Sheeple
Mi notodo para este año:
Está basado en esta viñeta de xkcd.com, de Randall Munroe, a quien doy un millón de gracias por el permiso.
Mi notodo para este año:
Está basado en esta viñeta de xkcd.com, de Randall Munroe, a quien doy un millón de gracias por el permiso.
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thehardmenpath
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2:56 p. m.
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Aquí, directamente en alta definición.
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thehardmenpath
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Temas: Creencias irracionales, Proyectos, Publicidad, Tele, Vídeos
Aquí, en caliente:
Aquí, en frío:
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thehardmenpath
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8:12 p. m.
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Con ustedes, los cimientos del cine, un cortometraje de Diego Puertas y José Ángel Soto.
Y los cimientos de la tele, una entrevista realizada por un servidor:
Recuerden que junto al volumen hay un botoncito para verlos a pantalla completa.
Las fichas de los cortos están aquí y aquí.
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thehardmenpath
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2:09 a. m.
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Un cortometraje de Alejandro Pérez se ha llevado el premio del público en el Notodofilmfest.
Primero, aquí lo tenéis si no lo habéis visto:
Voy a intentar responder aquí a varias preguntas que han ido surgiendo durante meses. De paso creo que se podrá ver un poco la evolución del tinglado.
¿Llamadme Alex?
Cuando salí a recoger el premio tenía en la cabeza tres o cuatro hilos de pensamiento y me di cuenta demasiado tarde de que cualquiera de ellos iba a resultar tremendamente complicado de resumir al vuelo, así que me quedé en "Llamadme Alex" y me callé.
Lo que quería decir es que no soy el personaje. No es una autobiografía. Ni mucho menos. La decisión de protagonizarlo yo se tomó como un mes antes de rodar, y la de que el personaje tuviera mi nombre fue un día antes de grabar al locutor. El nombre temporal un montón de años ha sido "Un cortometraje de Indalecio Cortés". José Luis Gil leyó la primera versión del guión antes de Aquí no hay quien viva, con que imaginad. Y él fue el primero en decirme que tenía que protagonizarlo yo. ¿Honestidad? ¿Ego? ¿Las dos cosas? No tengo ni idea de hasta qué punto, pero que quede claro: Me considero muy mal actor. Si hay algo bueno en lo que hago, hay que darle las gracias a Olga, tiene todas las papeletas para acompañarme como coach durante muchos años, y Vania, en quien confío ciegamente si ve una toma buena en el monitor cuando yo no puedo mirarlo. Independientemente de eso, he llegado a meterme algún efecto especial para mejorar mi interpretación. Si no hubiera tenido una idea aproximada de cuánto iba a quedar de mí tras el montaje, me habría horrorizado protagonizarlo.
Para mí el corto sigue llamándose Indalecio, tanto que tengo el ordenador lleno de carpetas, discos duros y versiones temporales con ese nombre. De no haberlo protagonizado, tenía reservado para mí el papel de amigo que se encuentra con Indalecio a las puertas del cine, que habría sido uno de los momentos más gratuitos si no hubiera podido contar con Héctor y Fer, dos buenos amigos que ya colaboraron en Idea. Dicho esto, recomiendo encarecidamente a todo aquél que quiere hacer cine en cualquier departamento que se obligue a sí mismo alguna vez a interpretar (más o menos). Puede llegar a ser muy divertido o todo lo contrario, pero por encima de eso es toda una terapia.
Hay bastantes diferencias entre mi personaje y mi persona. Yo también veo un problema gordo en todo lo concerniente al metalenguaje. Pero vamos, no me parece tan grave, porque me salí de esa cerrazón hace bastante tiempo. De todos modos, las pelis sobre pelis son mi guilty pleasure personal, hasta disfruté un poco del remake de Embrujada, que es una señora porquería.
Y lo noto bastante en las ideas que se me ocurren, sin que necesariamente sean una peli dentro de otra. En del universo que es elegir las decisiones que toman tus personajes, gran parte de las que soy capaz de pensar son "vamos a liarla parda haciendo algo imposible", que es algo muy cercano a lo que mi subconsciente entiende como hacer cine. En ese sentido abstracto, hay muchas pelis que veo como metalenguaje oculto, sólo en su trasfondo, como El golpe o, desde el ángulo del espectador, La ventana indiscreta, que ya Truffaut consideraba una peli sobre cine en su conversación con Hitchcock. No pueden considerarse metalenguaje per se, pero poseen ese algo sus autores que auna sus inquietudes cinematográficas con una ficción que nada tiene que ver con su trabajo.
Falla el final. El corto sería mejor sin los últimos cinco segundos.
Estoy bastante de acuerdo, pero no del todo. Coincido totalmente en que el suicidio final es habitualmente un fallo de guionista primerizo, de hecho fue una de las críticas de la secuencia de la reunión que se quedaron descolgadas en la mesa de montaje. Vigalondo me lo definió el otro día como "un problema inevitable". Tal y como yo lo veo, el verdadero trauma del personaje está en el hecho de que su vida quepa en una autobiografía de tres minutos y medio y vivir no tendrá sentido después de terminar la única obra que es capaz de hacer. El final está literal, físicamente desde el principio, en la oscuridad. De cualquier modo quien peor lo ha pasado viendo mi suicidio ha sido mi madre, que se pegó un susto cuando leyó el guión. Mami, perdón.
¡Caes en lo que denuncias!
Sí, desde luego. Mi única respuesta a eso es que ES el punto de partida, el conflicto. No tengo nada más que decir al respecto. Por otro lado, cometo otro error muy vergonzoso, avisar de la autoconsciencia de otros fallos como si eso los justificase. Como si decir "valga la redundancia" justificase la redundancia. No la justifica. No vale porque digas que valga. Cuando un autor hace eso, es por temor, siguiendo el juego del escritor-lector en el que el primero intenta asegurarse de que el segundo no le alcanza, incluso cuando es obvio que sí.
No menos bochornoso es explicar tu propia obra, frase que resume por dentro y por fuera todos los problemas que he expresado arriba. Pero hoy toca post suicida, nunca mejor dicho.
¿Se te ocurrió antes o después de ver Adaptation?
Surgió por esas fechas, pero no sé si fue antes o después. Muy probablemente fue antes de verla pero después de ver el trailer, y no por esa peli, sino porque con ella en la cabeza vi desastres como ¡Arde Hollywood! o El pepinillo. Fue entonces cuando empecé a darme cuenta de lo vago que es un guionista cuando recurre a un rodaje. El Hollywood independiente está lleno de películas sobre películas rematadamente malas, tanto que si uno ve una a las tres de la mañana, tiene una sensación de deja vu, "¿ésta la he visto ya o todavía no?", que no produce ni la peor serie B de la época de Ed Wood. Las películas que nos han acercado el mundo del cine cuando estábamos fuera, demuestran el poco esfuerzo de sus autores cuando vemos que todos los personajes son estereotipos: El productor tacaño, el director gritón, la actriz diva. Como si nunca hubieran buscando esforzarse. Y puedo decir sin temor a equivocarme que el género metalingüístico tiene un porcentaje de fracasos muchísimo mayor que cualquier otro. No solo por ello, sino porque al resto de la gente tiende a no interesarle. Encontrar el equilibrio de Entourage, 30 Rock o Larry Sanders tiene muchísimo mérito, para ellas ha hecho falta fracasar en docenas de series como Unscripted, Fat Actress, Studio 60, Action o The Comeback, aunque cualquiera de ellas nos guste tanto o más a los que nos dedicamos a esto.
¿Qué más influencias tienes?
Creo que las principales influencias son aquellas pelis que de un modo u otro hablan de sí mismas. La que más, aparece en el corto: All That Jazz. Creo que es la película más brutalmente honesta que se ha hecho jamás en la historia. Si yo me hubiera suicidado de verdad, no habría sido ni la mitad de honesto que Bob Fosse, que ni siquiera necesitó interpretarse a sí mismo para explicarse, para contar el conflicto que supone tener una creatividad que parte de la autodestrucción. Probablemente si tuviera más reciente Desmontando a Harry (llevo 10 años sin verla), la acreditaría también por cosas parecidas. Pero las que más me fascinan son las películas que hablan de sí mismas sin pretenderlo. Por ejemplo, estoy seguro de que Cuba Gooding Jr. se acabó convirtiendo en su personaje idiota de Jerry McGuire y eso arruinó su carrera.
Otra peli fascinante por razones cercanas es Showtime, uno de esos desastres protagonizados por Robert De Niro haciendo de policía. A estas alturas, ha hecho más veces de policía que de mafioso y a todos nos da igual. Tengo entendido que el primer día de rodaje no había ni diez páginas de guión cerradas y que hasta su director la deplora. Normal. Fue fagocitada por la maquinaria de Hollywood. Lo divertido del asunto es que el 80% de la película, es decir, la parte que no es acción ni comedia, trata sobre eso. Por un lado, Renee Russo representa la maquinaria de Hollywood destruyendo toda la realidad del cuerpo de policía, edulcorándola para mostrarla en los medios. Por otro, la película muestra una versión tan, tan, tan edulcorada de Hollywood, que produce repelús. Aparece un directivo encargando trece programas sin tener delante un proyecto tangible, entre dos partidas de pingpong en un set de oficinas imposible y con oneliners del tipo "sabes que no leo". Para mí, esta peli es el estereotipo metalingüístico por excelencia y merece una revisión por eso.
Paradójicamente, esa peli llegó un año después de que De Niro hiciera el mismo personaje en 15 minutos. Tan bienintencionada como la otra pero un fracaso similar. El hecho de que surgieran casi seguidas por la misma época de Adaptation me llamó la atención: Aquí se cuenta una historia muy parecida, pero el que abusa de los medios es el malo. Algún día, si tengo tiempo y estoy inspirado, voy a intentar hacer una peli que fusione a los buenos de Showtime con el malo de 15 minutos. Si hubiera ocurrido en guión, quién sabe, el resultado podría haber sido histórico.
Pero la referencia más importante para poder hacer este corto fue Gödel, Escher, Bach, de Douglas Hosftadter, que se acerca a la recursividad (referirse a sí mismo) desde todos los ángulos posibles: Desde el hecho de que la vida sea una consecuencia de una molécula de ADN capaz de contener toda la información necesaria para leerse, entenderse y duplicarse, hasta que un átomo pueda variar su trayectoria por un chocando consigo mismo.
Artísticamente, los tres nombres del título abundan por el libro. De Escher aparece un grabado en el corto y Bach sin duda habría puesto la banda sonora de ser necesaria. Pero aborda más campos, por ejemplo que un gran descubrimiento de la psicología es que la principal diferencia del ser humano respecto a los animales viene de la capacidad de pensar que estás pensando. Esa posibilidad de poder tratar de entenderte a ti mismo es seguramente lo que hace de nosotros seres inteligentes: Poder pararse a pensar "un momento, ¿por qué estoy cabreado? ¿Tengo razones para estarlo?"
Sin embargo, mi primera reacción tras leer el libro fue que ser capaz de generar pensamientos continuados sin información ajena podría derivar a un extremo asocial más parecido a la estupidez que a la inteligencia. Soy mucho menos metalingüístico que en esa época y bastante más sociable. Y seguramente se deba en parte a esa idea, de la que sin duda surge el corto. De hecho, una de las grandes ironías que le veo al Alejandro Pérez-personaje es que él, al contrario que yo, no podría encontrar amigos que le ayudaran a hacer ese corto. Ese Alejandro Pérez tampoco enseña a su familia, y dudo que pueda conocer el amor. No dejo de pensar que pienso demasiado, los que me conocéis, lo sabéis; pero no hasta el punto del protagonista, que alcanza por ello unas cotas de infelicidad de las que afortunadamente ando bastante alejado.
¿Entonces, META = MAL?
No, claro que no. El metalenguaje es un estupendo recurso por ejemplo a la hora de producir cercanía cuando sales de un rodaje y ves que detrás de él hay personas de verdad. Paradójicamente, esto ha alcanzado sus mayores cotas de éxito cuando no hay personas de verdad: Toy Story 2 con el videojuego, El jorobado de Notre Dame y Team America con marionetas... El mundo de la animación está llena de arranques metalingüísticos, de historias con personajes que cuentan historias, etc. Hay razones narrativas, pero también plásticas, en cuanto a calidad y espectacularidad de animación que hacen que funcionen por contraste.
El mal que le veo al metalenguaje lo digo en el propio corto: El problema es cuando no hay más.
El hecho de que Un cortometraje de Alejandro Pérez se lleve el premio del público dice mucho de los espectadores de cortometrajes, y quizá no demasiado bueno. Casi todo el palmarés de este año parece diseñado por espectadores con doctorado. Así, Maquetas requiere bastantes conocimientos estéticos de dos fuentes contrastadísimas, los documentales sentimentaloides y Godzilla. El Extraño es sin duda una reflexión que queda lejos de un espectador corriente. Lethal Love es una parodia de un género completo. Como Jack Peligro. Trooper va de un actor de Star Wars, señores. Diógenes 2.0 va de un coleccionista de pelis y series. En Mensaje, un hombre se graba a sí mismo para crear un recuerdo. En David, mi amigo... aparecen claquetas, sin que haga ninguna falta.
Otros amigos míos han participado con cortos que desgraciadamente no han llegado a la final mereciéndolo, pero merece la pena ver cómo utilizan también cámaras o referencias a Hollywood, cultura popular de tele o el metalenguaje directo con distinto grado de importancia dentro de la historia. Y cuidado, cada uno de estos cuatro cortos me parece no sólo aceptable, sino ingenioso y oportuno. Todo exterior me parecía ganador. No, mi problema es cuando me alejo y veo lo que los americanos llaman the big picture, el conjunto desde fuera, el... el gran plano general.
¿Entonces?
Este corto surgió en una época en la que yo era más optimista por mirar menos al mundo real. El desencanto que rezuma ha crecido en mí exponencialmente en los últimos meses, y no cuesta mucho encontrar en este blog los orígenes de mi preocupación.
Vivimos en una sociedad de servicios. Ya pregunté hace unos posts cuántos se dedican a un trabajo que no esté en este sector. Lo bonito sería pensar que nuestra sociedad ha alcanzado un status que le permite que muy pocos supervisores se encarguen de conseguir lo necesario:
Materia prima, comida, agua y energía.
Y mientras, el resto se dedica a cumplir su sueño:
El cine, la publicidad, el diseño gráfico, la música, la filología, la historia...
Y todo eso que puede ser un hobby y una profesión a la vez.
Pero no es así. Los trabajos chungos los sigue teniendo que hacer gente. Mejor que sean otros, pero si ocurre un cataclismo, los ilegales que recogen naranjas en Valencia sobrevivirán mejor que nosotros, qué duda cabe.
Pero ese cataclismo no es el problema al que me quiero dirigir últimamente (eso ya lo hice y seguramente volveré) , sino a la situación de los artistas. Nunca antes había habido tantos artistas, y nunca antes habían tenido tantos artistas la inquietud de ser artistas más que la de hacer algo.
Insisto: El problema es cuando no hay más. Si vemos la trayectoria de los cortometrajistas que he ido mencionando arriba, casi todos han demostrado agilidad fuera de los metagéneros tan bien como dentro. De hecho, yo soy seguramente el que menos. Supongo que crear es tanto entrar a conocer tus entrañas como salir de tu cuerpo.
Porque cuando uno procura hacer una introspección y buscar inquietudes universales, parece cada vez menos capaz de escapar de un cine que tiene hasta la médula, que es inseparable de él mismo. Pero no lo es. Truffaut, el cinéfilo más friki que ha habido en la Historia de la Humanidad, hizo La noche americana, pero también fue capaz de sacarse de la manga Los 400 golpes, que es mucho más cercana a cualquier mortal que una historia de cineastas. Y sin embargo, todos los cinéfilos le venerarán más y por más tiempo por su metapeli.
Hay gente afortunada (extraña) para la que cuidar cabras igual es un hobby y podrían pasarse haciéndolo el resto de sus vidas. Pero los demás nos tenemos que joder y analizar muy en serio nuestra vocación, porque, pese a lo que sintamos, lo que creamos o lo que deseemos, sobramos.
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thehardmenpath
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11:04 a. m.
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La lengua está viva, más que algunos miembros de la Academia. Pese a sus esfuerzos por mantener el idioma lo menos acorde posible con su tiempo, ya prácticamente nadie escribe sobretodo separado, sólo por el hecho de que el Word tenga memorizado un sustantivo que significa "gabán ligero". Y a medida que surgen las prisas y los textos se reducen a 140 caracteres de mensajitos o twitters, o que paulatinamente la linealidad de los mensajes desde el IRC hasta el Messenger haya sustituido las comas y los puntos por nuevas líneas, o que la gente empiece a cuestionarse los inicios de admiraciones e interrogaciones, la gente comete errores distintos, se ha olvidado de otros, y algunos se conservan. Y hay una palabra, por encima de cualquier otra, que no existe y debería existir.
La afirmación "sí" se distancia de la cojunción "si". El pronombre "mí" lleva tilde para diferenciarse del determinante posesivo "mi". Y eso es muy útil, porque cuando alguien dice "mí" o "sí", o "él", le sale la tilde sin más, la escribe con ganas. Pero los idiomas tienen mucho de artístico y de popular, es decir, no son perfectos, por ello existen corrientes que empujan una y otra vez al mismo error, como ésta.
¿Por qué ti no tiene tilde? Porque el posesivo es "tu", que ya se diferencia del "tú", que también nos sale con tilde cuando lo queremos escribir. Pero el idioma nos roba el énfasis, y cuando acalorados queremos acentuar el "ti", nos dicen que nos hemos equivocado. Qué injusticia.
Propongo crear la palabra "ti". Pero tiene que significar algo vulgar, algo vacío, algo que nunca queramos recalcar. Hay que crearla para olvidarla. Propongo que todos juntos inventemos una palabra poco importante, sacrificable, para que el "ti" de la segunda persona tenga que separarse del "ti" vacuo por necesidad y convertirse el la tilde que todos queremos poner. Vamos, lo contrario que con el té.
¿Por qué a mí, sí? Porque a ti, no. Qué egoísta es el castellano.
Y ahora, disfruten de la película:
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thehardmenpath
a las
11:30 p. m.
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Mientras esperábamos un render lento esta noche, a eso de las cinco de la mañana, entre mi socio TioVania y mi jefe/cliente del momento, recordé una anécdota (real) de Walt Disney durante la filmación de Mary Poppins.
Estaba todo listo para rodar la secuencia en la que el petirrojo entra por la ventana y se pone a piar coros con Mary Poppins. Por primera vez en la historia, un complejo robot animatrónico iba a aparecer en una película. Julie Andrews tenía que cargar con él en la mayoría de los planos, ocultando con su mano un amasijo de cables que iban directamente hasta un control. Había resultado carísimo y de fabricación muy lenta. El propio Walt, apasionado de esa tecnología que también aplicaría a sus parques temáticos, estaba allí prestando mucha atención.
De pronto, un miembro del equipo dice algo tímidamente:
-Eso... es un petirrojo.
-Claro, es lo que pone en el guión. Qué pasa.
-Es que los petirrojos... no cantan.
Todos se quedaron petrificados. Lentamente, sus cabezas giraron para ver la reacción de Walt. Es un momento peliagudo.
Y la conversación derivó hacia lo que harían otros en una situación como ésa.
Orson Welles pararía el rodaje durante el resto del día, cogería un par de botellas de whisky del caro y se subiría al punto más alto del set. Exigiría que le dejaran solo, se encerraría y bebería toda la noche para dar con una solución. No la encontraría.
John Huston cogería un rifle de su camerino y se iría a la calle cazar lo primero que oyera trinar. Luego destriparía ese pájaro y forraría el robot con su plumaje.
Steven Spielberg nunca dirigiría esa película, para eso están otros más vulgares. Él sería el productor ejecutivo, como lo era Walt Disney en Mary Poppins, pero sin acercarse por el set.
Robert Zemeckis cancelaría la producción durante dos meses y aprovecharía para rodar una película con Tom Hanks.
Roger Corman mandaría construir otro pájaro a su equipo, y seguramente tardarían lo mismo que con el petirrojo: 10 minutos.
David Fincher nunca metería eso en una película, sólo en un videoclip. Y para sustituir al petirrojo disfrazaría a un perro de un jilguero o algo semejante. Luego la escena resultante sería tan ridícula que quedaría descartada y ese recuerdo le perseguiría hasta la tumba.
A Darren Aronofsky sólo le importaría que una SnorriCam siguiera al ave, sujeta con arneses en la mano de Julie Andrews. El peso combinado de ambos aparatos destrozarían su brazo para siempre.
John Woo no usaría un petirrojo. Usaría una paloma encadenando 12 planos en cámara lenta.
Francis Ford Coppola se habría gastado 250 millones en el petirrojo, toda su fortuna, y para cambiarlo se comprometería en un crédito igual de desorbitado. Y pasaría el resto de su vida haciendo películas para pagarlo.
Richard Donner sería despedido en mitad del rodaje. Los productores no tolerarían semejante error a esas alturas y nunca llegaríamos a ver su visión de los petirrojos cantarines.
Renny Harlin habría filmado el plano en el que el pájaro sale volando al principio. El pájaro se estrellaría contra el suelo. Al siguiente día de rodaje no habría pájaro. C2 Pictures quedaría arruinada. Otra vez.
Larry David dedicaría el argumento de un capítulo entero a por qué los petirrojos han empezado a cantar y por qué le hacen sumamente infeliz.
John Ford filmaría el petirrojo rompiendo el raccord y nadie se daría cuenta.
Luis Buñuel iría cambiando de pájaro según el momento en que tocase cantar.
Peter Jackson estaría haciendo cuatro cosas a la vez. Entre la postproducción de la secuencia cara, las escenas que hay que volver a rodar del principio y el caos que hay en el departamento de Richard Taylor por tener que volver a modelar los dinosaurios, el problema del petirrojo quedaría delegado al 100% en Andy Serkis.
Woody Allen, independientemente de que se hubiera asignado un papel en la producción, aparecería mirando a cámara para decir que si trina, no puede ser kosher, y acto seguido seguiría la película.
Los Monty Python usarían un loro disecado. Brave Sir Robin run away.
Pedro Almodóvar se metería el petirrojo por detrás y lo fusionaría con un tordo natural, de su propia cosecha. De ahí sacaría un cuco muy cuco.
Stanley Kubrick ordenaría que el que hace de petirrojo se buscara otro disfraz. Pero antes filmaría unas cuantas tomas, por si acaso.
J.J. Abrams mantendría la filmación del día como estaba previsto. Pero luego, en la siguiente secuencia, los personajes se preguntarían de dónde había salido ese misterioso animal, para nunca resolver el enigma.
Charlie Chaplin decidiría quitar el sonido. No se necesita que un petirrojo cante para demostrar que es un petirrojo.
Jim Henson cambiaría los papeles. Julie Andrews se pasaría el resto de la película silbando y el petirrojo cantaría, recitaría y soportaría el peso de la trama principal.
George Lucas cambiaría digitalmente el petirrojo por cualquier otro animal, real o imaginario, animado por ordenador. A los 10 años de estrenar la película, sacaría una edición del coleccionista en la que, por primera vez en alta definición, se puede ver la secuencia completa con el petirrojo original.
Alfred Hitchcok acabaría la película con un árbol lleno de silenciosos petirrojos animatrónicos. Nadie sabría qué quiere decir exactamente, pero se convertiría en uno de los mejores finales de la historia.
Billy Wilder lo justificaría en guión. Y sería el único. Y quedaría redondo.
Nacho Vigalondo metería un zoom loco.
Robert Rodriguez sustituiría el petirrojo por un cameo de Bruce Willis.
Quentin Tarantino haría esto, como tenía pensado desde el principio:
¿Y qué hizo Walt Disney en la realidad?
Pues dio con la clave perfecta:
-En el Mundo Disney cantan todos los putos pájaros.
Actualización:
El juego sigue en los foros de mundodvd.
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thehardmenpath
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6:14 a. m.
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"¿Y qué has hecho tú en este capítulo?"
"El guión."
"Ah, pensaba que lo tuyo eran los efectos especiales."
"Exacto."
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thehardmenpath
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11:21 p. m.
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Es curioso. Un litro de leche vale 80 céntimos, aproximadamente.
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thehardmenpath
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12:30 a. m.
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Temas: Vídeos
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thehardmenpath
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8:54 p. m.
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Temas: Vídeos
Hace poco sugerí cómo iba a ganar dinero Youtube. Pero ahora creo que cada vez es menos posible.
Youtube me ha borrado la cuenta. Hace unos días recibí un correo que le es familiar a muchos: Este vídeo ha sido borrado porque se nos ha quejado el dueño. A estas alturas este correo ya es un clásico. Lo leí, lo comprendí, lo acepté y me fui a dormir. Luego me levanté, desayuné, miré el correo, me recomendaban un vídeo en Youtube, fui a verlo, me gustó, lo voté... y no estaba inscrito. Fui a la página de Log in y... Your account has now been permanently disabled. Sin más aviso. No sé la razón. Hay quienes dicen que la SGAE ha metido mano. No lo creo. Es posible que hayan tirado del nick y hayan visto que tengo vídeos de Warner, Universal y otros. Y otra opción es que la única razón se deba a la macroqueja de Viacom International. Me refiero a esto:
No, no se ve. Y si hacen clic en la foto, verán quién firma esa prohibición. Porque la MTV es de Viacom. Viacom ha hecho una macrosolicitud/macrodemanda a Youtube para que quite unos 100.000 vídeos o se atenga a las consecuencias. Y Youtube ha cedido con creces. Gran error, lo de "con creces".
Vamos a ver, señores de Youtube, borrarme un vídeo, o todos los vídeos, es algo que aceptaría. Pero no me han borrado sólo vídeos de otras personas. Me han borrado vídeos hechos por mí o colgados con el consentimiento expreso de sus dueños. Un amigo me pidió que colgara sus trucos de magia porque a él se le daba peor. A otro le parodié un cortometraje y me pidió una copia en alta calidad para enseñar en sus clases. Y ojalá se quedara ahí. He perdido mis favoritos, mis contactos, mis amigos. Mis grupos, mis playlists. Mis suscripciones y mis suscriptores. Me han borrado mi identidad. Tal como suena. Ya no puedo comentar con ese nombre, ni puedo modificar los comentarios que había hecho. No era alguien que dedicara su vida a Youtube, pero eso no importa. Lo que importa es que podría serlo. Hay quienes han confiado en ustedes para colgar y compartir sus cosas. ¿No es Google la gran empresa mundial que pretende organizar la información? Pues acaba de destruir información. ¿No es Google la gran empresa mundial que destaca por atender al usuario? Pues ha eliminado usuarios.
Si yo fuera un usuario polémico, lo entendería. Pero nunca lo he sido. Nunca he sido una molestia social en Youtube. Si he discutido, ha sido con raciocinio por ambas partes. Si he participado, ha sido para producir, no para destruir. Y son bastantes los que me han dado las gracias. Y a muchos a los que se las he dado yo. A otros ya no podré hacerlo. Nunca he sido una molestia social, lo que sí parece que ha sido mi cuenta es una molestia corporativa. Y aquí es donde todo mi aprecio por Google se viene abajo: Google me ha castigado por hacer algo que no le gusta.
¿Por qué subí esos vídeos? Estaban ahí para ilustrar mi blog. Esto no es un blog dedicado a ir subiendo vídeos. Es un blog que trata ciertos temas. Y he escrito decenas de miles de palabras que explican, extienden comentan y analizan esos vídeos. Fox News puede mostrar un cacho polémico de South Park y ponerlo a parir. Yo no puedo hacer lo mismo y defenderlo.
Y ante esta situación, me queda preguntarme qué voy a hacer ahora. No hace falta mirar mucho para ver que no he salido de Google, pero me reservaré para siempre el derecho de la duda. No les confiaré nunca más nada. Y me he planteado si hacer lo mismo que Viacom y solicitar que eliminen las 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 copias de mi cortometraje que perjudican mi presencia en el Notodofilmfest y que han sido incluidas en más de 70 blogs. Pero no puedo hacerlo porque ni soy combativo ni quiero fastidiarles a ellos, también usuarios, ni es honesto teniendo en cuenta el tema del propio corto.
No, lo que voy a hacer es bastante más sencillo:
La comunidad de Youtube es inmensa. Pero su reproductor Flash no puede ser mejor que la propia tecnología Flash, y con un mínimo de investigación es fácil descubrir que está al alcance de cualquiera. Es como si Windows estuviera compilado en Linux y bastara echar un ojo para modificarlo a tu gusto.
Este vídeo utiliza un reproductor de los muchos que hay por la red y está alojado en mi propio dominio. Puedo subir los que quiera con efecto inmediato. Puedo poner como fotografía inicial la imagen que me apetezca. Puedo elegir qué botones lleva el reproductor, sus colores, sus márgenes, la resolución idónea para cada vídeo y darle la calidad que me dé la gana, que curiosamente es mucho mayor que la que tiene Youtube. Y si Matt Groening tiene un problema, que hable conmigo directamente.
Escrito por
thehardmenpath
a las
12:58 p. m.
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Borja, sabes que fui el primero en felicitarte.
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thehardmenpath
a las
3:54 p. m.
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Sí, ya sé que la música es muy obvia, pero la que han usado ellos, también.
Escrito por
thehardmenpath
a las
4:52 p. m.
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¿De dónde ha salido ese mp3 alternativo? No lo sé, pero era urgente unirlo al videoclip.
Tiene algún truco de montaje para que el discurso sincronice mejor. Se podría apañar algo más, pero eso sería meterse en cirujía innecesaria.
Actualización: Parece que no es de la misma gente, y el caos alcanza el extremo ante un vídeo que lo mismo es de los que han hecho la parodia o de terceros (¿cuartos?).
Escrito por
thehardmenpath
a las
4:48 a. m.
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¿Quiero decir que las putas paren derechos de autor o que los derechos de autor paren putas?
Ambos.
He tenido la suerte de conocer a un creador de La Hora Chanante y otro de Qué vida más triste y comentarles que hace poco vi en programas de zapping una absurda sección de internet en la que sacaban extractos de ambos. Bueno, extractos no, sketches enteros del uno y capítulos enteros del otro. Y acreditaban por ello a algún pepito@hotmail.com que era el que había ENCONTRADO en internet el trabajo de DOCENAS DE PERSONAS y la había mandado al damematerial@programadezapping.tv de turno.
A esta gente no le parece mal que se vea su obra, pero ¿quién le da derecho a ese tío a acreditarse? Llego a comprender que alguien vaya a colocar su seudónimo en algún arranque de algún programilla sacado de la tele. No es un distribuidor oficial (que hacen lo mismo) pero después de todo, algo de mérito tiene. Lo llego a comprender. Pero lo que me parece absurdo es el ridículo agradecimento del programa a aquel individuo que les "ha hecho llegar" semejante documento. Es como si yo ahora enlazara aquí el "Amo a Laura" y le diera las gracias por la existencia de ese vídeo a Pablo Sánchez de Albacete. No seré yo.
Un asunto que me pone más todavía de los nervios es el que convierte a los creadores de material audiovisual en presa de los creadores de música. ¿Sabían que se ha editado en USA la serie completa Matrimonio con hijos sin la canción de Sinatra? ¿Que algunos episodios de El Coche fantástico en los dvds editados en España no vienen doblados porque ya habían expirado los derechos musicales y sólo se hizo el apaño de cambiar esas tonadas country de radio en la vo? ¿Que se ha redoblado Aquellos maravillosos años, La máscara, El gran salto, porque salía más barato hacer un apaño cutre que comprar los derechos del doblaje original? ¿Que un director francés pagó más de lo que su película había recaudado porque un personaje silbaba brevemente la Internacional?
Me tocan los mismísimos que el arte se haya convertido en la pescadilla que se muerda la cola, que la defensa de la integridad de los artistas se haya convertido en la gran putada de los demás artistas, que Warner cobre dos millones al año por el uso del Cumpleaños Feliz, que una gran cantidad de sketches del Saturday Night Live no puedan volver a ver la luz del día porque sonaba una introducción de algún Opá americano de ese año.
Pero aquí no se libra nadie. Comedy Central se ha convertido en rematadamente hipócrita con su obra cumbre. En un programa de Zapping todo está permitido, pero no en Youtube, que es exactamente lo mismo.
Hace un mes, tras quedar fascinado con los episodios Cartoon Wars de South Park, decidí crear este blog y arrancarlo con varios tratamientos de la libertad de expresión. Esos episodios reflejaban de manera muy certera mi opinión sobre las caricaturas de Mahoma. También utilicé en otro post un vídeo de El Ala Oeste de la Casa Blanca para realzar mi opinión sobre la Biblia.
Ayer, 6 de mayo, recibí notificación de Youtube de que el vídeo incluido en mi post On/Off quedaba retirado por Copyright Infringement. El 26 de abril ocurrió lo mismo con el de South Park, el que puse yo, que no mostraba a Mahoma. El fake que mostraba a Mahoma, que no puse yo, había sido retirado poco antes por violación de las condiciones, imagino que viola la que se refiere al respeto a todos los colectivos.
No sé si el vídeo del Ala Oeste representaba una carta ya existente sobre fragmentos absurdos de la Biblia, o si la carta proviene del episodio, yo creía esto último, pero algún dueño de un blog gay , que siente lógica predilección por ella, puso comentarios en Youtube insistiendo en lo contrario. El clip de South Park duraba 19 segundos, de los cuales 10 eran textos de censura y los otros 9 una parodia de otro programa. Está claro que ante la duda, el más fuerte tiene razón.
Me molesta el hecho de que un capítulo que utilice personajes de Padre de familia, Los Simpson, imágenes de Bush, Osama Bin Laden, líderes palestinos e imágenes de Al Jazeera como base para su argumento no me permita reproducir un fragmento de una de sus parodias. Me gustaría saber por qué no tengo derecho a integrar este vídeo en mi blog. Otros, con los mismos fines, sí lo han hecho: Mi interés es informativo y argumentativo, tal y como ha sido en diversos programas de la televisión internacional, "primero vean esto y luego lo comentamos", y pongo como ejemplo un extracto de Fox que también fue subido a Youtube, que también ha dejado de estar online, supongo que por las mismas razones. Ha dejado de estar en Youtube, sí, pero se reprodujo por televisión exactamente lo mismo que yo he reproducido. La única razón por la que no emitieron también el final del episodio, en el que Jesús cagaba sobre Bush y sobre la bandera americana, fue PUDOR (sic.). Nada de derechos.
¿Es un blog un medio con menos permisos que una cadena de televisión? Seguro. ¿Dan por hecho que las cadenas pueden reproducir imágenes recíprocamente? Sin duda. ¿Existe algún consentimiento firmado para ello? Lo dudo. ¿Existe algún consentimiento firmado para reproducir imágenes de cadenas árabes? Tal vez, sí. ¿Pero eliminarían a Bin Laden o a Saddam Hussein de su programa si les enviaran una carta de reproducción ilícita de sus derechos de imagen? NO.
Soy consciente de que la parodia aporta una serie de privilegios al uso de una imagen de terceros sin permiso, exactamente lo que hicieron en South Park: Coger a un líder árabe y subtitularlo como en el programa de Eva Hache. Entonces, ¿basta para parodiar con tomar un trabajo de otras personas y poner subtítulos graciosos que se rían de ellas?
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Qué coño, lo voy a hacer.
Escrito por
thehardmenpath
a las
6:02 p. m.
9
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