólo nuestro director
Máximo Cozetti puede enseñarte. Imaginá, Máximo Cozetti es un argentino cuarentón, antiguo vendedor de coches usados y con tres divorcios a sus espaldas. Nadie mejor que él para certificar un diploma de cursos trimestrales.

Que quede claro:
Nuestro primer objetivo es dar trabajo a profesionales del sector (sirve como ejemplo nuestro profesorado, que no encontraban otra cosa).

¿Dónde trabajarás?
No te costará nada encontrar un puesto de becario en empresas de publicidad, cadenas de televisión, productoras o prensa escrita y online. Al haber tantas escuelas como la nuestra, existe un exceso de gente que piensa que puede dedicarse a esto, por lo que estas empresas han ido reduciendo paulatinamente los salarios de su plantilla hasta el punto de que se componen íntegramente de becarios. Podrás ser becario durante años y más años, y tendrás una gran variedad de actividades: Siempre podrás irte y buscar en otra distinta. Y si te cansás de ser becario, siempre podés hacer una lista de las grandes empresas por las que pasaste, redactar un curriculum espectacular y te habrás convertido en un cualificado profesor de la noche a la mañana.

Últimas historias de éxito
  • JAVIER BARROSO DE COSLADA diseñó la traducsión española de la promoción de Fanta del pasado verano. Su etiqueta amarilla con puntos está en todas las botellas vendidas durante meses y ha sido colecsionada por miles de personas.
  • ÁNGELA MIRANDA DE MADRID metió por error un material de Rajoy en un reportaje de un noticiario sobre la guerra en 2007. Este toque artístico subliminal fue debatido en todo el mass media durante semanas.
  • JUAN MIGUEL GIL DE SEVILLA entró a trabajar a un diario de tirada nasional maquetando las páginas de deportes. En un recorte, despidieron a todo el personal de la secsión menos a él y ahora es jefe de departamento.
  • PEDRO DEL TORO DE MADRID consiguió trabajo de becario en El Internado. Resibió indicaciones contradictorias sobre el atrezzo que debía colocar en una mesa y grasias a él, los guionistas idearon la famosa trama de la "misteriosa lámpara que cambiaba de color a la hora de comer".
  • LUIS GONZÁLEZ DE LLEIDA entró a trabajar a una agensia publicitaria de Barcelona. Allí conoció a la hija del jefe, se casaron y ahora tiene un puesto de gran responsabilidad.
Y no te olvides si preferís
  • poner a prueba tu paciencia y practicar para futuros jefes ineptos
  • sustituir las clases prácticas por docenas de asignaturas de teoría e historia
  • leer obligatoriamente una bibliografía innecesaria fácilmente localizable en internet
  • extender artificialmente un curso trimestral a cuatro o cinco años
conzultá nuestra Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Máximo Cozetti.

26 de noviembre de 2008

El fin de una era

No hace falta ser muy conocedor para haber visto opiniones sobre lo importante que es que una obra se salga a la luz en el momento adecuado, el fracaso que supone llegar unos años tarde, cuando las corrientes siguen otro rumbo, o cuán visionaria resulta, que resulta incomprendida una o dos décadas. Luego, con el paso del tiempo, acaban catalogadas, organizadas, puestas en perspectiva. En mi opinión no hace falta, la primera reacción de un espectador no va a ser si una película en blanco y negro es un reducto cultural de los 60 o una innovadora puesta en marcha de los 40, sin ir más lejos. No debería ser su objetivo primordial, al menos.

Y sin embargo, con ciertas obras, ocurre que tienen la fortuna de tener lugar lo suficientemente temprano como para que exista, tiempo después de su llegada al mundo, un momento idóneo para verlas: Un momento en el planeta coloca su diana de atención justo donde alguien soltó un dardo tiempo atrás.

Eso ocurre con El Ala Oeste de la Casa Blanca. Para entender nuestro mundo en este momento, considero muy útil conocer esta serie. Cualquier tratado de política está escrito por alguien con ideas muy claras, porque si no, no tendría sentido que lo escribiera. Con el Ala Oeste, sin embargo, sí que tiene sentido, está escrita por un compositor de ideas al que un equipo de asesores políticos profesionales y de todos los perfiles ideológicos le presentaban sus distintos puntos de vista. Él sólo tenía que recogerlos y entablar con ellos un drama.

Cualquier problema político, social, religioso o económico que se nos pueda ocurrir aparece plasmado en esta serie. Ya he puesto aquí unos cuantos vídeos que se refieren a cuestiones escalofriantemente reales, dentro de su universo de ficción, y podría enumerar muchas más, como aquel capítulo en el que el gobierno se negaba a utilizar públicamente la palabra "crisis" para hablar del estado de la economía, o ese otro en el que el presidente tiene que hacer que palestinos e israelíes se pongan de acuerdo al menos en que nunca se ponen de acuerdo. O el del problema para elegir nuevos jueces del tribunal supremo, o los debates entre lo mal que funciona la burocracia contra lo necesario que es el funcionariado, o el cinismo de los millonarios que gastan un porcentaje ínfimo de su fortuna, que sigue teniendo docenas de ceros, para lavar su imagen.

Pero no es por todo ello por lo que hoy, aquí y ahora, es el mejor momento para conocer esta serie. La penúltima temporada es un salto generacional plasmado en forma de un año de interminables primarias. La última, consiste en unas elecciones en las que un joven político, cuarenta y tantos, es el primer candidato a la presidencia de Estados Unidos de raza minoritaria, y se opone a un veterano septuagenario con el más amplio conocimiento del panorama internacional. Las diferencias no dejan de saltar a la vista, como que en la ficción a nadie se le ocurrió una Sarah Palin. Pero las similitudes son tantas, que dentro de unos años creerán que se la serie se rodó tras estas elecciones, como mucha gente cree ahora que ocurrió con La cortina de humo. Pero no son casualidad. La creadora del personaje del que hablo se carteó durante un año con el jefe de campaña de Obama.

Ya está disponible completa en DVD, y hace pocas semanas se emitió por fin el último episodio de la serie en España, por lo que está disponible en castellano para los que la prefieran así. Y no es moco de pavo esa labor, verla con subtítulos puede hacer estallar la cabeza a más de uno, y dentro de la pérdida imposible de evitar, la serie mantiene toda esa musicalidad que Sorkin le insufló en 1999. Me sentí aliviado, de hecho, cuando vi que AXN empezaba a emitir la séptima temporada justo una semana después de acabar la sexta, porque me parecía necesario. Tenían que hacerlo ya, el cambio de las primarias a las elecciones ocurrió en la emisión española casi en tiempo real. De hecho, no se llega a decir la fecha, pero se sugiere que el año electoral que se filmó en el 2006 era precisamente el 2008. Cuando Obama se reunió con McCain una semana, estábamos viendo en las noticias el penúltimo episodio de la serie, y el 20 de enero llegará la grand finale.

Sin embargo, lo que ni Sorkin ni sus sucesores pudieron prever fue la nueva crisis del 29 que estamos viviendo. En la serie hubo otra crisis con tintes parecidos en cuanto a influencia electoral, de ésas que echan por tierra la ideología de un candidato de la noche a la mañana. Pero evidentemente no podía ser como la real, no sólo porque los guionistas sean visionarios y no videntes, sino porque el presidente del mundo ficticio era todo lo opuesto al real. De hecho, ¡el presidente Bartlet tenía un ficticio premio Nobel de economía!

No, para entender cómo se desmorona el mundo tal y como lo conocemos, no nos basta con unos genios que miraron al futuro. Nos hace falta un genio que mire al pasado. Y para eso está Matt Weiner con Mad Men.

Mad Men trata precisamente sobre el desmoronamiento de la sociedad hace 50 años y ya en los créditos nos lo dicen de manera elegante. Mad Men tiene una y otra vez momentos mágicos en los que los personajes son inconscientes del mal que hacen, tanto al mundo como a sí mismos, provocándonos una mezcla de repelús y envidia a través de situaciones, frases y gestos claramente machistas, racistas, perjudiciales para la salud o ecológicamente criminales. Mi plano preferido en toda la serie hasta el momento es un general con la vuelta al coche tras un picnic, con la familia dejando olvidados tranquilamente plásticos y residuos de todo tipo que rompen la perfección del prado que han ido a visitar. Sin el menor remordimiento, con toda la inocencia, y lo más importante, sin mala intención. Olé.

Y sin embargo, esa misma crítica rápida con cualquier otro ejemplo de los miles que tiene Mad Men es lo que la gente ha ido comentando por internet desde que salió la serie, se quedan ahí, cuando ése es sólo el principio. La clave para entender el mundo de hoy es Don Draper, el protagonista. Don Draper es el MAL. En alguna parte se le define como un tío íntegro en cada cosa que hace, pero un desastre cuando se interrelaciona cada parte. Es decir, es un perfecto marido y un perfecto amante de dos o tres mujeres a la vez. Pero no caigamos en pensar que es es malo por mezclar, no; es en esa integridad individual donde radica toda su maldad. Como se siente vacío por dentro, se amolda a la perfección a prácticamente cualquier circunstancia en la vida, y su trabajo es la mejor prueba de ello. Se amolda a cualquier persona interesada en comprar o vender y desarrolla campañas de publicidad perfectas.

Con la crisis me he dado cuenta de que la publicidad es el mal, y él lo personifica. Él es tan malo, por ser tan íntegro, que seguramente cuando esta serie crezca y tenga seis temporadas comience a rivalizar con Los Soprano, algunos se darán cuenta de que un jefe de la mafia de Nueva Jersey es un bendito en comparación con lo perjudicial que fue un publicista en los años 60.

El dinero es deuda, vale. Desde el momento que se crea, con un préstamo de la nación a sí misma, todo el dinero que existe en el mundo se lo debe alguien a alguien, y como nadie presta sin interés, si todo el dinero se devolviera, no habría suficiente para pagar todo lo que se debe. Incluso un sueldo honesto es dinero que la empresa ha obtenido por un crédito, o ha recibido de beneficios de otra empresa que ha pedido un crédito. De ahí que las personas y las empresas entren en competencia directa para no formar parte de los que deben dinero, sino de los que tienen dinero. Y de ahí que la competencia se convierta en publicidad. Y ahí entra Don Draper, el hombre que por dinero convierte la competencia de mercado en una forma artística, haciendo que el público compre cosas que no necesita con dinero que no tiene.

Los años 60 resolvieron la iniciativa tras la segunda guerra mundial por la que para mejorar la economía había que hacer que la gente comprara más, y para ello corre la leyenda no urbana de que maquinaron una obsolescencia planificada, es decir, que los productos dejaran de ser funcionales al cabo de cierto tiempo. Cierto o no, la verdad es que los publicistas contribuyeron enormemente al asunto: Si hacemos una lavadora con botoncitos, cuando uno se estropee, la lavadora perderá su valor. Cuantos más botoncitos tenga, más gustará inicialmente y más garantizaremos que se rompa y vuelvan a por el modelo mejorado con más botoncitos. Se habla de que los ingenieros hacían cálculos matemáticos para determinar cuánto había que esperar para que rompieran sus modelos sin que el comprador se sintiera defraudado. Evitar esa sensación fue el trabajo de Don Draper, y ahora... ¿cuántas personas conoces que tengan un móvil comprado hace más de un año? De esas pocas, ¿cuántas llevan tiempo queriendo hacerlo pero todavía no se lo pueden permitir?

Nos hemos convertido poco a poco en una versión aberrante del consumidor que creó Don Draper a través de su habilidad para gustar. Los geeks que desprecian el vaivén de tendencias en tacón grueso/tacón fino/cuadros/rayas/liso que atraen la atención en las pasarelas, no desprecian el último modelo de gadget que ha sacado Apple. Y ambas cosas son lo mismo.

Y aún más, ¿cuántos tenemos un trabajo elitista como el de Don Draper? Cuántos en el primer mundo nos dedicamos a no producir nada tangible, sino a administrar, vender, comprar, revender cosas intangibles o cosas tangibles que se hacen en otro continente? Cuántas personas que conocemos no trabajan en una oficina, ni son diseñadores de algún tipo, ni informáticos... cuántos hacen algo con sus manos, o siquiera controlando con ellas una máquina. ¿Qué porcentaje de gente de este país recolecta, cosecha, ordeña o excava? ¿Cuántos de ellos no son inmigrantes?

Como cada vez la deuda de todas las naciones es mayor y la única manera de paliarla es la competencia, también entre ellas, se forma de manera natural un tercer mundo con deudas desorbitadas que intentan reducir a través de tratos leoninos en forma de materias primas y mano de obra barata para seguir moviendo la maquinaria.

Lo mejor de Mad Men no son los detalles de maldad inocente de los que nos damos cuenta, sino de todos esos detalles de los que todavía no nos hemos percatado. Pese a tener muchas más cosas en cuenta que antes a la hora de tratar al mundo y tratarnos a nosotros mismos, todavía somos como Don Draper. Representamos a una empresa en el momento en que trabajamos para ella, cuando su único interés, su única motivación y religión es el dinero, lo que algunos llaman Moneytheism. Y con ello estamos destrozando todo lo que nos rodea, consumiendo el planeta a un ritmo exponencial, como todo préstamo con intereses que se van acumulando. En estos momentos ocurre algo que se compara con un momento habitual en partidas de póker: Cuando un jugador acumula todo el dinero otros piden crédito. Y cuando se les acaba el crédito, se termina la partida. Y ahora intentan engañarnos diciendo que sí que queda crédito. Se plantean en todo el mundo ayudar a las fábricas de coches para que no dejen de fabricar, después de que la sociedad haya despreciado durante años su aumento exacerbado y todos estemos de acuerdo en que convendría cambiar cuanto antes los modelos para que ahorren combustible. Pero las ayudas consistirían en no reducir la fabricación, por supuesto. En la metáfora, ahora el jugador está pidiéndole al casino crédito a cambio de las llaves de la casa hipotecada (que ésa es otra) para prolongar el problema y no busca una solución real a su ludopatía.

Algún día analizarán nuestra época por cómo veíamos el cinismo social de Mad Men y cómo ignorábamos lo más importante. Yo por mi parte, tras en este período de reflexiones baratas que me produce un peculiar modo de depresión, la ajena, como la vergüenza, y que me ha marcado profundamente un antes y un después, me declaro culpable de haber trabajado en publicidad. Y en todo lo demás.

El mayor reproche que le hicieron a Sorkin por El Ala Oeste fue que los personajes eran irrealmente idealistas. Irónicamente es exactamente ese idealismo lo que ha llevado a Obama a la Casa Blanca. O a sus publicistas.

Aaron Sorkin está accesible aquí. Mad Men tiene sus análisis más completos aquí. Aunque no estemos de acuerdo en alguna medida, conviene echar un vistazo aquí; y aquí dicen algunas cosas relacionadas más difíciles de desmentir. La metáfora del póker se citó ya aquí. Todo lo que quieras saber sobre obsolescencia programada está aquí. Y hay que hacer una dedicatoria especial en este post a Ernesto Aura, voz de Martin Sheen en El Ala Oeste, que nos dejó hace poco. Sus datos, aquí.

18 de julio de 2008

Y cuando despertó, Belén Rueda aún estaba allí.

Dijo Nacho Vigalondo en un viejo post con consejos para jóvenes cortometrajistas que un "al final, todo era un sueño" suele ser desastroso no por sí mismo, sino por todo lo que le rodea. Sí, muchos hemos caído en ese recurso banal. Globomedia se apunta a la tradición. Echemos la vista atrás para ver unos cuantos finales de los que bebe Los Serrano:

1) Uno de los ídolos de la televisión americana, que bien podría ser Bill Cosby, pero que no lo es, hizo una telecomedia americana de gran éxito en los 70-80 y luego otra en los 80-90. En ambas interpretaba a sendos padres de familia, distintos, pero basados en el mismo tipo de humor. En la última secuencia del último capítulo de la segunda serie, el actor despertaba de un sueño. A su lado en la cama estaba quien interpretaba a su mujer en la primera serie. El personaje de la primera serie había soñado la segunda.


2) En una serie sobre una familia disfuncional con una mascota ficticia, que bien podría ser Mr. Floppy, pero que no lo es, todos los personajes protagonistas van falleciendo durante el último episodio, de una manera totalmente absurda. El único que queda con vida, entre comillas, es el personaje ficticio, que acaba yendo al psiquiatra. Es allí donde acaba la serie, con él preguntándole "¿Me está diciendo que todo ha sido un sueño?"


3) En otra serie disfuncional sobre la vida en torno a una mujer, que bien podría ser Murphy Brown, pero que no lo es, la última temporada suceden cosas que traicionan al espíritu de la serie. Un susto de salud de su pareja, un premio muy gordo de lotería, una salida del armario de un familiar, casi ocurridos en episodios consecutivos, convierten la vida dentro de la clase media en un montón de excesos que llevan a tramas sin sentido respecto a lo que la serie empezó siendo. En la última secuencia, la protagonista narra en off cómo había sido su vida en ese año loco. Casi una década antes le instalaron (y lo habíamos visto) por su cumpleaños un escritorio en el trastero, lejos del ruido de la casa, para que desarrollara su faceta artística. Su pareja, en realidad, había muerto. Nunca les tocó la lotería. Ella había hecho lesbiana a su madre, porque creía que necesitaba deshinibirse más que su hermana, a quien nunca pudo imaginar sin un hombre. Y había intercambiado las parejas de sus amigos porque creía que les iban mejor. Todo era el reflejo optimista de cómo su familia se había ido desintegrando.

Así, sí.

30 de enero de 2008

El todo por la peor parte.



Ahórrense los primeros dos minutos de relleno de mierda, vayan directamente al minuto 2 y analicen conmigo:

  • El presentador del programa da las gracias a los dos principales responsables, a los que tanto debe, a través del favor más desagradable que podía hacerles: Sacarles en televisión.
  • El presentador pone una cara de mofa cuando su apreciado director huye despavorido.
  • El presentador sólo consigue cumplir el 50% de la misión que se propone.
No había visto un minuto entero del programa en toda mi vida y casi tampoco de sus ondas expansivas en zappings y burlas. Ahora tengo claro que no he necesitado ver más.

Siento volver tras estos meses con un post tan innecesario y poco original. Prometo que el próximo tendrá análisis televisivo del otro, del interesante (y americano).

20 de octubre de 2007

Madness.

Un día un puñado de locos se pusieron en contacto conmigo para proponerme hablar de tele. Rara vez me he negado yo a eso. De hecho, cuanto más locos sean los interlocutores, mejor, pero si el planteamiento alcanza proporciones épicas, acojona un poquillo. No se trataba de sostener un hilo que pendulara por los temas según improvisara la brisa conversacional; oh, no. La idea era reunir a un grupo, cuanto más loco mejor, para intentar abarcar lo inabarcable.

Ésta fue la primera frase que escuché por el teléfono:

"Queremos abrir un macroblog donde cada usuario elija una serie y la analice en profundidad, capítulo a capítulo. ¿Te gustaría hacer... no sé, Frasier (263 capítulos) o El ala oeste (155)?"

Como, para variar, la llamada de teléfono acababa de despertarme, tardé un buen rato en comprender la locura que me proponían y al final decidí coger una serie de la que todo fueran ventajas: Es corta, la tengo fresca, entiendo su contexto y sigo a su autor desde hace años.

El proyecto se ha convertido en Elitevisión. Mi serie es Studio 60. Y el nivel de los participantes me deja a la altura del betún. Sin ir más lejos, otros se han atrevido con la inabarcabilidad temática de El prisionero, la infinidad de guiños de Futurama, de los 120 capítulos de The Muppet Show y los 160 (y contando) de South Park, el apasionante reto de desglosar a los Monty Python sketch por sketch... o el reto visceral que supone plantarse delante de Expediente X, MacGyver o de Al salir de clase y decir "voy a contarlo todo, todo", intentando un acercamiento para el desconocedor y una reafirmación para el fan más acérrimo.

De cualquier modo, participar aquí no justifica la sequía de este blog últimamente. He estado de vacaciones. Vacaciones locas, claro.

25 de julio de 2007

El orgullo del tercer mundo

La tele española tiene varias cosas maravillosas en comparación con la americana. A saber:

Tacos.

En la tele española se pueden decir palabrotas. Vigalondo consiguió que el presentador de Informativos Telecinco dijera "acojonante", pero es un hecho insignificante comparado con las declaraciones deportivas que iban tras esa noticia. Y una hora más tarde aparecerán famosas que se llaman putas unas a otras. Tan es así, que nuestras series, desde CSI hasta Frasier, utilizan palabrotas en castellano y en inglés no.

En inglés sólo tienen esa suerte las que no se emiten en canales nacionales, es decir, South Park, Los Soprano, The Shield y pocas más. Pero todas las demás están obligadas a mantener una rigurosa corrección oral (de forma y fondo, no hay más que ver estos tres ejemplos). Y eso hace que al menos en cierto aspecto, series propensas al insulto como House salgan ganando en nuestro idioma. En serio, House en inglés no dice nunca "estás jodido", dice "estás fastidiado".


Desnudos.

Antes hemos hablado de un informativo. Si el fotógrafo famoso ése que es fetichista reúne a 100.000 sevillanos en pelotas para sacarles una foto, no dudarán en ponerlo en los informativos. Lo mismo pasa si salta un ecologista al campo de fútbol con una pelota de goma como único atavío. O cuando hablan de playas nudistas, aunque basta que surja el peligro del cáncer de piel para aprovechar a sacar pezones a mansalva. A los 10 minutos de empezar la serie familiar El Internado, ya había un vestuario con tetas al aire. Y eso por no hablar de los late nights.

En América, 8 segundos de medio topless de Janet Jackson fueron más alarmantes que 8 minutos de Bush leyendo The Pet Goat.


Flexibilidad.

En nuestro país, cuando pasa algo, es muy fácil que un programa cambie por completo a última hora para incorporar las noticias. Parece una chorrada, pero un magacine tipo Teresa Campos puede desplazar los intereses según las circunstancias y meter más debate si se aprueba una ley importante o menos si se ha muerto Carmina. Y Andreu Buenafuente puede decir que le sale de los cojones hacer un programa sin entrevistas y hacerlo. Hay momentos en los que tiene que pasar a publicidad, pero si se siente inspirado puede improvisarse tres minutos de monólogo o meterse entre el público a hablar con un espectador que le ha llamado la atención.

En Estados Unidos la duración de cada monólogo y cada entrevista, y cada sección de humor tiene un orden establecido que no se puede romper. A los 9 minutos de empezar su monólogo, Conan, Leno, Letterman, Kimmel o Ferguson saltan a publicidad. Es tan rigurosa la duración de cada entrevista como la duración de la cabecera. Y para colmo, el formato es exactamente el mismo en TODOS LOS CANALES.


Cantidad.

Aquí, una serie de media hora es inimaginable. Incluso de una hora. Cuando el guión pide que duren 72 minutos, duran 72 minutos. Cuando piden que dure 50, duran 50. En Estados Unidos las series tienen un margen de duración que no supera el minuto y medio. Una de las razones por la que Los Simpson perdieron calidad es que redujeron de en un par de minutos cada capítulo para meter más publicidad. Y se perdieron muchos chistes buenos, pero que no iban con la historia. Y eso, porque no podían permitirse que las serie acabara a las 10:02. Allí las parrillas están hechas de TITANIO.

En España ha llegado a haber temporadas anuales de telecomedia de 40 episodios de hora y media. Y lo más fuerte es que en el transcurso de esas temporadas, en algunos casos la serie ha ido consolidando su estilo y su audiencia. Y encima, su calidad. En Estados Unidos es un reto de producción alcanzar los 24 episodios anuales de 24. Si por ellos fueran, el día tendría 18 horas (que las tiene, porque el resto es publicidad).


El perogrullo del tercer mundo.

El resto de las características de nuestra televisión son UNA PUTA MIERDA. Comparadas con la americana, la francesa o con el sentido común directamente. A excepción de que me deje algún detalle, nada además de estas cuatro propiedades nos hace destacar fuera de nuestra ciénaga de vulgaridad televisiva.

Es muy triste, encima, que todas las características arriba expuestas tengan lados oscuros. Las palabrotas convierten casi todas las telecomedias nacionales en chabacanería, o al menos, una gran parte de sus chistes. Los desnudos arruinan franjas televisivas enteras. Por culpa del caos de las parrillas, los espectadores no saben cuándo empiezan los programas. Y el exceso de producción las series de moda hace que se quemen a un ritmo explotador donde falta el respeto al trabajo y al descanso de prácticamente todos los departamentos.

Y aún así, me aferro a creer que esas cuatro españoleces pueden ser maravillosas.

Nota: Acabo de crear una nueva categoría llamada Blitzpost. Llamaré así a partir de ahora a las anotaciones que me salen del tirón.

18 de octubre de 2006

Bravia an die Freude






Sí, ya sé que la música es muy obvia, pero la que han usado ellos, también.

13 de octubre de 2006

El día que Garci puso Memento

Tanto el habitualmente respetado Pianista como un controvertido Doctor Mentalo han puesto de moda arremeter contra la nunca suficientemente mal ponderada crítica. Y si esta frase les parece propia de un crítico, no se sorprendan, porque no hago más que utilizar su sintaxis. Mi socio Tiovania ya la analizó fríamente en su serie El enterao. La recomiendo entera.

Poco me queda que añadir ante semejantes artículos, quizá lo principal sea expandir con ejemplos algo que se sugiere en estos artículos y sus comentarios. Lo primero, respecto a que muchos de ellos son cineastas frustrados. Dos ejemplos internacionalísimos y prestigiosisisísimos: Roger Ebert, crítico de cine, escribió Más allá del valle de las Ultravixens y Robert McKee, teórico de guión, trabajó de guionista en la serie para televisión Señora Colombo. No me he equivocado. Señora Colombo. Una serie sobre una periodista que limpia la casa, cuida de su hija pequeña y resuelve crímenes hablando constantemente de un marido sin nombre propio que dice tener.

Y ahora un ejemplo nacional que he vivido en mis propias carnes. Me declaro culpable de haber ido a UN pase de prensa en mi vida. Si repito alguna vez será exclusivamente porque el espectáculo está a este lado de la pantalla, en las otras 15 butacas ocupadas en aquel pequeño cine. Citas reales:

-Yo sólo critico películas españolas y europeas. Bueno... y americanas independientes.
-Yo no paso por Fox. Está muy lejos.
-Pero si puedes llegar con el ciento cincuenta y...
-Sí, y con el catorce. Pero es que la encargada me cae como el culo.
-Entonces lo de que está lejos es una excusa...
-Sí, vale, sí.
-Pues a mí me cae muy bien, ¿sabes por qué? Porque era la secretaria de mi agente, cuando yo era actor.
-¿Fuiste actor?
-Vale, sí.

Puras perlas. Ojalá hubiera tenido papel y lápiz para tomar nota de todas, pero hubiera desentonado, ninguno de ellos llevaba nada similar.

Pianista quiere separar la crítica cinematográfica del periodismo, pero en realidad creo que eso le hace un favor mayor al periodismo que al lobby de críticos. Actualmente el periodismo está alcanzando cotas de vergüenza que jamás se habían podido imaginar. Hubo un tiempo en el que los periodistas eran gran parte de la autoridad intelectual de este país. Y ahora en los rótulos del Telediario aparecen cosas como elegir con h y con j. Ahora sólo tienen la actitud de autoridad intelectual, en el mejor de los casos. En el peor, pasan olímpicamente de su trabajo.

Por otro lado, creo que el crítico de cine es más parásito de los consumidores de cine que de sus creadores. Busca lo que quieren y se lo da. Y lo que quieren es devorar datos y opiniones. Por eso existen las revistas en el fondo, porque la experiencia cinematográfica no es suficiente.

Pero no nos engañemos. Cuando un cineasta habla de cine puede caer en errores similares. Y especialmente si se rodea de críticos. Y más si se trata de José Luis Garci.

El día que Garci puso Memento quedará para la historia de la televisión. Ya me habían dicho que "cuando pusieron Pulp Fiction, todos los colaboradores estaban de acuerdo en que el tratamiento del tiempo era INTERESANTE" y yo mismo pude oír a Garci comentar "aquí utilizaron este tipo de lente, pero nosotros no hablamos de eso en el programa", así que estaba advertido. Cuando se anunció la emisión de Memento en la última etapa del programa decidí quedarme apuntando las perlas (esta vez sí). No me dio tiempo a apuntar todas, algunas he tenido que cambiarlas para dar sentido completo a ciertas frases. Pero por lo general, todo lo que sigue es fiel en un 99% a lo que se dijo aquel día.


FADE IN

INT. DECORADO DE QUÉ GRANDE ES EL CINE - NOCHE

JOSÉ LUIS GARCI, OTI RODRÍGUEZ MARCHANTE, ANTONIO GIMÉNEZ RICO y EDUARDO TORRES - DULCE se reúnen para hablar de Memento.


"Batman Begins es una película sorprendente y magnífica, sobre todo en su primera mitad" - Garci

"La clave está en dos o tres momentos muy claros una vez se ha visto la película, es muy de cine negro de los 60" - Garci

FADE OUT

PROYECCIÓN DE MEMENTO

FADE IN

INT. DECORADO DE QUÉ GRANDE ES EL CINE - NOCHE

Ligeramente cansados, los cuatro amigos deciden comentar la película tras su visionado


"Ahora debería decir 'Bienvenidos a qué grande es el cine, esta noche vamos a ver Memento" - Garci

"En el año 2000 el comité olímpico designó Pekín como sede del 2008, American Beauty ganó el Oscar. Pero vamos a la película y las innovaciones." - Garci

"No va de atrás hacia alante. Sólo. Va desde varios puntos de vista hacia atrás y hacia alante" - Garci

"Lo del pellizco y la jeringuilla es precioso" - Oti Rodríguez Marchante

"Contada con un sistema narrativo tradicional es una vulgar película de cine negro" - Antonio Giménez Rico

"Lo del blanco y negro es lo que él cuenta, cuidao" - Marchante

"Tú entiendes lo de la polaroid del principio porque eres un espectador privilegiado" - Eduardo Torres - Dulce (a Giménez Rico)

"Solamente hay dos anécdotas" - Marchante

"Si te cuenta un rompecabezas, no me parece atractivo" (n/m) - Giménez Rico

"Como espectador me siento manipulado. David Lynch lo intentó en Mulholland Drive pero no lo consiguió" - Torres - Dulce

"La... utilización del scope es fantástica, es como una película de Tarantino" - Garci

"La historia le trae sin cuidao" - Giménez Rico

"La película acaba con que él va en un coche, pero la película sigue" - Garci

"¡No, no, no, no, no!" - Marchante, Giménez Rico y Torres - Dulce

"Lo primero es la causa" - Marchante

"No, no, no, el efecto, perdona" - Giménez Rico

"Eso." - Marchante

"Insisto en que la historia es un pretexto para crear una atmósfera desasosegante" - Giménez Rico

"Ya sabemos cuál es el final de la historia, o sea, el principio. ¿Pero qué le pasa a los protagonistas?" - Garci

"El 'Harplobowsky' está genial" - Garci

"La prueba de la jeringuilla es una demostración clara de lo que es la falta de memoria" - Giménez Rico

"Ten en cuenta que la mujer de Sammy se suicida" - Giménez Rico

"La historia de Sammy es la manipulación más peligrosa de la película" - Torres - Dulce

"Es lógico que todo esto esté deshilachao" - Marchante

"No entiendo lo de los recuerdos lejanos y los recuerdos cercanos" - Torres - Dulce

"Creo que hay una intencionalidad de un elemento de confusión para dar un elemento de desconcierto, porque si la analizas cuidadosamente, la película tiene muchas trampas" - Giménez Rico

"La música es muy bonita" - Garci

"El Pantoliano también estaba en Matrix" - Marchante

"Pero tacha el texto por la influencia de Natalie, aunque lleva mucho rato sin verla" - Torres - Dulce

"En internet hay dos páginas sobre los errores de la película" - Torres - Dulce

"Su estructura es complicada como Sospechosos habituales" - Torres - Dulce

"Tiene el montaje que tiene que tener" - Garci

"Garci, Garci, El SIGLO pasado en Marienbad" - Marchante

"Y aquella estructura, los setos aquellos..." - Garci

"La ventaja de esta película es que cuenta una historia" - Torres - Dulce

"Por eso disfruté tanto con Marienbad" - Giménez Rico

"Soy fanático del Batman de Burton" - Torres - Dulce

"Tiene un poco de la complicación de Pi" - Torres - Dulce

"Contadme cómo es ésa nueva de Batman de la que todo el mundo habla" - Giménez Rico

"Pues está contada para atrás" - Torres - Dulce

"Mi momento es el de Natalie acariciando los tatuajes, que encierra un cierto erotismo, pero me quedo con la atmósfera" - Giménez Rico

"Mi momento, que creo que éste es el mejor debate de la historia del programa, es cuando quema los recuerdos" - Torres - Dulce

"Mi momento es ¿Te acordarás de mí? ¡No!" - Marchante

"Pues me quedo con el momento de la cafetería, cuando le para" - Garci

"Sinsentido, desasosegante y fascinante, e incluso irracional" - Giménez Rico

"Esas películas que se empezaron a hacer en los años 60, los trajes que llevan, la ropa que llevan..." - Garci

FADE OUT

Próximamente, y si el tiempo no lo impide, llegará la tercera parte de la trilogía de la memoria artística. Prometido.

12 de octubre de 2006

Entrevista con Concha Valero

Cuelgo la entrevista que mis amigos de La Claqueta hicieron a Concha García Valero en febrero de 2005. Concha Valero falleció hace tres días a los 48 años. Su voz enriqueció más 600 doblajes de películas y series, entre los que se encuentran hitos de nuestra generación como Matrix, CSI, Forrest Gump, Friends, Los problemas crecen, Canción triste de Hill Street, La guerra de las galaxias, Ghost in the Shell o El paciente inglés. Sirva este post de homenaje y descanse en paz.


27 de agosto de 2006

Studio 60 on the Sunset Strip

Saturday Night Live es el principal programa de humor de toda la historia de la comunicación. Por él han pasado o se han formado todos los cómicos americanos que conocemos. Y quiero decir TODOS. Y algunos actores que aquí tenemos por serios nos sorprenderían si viéramos la vis cómica que pasean por su tierra. Saturday Night Live fue creado en 1975 por Lorne Michaels, que sigue al pie del cañón tras la cámara explotando la faceta humorística de la actualidad semana tras semana. De todos modos, no todo va bien en el SNL. Dicen que vive de las rentas, acaban de recortarles el presupuesto para el nuevo año, van a despedir a unos cuantos cómicos de la plantilla de golpe y porrazo, etc. De hecho, siempre ha sido un mundo complicado. Sin ir más lejos, Lorne fue despedido en 1980 y le volvieron a contratar en el 85. Más o menos cada lustro ha tenido que reinventarse para sobrevivir (y estamos justo en ese momento). Pero... ¿acaso no tienen las leyendas derecho a vivir de las rentas?

Aquí entra Studio 60: Una serie de Aaron Sorkin y Thomas Schlamme que promete contar sin tapujos la mierda que hay detrás: una serie de ficción sobre cómo se crea un programa de humor semanal. Y en el mismo canal en el que se emite Saturday Night Live. Y en el mismo canal que les echó de esa creación suya que fue El Ala Oeste de la Casa Blanca. Evidentemente, un proyecto así sólo puede funcionar desde la honestidad, y ellos lo saben. No en vano, los protagonistas absolutos van a ser el director y el guionista que van a llevar el programa. No en vano, los personajes vuelven a la misma cadena que les echó hace unos años. La autorreferencialidad es especialmente patente en el arranque del piloto: La primera estrella invitada del programa ficticio es Felicity Huffman, que protagonizó la primera serie en la que colaboraron Sorkin y Schlamme (Sports Night, también sobre la tele) y el primer sketch que vemos del programa es una parodia del presidente Bush. La primera bronca gorda surge por el conflicto de creencias en los medios, igual que en el piloto del Ala Oeste. Y llegan más lejos. Los protagonistas querían hacer una película y se lo va a impedir un asunto de drogas que puede llegar a hacerse público. En la realidad, este asunto sí llegó a los medios y la película todavía no se ha producido (y sí, también circulaba en torno a la televisión).

Sorkin no duda en abrazar Network con las dos manos. Y como en ésta, se cura en salud inventándose una cadena nueva, la NBS y poniendo a la NBC como rival. Dicen que llegaron a pensar en llamarla igual que la de Network, UBS, pero entonces no habrían podido hablar de la película con el mismo descaro. Coincido con ellos en que es mucho más divertido mezclar ambos nombres. Han buscado cuidadosamente a un actor que no sólo interpreta a Lorne Michaels, sino que además es clavado a Howard Beale, ese personaje que en Network "no está dispuesto a seguir soportándolo" y aquí en consecuencia (sólo) es asesinado profesionalmente.

En 40 minutos nos enseñan más relaciones entre personajes que muchas películas en tres horas. Ya sabemos quiénes tienen familia, quién se han acostado con quién, quiénes odian a quiénes y cuánto sufren todos y cada uno de ellos. Sorkin retrata crudamente el mundo de la televisión, pero deja sitio a un elemento imaginario: Una mujer que llega a directora de la cadena a los 30 años. Guapa. Y de las que se arriesgan. Hasta los propios personajes creen que es irreal. Y Sorkin está dispuesto a experimentar hasta qué punto puede cambiar el infierno televisivo partiendo de una sola buena persona en lo más alto del poder, y puede que ni sea buena persona, puede que sólo sea una alguien que sabe lo que hace. Sí, un exec que sabe de tele es el sueño de todos los que trabajan en ella. En el piloto aparece incluso un tipejo censor intentando incrustar en un vhs una cinta cuatro veces más grande.

Schlamme, por su parte, se reserva esos grandes pequeños placeres de realización que permiten colocar a los personajes en todo tipo de escenarios del backstage para crear el ambiente metafórico que más le convenga. Y sabe lo que es hablar a gente que conoce su estilo. Sports Night es la sitcom multicámara mejor realizada de la historia de la televisión. Ha decidido cambiar los también estrechos pasillos del Ala Oeste por un estudio gigantesco, los movimientos de cámara se vuelven totalmente distintos con ello. Aquí la cámara al hombro va a enriquecer mucho más al personaje que habla estático ante una multitud que los travellings hacia atrás. Había un antológico episodio de West Wing en el que los protagonistas buscaban sus despachos y acababan llegando a la conclusión de que iba a ser mejor tener las reuniones por los pasillos. Aquí, Amanda Peet buscará su despacho guiado por un jefe al que odia, y la cámara se mostrará fría y distante, con panorámicas como mucho, en un entorno oscuro, distinguiendo claramente que la situación ni es la misma ni lo va a ser. Cómo Amanda Peet se adentra en la oscuridad de la televisión, cómo una lámpara sirve de discretísima aura de santo difunto ante el Lorne caído, sin caer en la chabacanería, cómo la cámara va a colocarse muchas más veces de cara al público que al escenario, o cómo no vemos un gran plano general picado del estudio hasta el final del episodio, terminan de definir este nuevo universo.

Es el mejor piloto de televisión que he visto en mi vida. Y quiero dar las gracias a mi amigo y socio Vania por recomendármelo. De todo el consuelo que he necesitado estos días, éste ha sido el mejor que podía aportarme el mundo audiovisual.

Studio 60 on the Sunset Strip se estrena el próximo 18 de septiembre en la NBC.

19 de julio de 2006

¿Se van de vacaciones los publicistas?

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Paz Padilla: ¡Panrico ya ha conquistado cinco millones de hogares!
Subtítulo: Encuesta realizada en 400 hogares.
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