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26 de agosto de 2012

El sueldo de los políticos no es tan importante

Diputados del Parlamento cobran gastos de alojamiento pese a tener varias casas en propiedad. El sueldo de algunos asciende a muchas decenas de miles de euros al año. Y todavía algunos se quejan.

No, no me parece bien. ¿Pero dónde está el límite? ¿Cuánto debe cobrar el presidente del gobierno?

¿Lo mismo que yo?
¿Lo mismo que mi jefe?
¿Lo mismo que el jefe de mi jefe?
¿Lo mismo que el director general?

¿Cuánto sobra de sus salarios? Todos opinamos distinto, porque todos cobramos distinto, sólo tenemos en común que cada vez cobramos menos. Y si ponemos, por ejemplo, que todos los políticos puedan cobrar 4.000 euros como máximo, sumando todos sus ingresos, quizá podamos arreglar cosas con todo el dinero que sobra. No sé, evitar que cierren uno o dos hospitales grandes, acumulando todo ese ahorro.


Pero creo que la pregunta en sí misma es un error. Creo que el debate da tanta cabida a la demagogia que no puede salir nada bueno de él. Yo, que soy pobre, uso el dinero como unidad de medida, pero ellos no. A ellos les da igual.

Para nosotros los pobres, el dinero es el gran referente. Pero olvidamos que los políticos no son pobres. Tampoco lo serían si no tuvieran dinero. Ellos miden las cosas de otra manera. Cualquier persona electa o que dependa de personas electas mide su éxito profesional en poder. Incluso si cobraran 500 euros al mes, seguirían teniendo el mismo poder.

Ese poder les permite cambiar muchas cosas. Les permite amenazar, llevar a buen término sus odios, sus fobias, sus religiones y sus manías personales. Ese poder les permite mantener el poder. El dinero da dinero. Reemplácese dinero por poder en ese axioma una o dos veces, que será igual de válido.

Venga, piensa en un político que más o menos conozca todo el mundo. Esa persona ha alcanzado suficiente poder como para mangonear más allá de lo que nosotros, legos en la materia, podemos llegar a concebir. Deciden cosas, tienen a muchas personas a su cargo. Tienen a empresas públicas y privadas dispuestas a lamerles el culo para conseguir dinero. O en su caso, tienen a grandes y poderosas empresas dispuestas a afianzar su posición.
 
Por ejemplo, midámoslo así: un político, de éstos que nos suenan a todos, tiene de pronto un grave apuro, privado, del que nosotros nunca sabremos nada, y necesita urgentemente un millón de euros para salir de él. 

No dudo de que cualquiera de ellos tenga suficiente poder como para conseguir un millón de euros en una semana, si se lo propone. Si han alcanzado ese status como para que los distingan por el apellido en televisión, es porque han ganado muchas carreras de mangoneo, luchas internas y juegos de poder.

¿Cómo lo consiguen? Pues llamando a bancos, cajas, bancocajas, empresas subcontratadas, empresarios, millonarios, gente con posibles, vamos. Y ante la urgencia del asunto, pueden prometer, seducir, amenazar, regalar, prestar, negociar y recalificar. Es para lo que han estudiado. Es lo que realmente saben hacer.

Y para todo eso, da igual que ellos, en su gobierno regional, alcaldía, parlamento o ministerio ganen 5, 500 ó 500.000. Es irrelevante. Ricos o pobres de dinero, pueden hacer cosas que, fuera de la política, muy pocos son capaces de hacer, salvo que tengan mucho dinero.

Poder es poder. Y es mucho más difícil de recortar.

25 de noviembre de 2011

Los redactores de ABC no saben inglés



Ésta es la página que ABC ha colocado en conmemoración del gran Freddie Mercury. Link original

Llama particularmente la atención esto:



Me encanta Freddie. No soy un experto, pero sí muy aficionado. ¿Qué es Market Garden para que dedique una pequeña entrevista a ellos? ¿Podría ser un grupo de ésos que tuvieron poco éxito de público pero influyeron a toda una generación de creadores?

Veamos la entrevista...



¡Un momento!

¡Los subtítulos mienten! ¡Freddie está hablando de otra cosa!

No menciona a Market Garden. Ni él ni el entrevistador. Algunas partes coinciden, pero la conversación cambia por completo si la lees y la oyes.

Una búsqueda rápida vía Google nos descubre a Market Garden: Su grupo de Facebook, su página de Myspace, sus vídeos en Youtube.


En Vimeo vemos que son del año 2011. Muy jóvenes serían estos músicos cuando influyeron a Queen.

No, son actuales. Este vídeo y otros del grupo están dirigidos por Mario Lizondo, que después hizo una broma privada para sus amigos, subtitulando entrevistas a cantantes míticos para que pareciera que hablaban de Market Garden. Como en el antiguo programa de Eva Hache, vamos. Hizo tres, a Freddie, Iggy Pop y David Bowie.






Y lo que era diversión entre amigos llegó a la web de ABC. Pusieron el vídeo y el pie de foto "Mercury habla sobre Market Garden" sin saber quién era Market Garden y sin entender las palabras de Freddie. Sin ningún tipo de filtro.

Hace poco, xkcd reflexionaba sobre lo mismo. Es tan habitual que ya no nos escandaliza. Una parte de mi cabeza siempre se pone del lado del becario al que le han encargado esta página sobre Mercury. Ya sabéis,

—Hazme un especial del aniversario de Mercury.
—Soy maquetador.
—Tienes dos horas.

Pero cada vez me da más miedo.

En un mundo ideal, un periodista debería desconfiar por nosotros. Asumo que es imposible. No sé cómo será de habitual, sólo puedo extrapolar. Qué ocurrirá cuando no sea un accidente y alguien intente colárnosla de verdad y con mala leche.

¿Nunca os ha pasado?

Ver una noticia que os pilla cerca, la habéis presenciado o conocéis a sus protagonistas. Está llena de tonterías, centrada en lo que no importa por puro sensacionalismo, o carece el menor indicio de documentación. Te cabreas. Y luego sigues leyendo el resto del periódico incapaz de creerte absolutamente nada.

1 de febrero de 2011

Oye, cuidado con esto

¿Se puede ser racista al revés? ¿Se puede decir que los asiáticos son mejores que nosotros en matemáticas? ¿O que los negros la tienen más larga, son más atléticos y tienen mejor voz y sentido del ritmo que cualquier individuo medio de raza blanca?

Uno de los poquísimos prejuicios que tengo es "Los mejores humoristas del mundo son judíos." De hecho, sólo conozco a tres no-judíos vivos que compitan en capacidad humorística con los judíos (Ferguson, Colbert y Fey). Cuando los Monty Python fueron a Alemania, les dijeron "aquí no tenemos humoristas tan buenos como vosotros" y ellos contestaron "a saber qué habréis hecho con ellos."

La historia de los judíos es compleja, quizá la más larga de todos los colectivos/etnias/religiones. Han sido los más perseguidos. Han sido las mayores víctimas. He hablado mucho de esto con ellos. Es más, he llegado a trabajar con judíos y musulmanes en el mismo proyecto. No sé si su sentido del humor innato es causa o consecuencia de que sigan estando ahí, aguantando, pero la relación existe, sin duda. Es pura teoría de la evolución.

Sí, lo siento. Esto es otro post sobre el Holocausto Vigalondo.

Existen dos posibles tipos de ofendidos por este tema: los judíos que no son capaces de soportar un chiste de ese palo y los demás. Nacho ha insistido varias veces por el respeto hacia el primer grupo. Y les ha pedido perdón. Yo creo, muy personalmente, que casi todos los judíos son capaces de tomárselo con humor si lo miran en su contexto. En 30 rock, dos días antes, un judío llamado Robert Carlock había escrito ese mismo chiste.

El problema viene con la parte de "los demás". Estoy seguro, y perdón por mis prejuicios, de que la gran mayoría de la gente ofendida no solamente no es judía, sino que no han tratado con un judío en su vida.

Y me dan miedo.

Me da miedo que alguien se muestre ofendido en público solamente por imaginar cómo se sentiría ofendido aquél a quien va dirigido el mensaje que ofende.

Con esta gente hay que tener mucho cuidado. Están ahí, entre nosotros, ocultos, y se lo callan. Se callan su condición de fácilmente ofendibles por aquello que no les concierne. En otras palabras, el péndulo vuelve a cruzar al lado malo.

Sí. Vivimos en una sociedad oscilante. En este país hemos tenido durante muchos años una censura impuesta. El péndulo estaba artificialmente colocado en el lado malo, y en 1975, su impulso hacia las libertades había cogido tanta fuerza que el cambio fue casi instantáneo.

Pero ahora está retrocediendo de nuevo. Cuidado. Cuidadín. Después de Franco, la gente que se podía sentir ofendida por un exceso de libertad de expresión consideraba más importante la libertad de expresión que las ofensas.

La censura está volviendo. Y sus orígenes no son dictatoriales, son democráticos. Es duro, pero es un tipo de censura que nuestras generaciones vivas no han conocido y su ausencia es posiblemente una de las mejores cosas que han ocurrido en este país, por ser una democracia joven. ¿Cómo aparece esa censura democrática? Poco a poco, y Vigalondo se lo temió hace pocos meses. Estoy hablando de "yo no pienso ver A Serbian Film, pero, por si acaso, prefiero que nadie pueda verla tampoco". Ni siquiera Franco hacía eso. Franco se veía todas las películas en El Pardo y luego decidía cuáles iban bien para el país. Ahora el país se ha llenado de Francos que deciden sobre las pelis de oídas. Y su mentalidad no es ni de derechas ni de izquierdas, pero aplican con el mismo rigor sus ideales políticos y de lo políticamente correcto. Sin conocer nada y opinando sobre todo.

Qué bello es no opinar.

Sé que Nacho no pretendía ofender a los judíos. Y, repito, ya se ha disculpado. Pero las lecturas posteriores llevan a una víctima mucho más compleja, la del que todo lo sabe, todo lo juzga y se cree por encima de aquellos a los que van dirigidos los mensajes. Precisamente Nacho se ríe de los negacionistas, de las ovejas de la teoría de la conspiración que se quedan con lo primero que les gusta. Yo interpreto que si ahora este chiste te ofende, no podemos explicártelo, porque se ríe de ti.




Sentirte ofendido no te da la razón. - Ricky Gervais

27 de octubre de 2010

¿Quién está ahí?



Aquí, directamente en alta definición.

18 de julio de 2010

Todo empezó con Paul

Cuando se hizo famoso el pulpo Paul, allá por verano de 2010, la gente se lo tomó con humor. Unos hablaban de celebrarlo invitando al personal a pulpo a la gallega. Otros, de tratar al animal como a un rey.

Las primeras iniciativas estuveron más relacionadas con lo estrafalario: Colocar dos platos con banderas de gelatina a ambos lados de un hormiguero en Hyde Park, escribir posibles localizaciones de yacimientos de petróleo en los cacahuetes de los elefantes en el Zoo de Abu Dhabi. Y, por supuesto, hubo quien quiso hacerse con Paul. Por si acaso, ya saben. Proponiendo compras multimillonarias por un ser con una expectativa de sólo unos meses de vida.

Los más supersticiosos pensaban que era un ejemplar especial. Había acertado casi todo lo que le preguntaron, aunque con excepciones. Todavía tardaron años en comprenderlas. El caso es que tardaron semanas en probar con otro pulpo.

Primero fueron unas elecciones. Más tarde, unos juegos olímpicos. Con cada nuevo acierto, iba perdiendo la gracia.

Una cadena de moda de bastante lujo instaló su primer acuario de pulpos en Manhattan. Utilizaba, para las urnas, fotografías de todos sus vestidos. Las clientes que lo quisieran, esperaban largas horas en una cola para elegir la prenda con más clase. En menos de cinco años, casi todos los grandes almacenes tenían por lo menos una pared con acuario. Las pescaderías y las tiendas de animales vivieron una revolución.

Algunas grandes empresas se jactaron de celebrar con pulpos sus juntas de accionistas. Otras presumían de no necesitarlos, pero hubo algún destape curioso de empresarios racionales pillados infraganti en acuarios secretos. A la gente le pareció normal.

La verdadera polémica llegó cuando metieron pulpos en un hospital. Ya por entonces había pequeños oráculos domésticos, pero dejar tu esperanza en un cefalópodo era llegar demasiado lejos. Los escépticos, de hecho, se aferraban a un hecho comprobado: no acertaban siempre.

Empezó a aplicarse el método científico, que hasta entonces se había mantenido al margen. ¿Por qué había fallado Paul la final de la Eurocopa? Estudiosos de los campos más diversos fueron poco a poco aislando las condiciones para realizar una predicción óptima. Una explicación que propusieron para aquel caso fue que el mejillón de España tenía parásitos, pero pudieron ser muchas otras razones: Contaminación en las urnas, falta de hambre, banderas mal pegadas.

Pero el rigor de la ciencia se tuvo que callar: Una vez aislados todos los elementos, analizados y experimentados miles de veces, se podía encontrar la manera de que un octopus vulgaris acertara SIEMPRE. Había que usar mejillones concretos, urnas de materiales muy precisos y el agua tenía que estar en condiciones determinadas. Nada que una buena industria no pudiera producir a gran escala.

La verdadera dificultad consistió en dar con los símbolos. Elegir entre banderas era relativamente sencillo. Preguntar por una cifra, no. Parecía que los pulpos no entendían de textos ni cantidades, y sólo acertaban si les planteaban dos respuestas. Si la respuesta no era ninguna de las opciones que les daban, o fallaba o ignoraba la comida.

Mereció una discutida Medalla Fields, porque no existe un Premio Nobel de matemáticas, el primer científico que diseñó unos símbolos que el pulpo parecía entender como números. Desde ese momento, se pudo preguntar por presupuestos, salarios y ofertas.

El mundo se volvió loco. Cuando se descubría una nueva pregunta que pudiera formularse aparecía en todos los titulares. Empezaron a establecerse tiendas dedicadas, acuarios de Insert Coin donde la gente planteaba su pregunta y esperaba mirando fijamente una hora, a veces dos, a que el pulpo contestara. Era habitual oír frases como "no puedo pagarme ni un pulpo" o "¿me dejas para un pulpo?"

Llegó así la crisis de fe. Ninguna Escritura mayoritaria trataba los pulpos de manera especial, ningún lider religioso supo cómo reaccionar. Para algunos era un enviado divino. Para otros, la viva imagen del diablo.

Es muy difícil imaginar cómo era el mundo antes de que pudiéramos saber qué nos depara el mañana. Pero... admitámoslo: tampoco es fácil conocer el futuro y no poder preguntar por qué.

1 de noviembre de 2009

Para los que se odian este Halloween americano

Y para aquellos que no soportan ese logotipo de Cocacola que es Papá Noël...

Les incito a enfatizar nuestra genuina fiesta nacional: Rememorar el nacimiento, en un portal de Cisjordania, de un mesías judío tan importante que fueron a visitarle unos reyes del lejano oriente.

27 de julio de 2009

Iowa

Iowa es el vigésimo noveno Estado Unido.

En las elecciones primarias a la presidencia de Estados Unidos, Iowa es una de las primeras paradas. Obligatoria. Ganar en Iowa te coloca el primero en las noticias del resto del país. En las últimas, Obama ganó en Iowa y se convirtió en noticia.

En Iowa las elecciones de las primarias no son como en el resto de los estados, sino que hay un método llamado caucus, en lugar de votar, los vecinos se reúnen y se colocan en asientos según su candidato. Es algo más complicado, pero básicamente consiste en eso. No hay voto secreto.

Iowa es el mayor productor de maíz del país. Ir a Iowa y decir que Estados Unidos produce demasiado maíz sentaría tan mal como ir a Chinatown a quemar un muñeco de Bruce Lee. De hecho, existe una tendencia desde hace décadas a incentivar a los votantes de Iowa con promesas electorales relacionadas con la subvención a la producción de maíz.

Durante décadas, las subvenciones se han mantenido casi siempre y han aumentado el resto de las legislaturas. Actualmente es un consenso que Iowa produce demasiado maíz.

Como el maíz está subvencionado, es más barato que cualquier otro producto. Por ejemplo, es más barato que el azúcar. Pero el maíz no es dulce, así que para hacerle la competencia tiene que pasar por una serie de proceso enzimáticos. De ahí sale un líquido que sabe tan dulce como la glucosa, pero con características químicas diferentes, "sirope alto en fructosa".

Las personas no procesan la fructosa creada igual que la glucosa del azúcar. Todas las células de todos los seres vivos utilizan la glucosa como método de almacenaje de energía. Es la moneda de cambio. La fructosa y similares tienen misiones más específicas (en la fruta en general) y en nuestro cuerpo, en lugar de ser transportadas por la sangre hasta las células, tienen que pasar por el hígado. Por eso, tomar un postre o un refresco con fructosa de maíz en lugar de azúcar hace que el hígado ejerza un trabajo añadido, innecesario.

Cocacola se pasó a la fructosa en 1985. No fue en el momento de "la nueva Cocacola", ya habían empezado algo antes, paulatinamente, y nadie se dio cuenta. Como ésta, muchas otras empresas. Una lata de cocacola contiene una mazorca y media de maíz subvencionado.

Eso en Estados Unidos, no necesariamente con los productos de aquí. Cualquiera que haya estado allí puede comprobar la tremenda diferencia de sabor de los productos azucarados los primeros días. Pero suele venir bien eso mirar los ingredientes de los productos que consumimos con mayor regularidad, claro.

Otra de las maneras de acabar con los excedentes de maíz es crear con él un combustible alternativo, llamado etanol. El etanol es un alcohol que puede mezclarse en un motor normal con gasolina hasta en concentraciones de un 10%, en un motor especializado puede consistir en el 100% del carburante. Sin embargo, la producción de etanol con maíz es hasta seis veces menos efectiva que con otras plantas. Con un campo de maíz capaz mover un coche durante un año, podrían comer siete personas en ese mismo espacio de tiempo. Entre la plantación y el procesado, producir un litro de etanol cuesta más de un litro de gasolina... sin contar la energía que se obtiene del mismo sol.

La producción de etanol es tan falsamente rentable que no sólo ha subido el precio de los alimentos, sino que está desviando las inversiones científicas a la investigación de otras soluciones a la adicción norteamericana al petróleo.

Hoy en día, uno de los métodos habituales de los analistas políticos de Estados Unidos para medir la ambición de un candidato al congreso o el senado, es conocer su opinión sobre la importancia del maíz y el etanol y su cuidado de no decir nada de lo que pueda arrepentirse cuando se presente a un cargo más importante.

El lobby del maíz es muy poderoso, no hace falta ser un genio para darse cuenta de que actualmente se retroalimenta de las subvenciones y que se asegurará por su propio bien de que nunca, nunca, nunca, cambie la importancia y la extravagancia del proceso electoral de las primarias en Iowa, responsable silenciosa de retrasos científicos, adicción al petróleo, diabetes y obesidad.

20 de julio de 2009

¿Por qué preocuparse?

Si algo tiene solución, ¿por qué preocuparse?

  • Porque tienes que encontrarla, concretarla y ejecutarla.
  • Porque hay veces que, si tardas mucho, ya no puedes solucionar nada.
  • Porque no sabes si funcionará.
  • Porque tienes varias soluciones y no sabes cuál es la mejor.
  • Porque la solución depende de otros.
  • Porque la solución depende de ti.
Si algo no tiene solución, ¿por qué preocuparse?
  • Porque no estás seguro de si la solución no existe o todavía no la has encontrado.
  • Porque muchas veces el problema es que nadie quiere buscar una solución.
  • Porque un problema sin solución puede arruinarte la vida.
Putos proverbios chinos. Llenan tan rápido y alimentan tan poco como la peor de sus comidas.

7 de julio de 2009

Cine todo el rato

He tenido unas cuantas conversaciones recientemente sobre mi afición por Chaplin y siempre tengo la impresión de que parezco un raro. La cuento aquí:

La primera película que vi de Chaplin debió de ser El gran dictador cuando tenía unos 7 u 8 años. Mis padres la grabaron en La 2, también La quimera del oro y Tiempos modernos. Creo que hubo una temporada que preferí El gran dictador, pero duró poco y empecé a pedir que me dieran más de eso, que me bajaran las otras del señor del sombrero de la estantería alta. Antes de los 13 años me las sabía de memoria y con la peli de Attemborough fui entendiendo quién era este sujeto. Luego pasaron bastantes años antes de verme varias más, El circo y Candilejas, ambas antes de los 18. Tiempo después tocó El chico. Y a los dos o tres años, Un rey en nueva York. Y algún corto de vez en cuando.

Durante todo este tiempo han ido saliendo ediciones, colecciones, packs, estuches metálicos y fuentes del emule para prácticamente toda su filmografía (la que no se ha perdido). Y sin embargo, pese a tener a Charlot incrustado en mi ADN, no tengo una necesidad absoluta de ver todo lo que ha hecho; no tan rápido. Disfruto Tiempos modernos por los recuerdos que me trae, y volver a verla 20 años después me proporciona segundas lecturas muy gratificantes. Pero ahora tengo edad para ver El chico y disfrutar a varios niveles a la vez. Me encanta descubrir a Chaplin, pero no me apetece que llegue el día en el que no me quede nada más que descubrir sobre él.

Así, departiéndonos entre ver y no ver, me he dado cuenta de que inconscientemente estos últimos años he extrapolado esta idea al resto del cine. Soy un cinéfilo que, sabiendo bastante de cine, no ha visto más de la mitad de las obras cumbre del séptimo arte. Y muchas menos de las obras cuasi-cumbre, o semi-cumbre, o las relativas a los autores de las obras cumbre. Vamos, que me faltan muchas por disfrutar. Y he decidido que esto siga siendo así no porque me parezca muy buena idea, sino porque pensando en ello, he llegado a la conclusión de que hacer lo contrario es una idea malísima.

Les presento al Cinéfilo Absoluto:

Llega un momento en la vida de todo cinéfilo de pro en el que se decide a dedicar una gran parte de su vida a ver pelis. Me refiero al género de cinéfilo que no sale de la filmoteca, que tenía entonces 2000 cintas vhs y se ha pasado a abonarse a todos los canales del digital sin descuidar su emule, que echa humo en busca de fuentes para las obras más oscuras.

Los que son Cinéfilos Absolutos suelen jactarse de ello. Creo que no hay tantos, pero todos conocemos a varios. Y creo que experimentar un proceso así así conlleva serios problemas.

  1. Pongamos que el cinéfilo decide a los 15 años verlo TODO. Si se pone en serio, a los 25 años lo habrá conseguido.
  2. Lo más probable, con raras excepciones, es que las obras aclamadas sean las de más fácil acceso. La historia del cine no es tan larga. Los clásicos universales de la literatura pueden durarte 50 años, pero si tienes libre acceso al cine, las grandes películas pueden durarte 2.
  3. Si de los 15 años a los 25 has visto condensados 100 años de cine, de los 25 a los 35 vas a ver... 10 años de cine. La década que te toca vivir.
  4. Cada década salen un buen puñado de obras maravillosas, y otras que gustan a distintos públicos a los que les puedan parecer maravillosas o no. Pero no es lo mismo. Cada año sale mucha mierda y gran parte de la mierda se va con el tiempo. El nivel de calidad y variedad que puedes presenciar durante la primera etapa de la Cinefilia Absoluta es insuperable.
  5. Como no sólo las películas son peores de media sino que además hay muchas menos, el cinéfilo, sólo por mantener el ritmo al que se ha acostumbrado, va a tirar de las obras menores de los 100 años anteriores, que en muchos casos será mejor que las obras menores de la década que está viviendo ahora. Evidentemente, el ritmo de búsqueda no se parará aquí, en esos 100 años de cine hay muchas más obras oscuras que te quedan por ver.

Llegamos al punto crítico: El cinéfilo cumple 35 años. Ahora según su carácter y su trayectoria, si quiere seguir siendo así, puede tomar una decisión entre dos:

  • Trasladar su cinefilia a géneros concretos. Hay tantas películas malas de cada género como en su variada colección. Puede pasar a devorar la más absoluta morralla sólo, insisto, para mantener un ritmo al que se ha autoimpuesto sin saberlo. El Cinéfilo Absoluto se convierte en un cinéfilo específico de la serie b.
  • Dejar de ver películas nuevas. Preferir revisar todo el buen cine que conoce antes que poner un pie en esas nuevas tendencias que tanta frustración le han provocado.

En otras palabras, el exceso te cambia el gusto. Te vuelve minoritario artificialmente. Te vuelve sabelotodo, despreciador. A los 30 eras Tarantino y a los 40 puedes convertirte en Garci. Te vuelves radical, falsamente nostálgico. Puedes acabar anoréxico o bulímico hasta la obsesión. Y lo peor es que has fagocitado sin saborear ni digerir. Lost no es una serie diseñada para que te la veas del tirón, sino para que te pases seis meses pensando en Jacob. Centauros del desierto es de un señor de 62 años. No necesitas ver a Bergman con 25.

Y si caes en la desgracia de morir sin haber visto todo lo visible sobre Chaplin, te puedo asegurar que Chaplin será el menor de tus problemas.

8 de febrero de 2009

Bueno, tampoco nos pasemos de listos (Thursday Night Lif 2)

Me animo a escribir este otro minipost por esta frase del comentario anónimo del post anterior:

Las noticias SNL carentes de ritmo y con no una sino dos interrupciones aburridisimas y ridiculas.


Porque me he parado a pensar... que el número de interrupciones aburridísimas y ridículas que recuerdo en el original son muchísimas. Y en algunas ocasiones, más de dos. Y reincidentes, con personajes que no hacen tanta gracia repitiendo lo mismo una y otra vez.

El programa lleva dos o tres años siendo REMATADAMENTE MALO. Y eso sólo lo han compensado en casos concretos: Dick in a Box y otros videoclips de Lonely Island, (los que menos se pasan de rosca), las elecciones americanas, algunos presentadores invitados muy graciosos y poco más.

El concurso japonés original no era más divertido que el español. Y no porque la adaptación tenga poca gracia.

¿Es Steve Carell el único presentador americano que ha visto la crítica? Porque las mil vueltas que le da como cómico a Resines, Resines se las da a MICHAEL PHELPS.

Existe infinidad de metraje tremendamente aburrido en el Saturday Night Live desde sus inicios. Hay quienes llevan años apagando la televisión media hora antes de que termine, porque todo el material bueno va al principio.

La ventaja que tienen los españoles es que no se van a pasar una semana escribiendo y ensayando, sino REscribiendo y ensayando. Con guiones desde el primer día en el que pueden ir intercambiando chistes a medida que van saltando las noticias. Y sobra decir que tienen 600 horas de televisión entre las que pueden rebuscar. Además, la necesidad que tienen los actores americanos, por buenos que sean, de mirar las cartelas con el guión constantemente, hace que se pierda el hilo del programa original con mucha facilidad, al mirarles a los ojos y ver que no tienen ni puta idea de lo que están haciendo. Por buenos que sean. Y eso se salva precisamente con una semana de ensayos.

En otras palabras, el punto de partida teórico del SNL español es mil veces mejor que el americano. Las innumerables cagadas que han cometido aquí desde antes de empezar, y que seguirán cometiendo después, como han anunciado los cameos o cuando la semana que viene pongan al invitado en el único personaje repetido de un sketch recurrente, que apuesto a que ocurrirá, se ven compensadas por las ventajas A OTROS OJOS QUE NO SON LOS NUESTROS.

Si han anunciado el programa a bombo y platillo es para todos aquellos que no lo conocen. El anuncio dice "Saturday Night Live es una cosa muy buena que no has visto nunca" no "Vamos a repetir lo que ya conoces tú y ese amigo friki tuyo". Los que conocen en España el SNL no son un público mainstream. Los que ven el SNL en USA sí lo son. Ustedes, los anónimos que se quejan, no son el público natural de ese programa, del mismo modo que no son el público natural de una película de los años 20. Habrá a quien Fatty Arbuckle le parezca un genio, pero es totalmente lícito que no se tenga ni puta idea de quién es. Y el 90% de los lectores de este blog que conozcan el nombre lo habrán leído en un libro minoritario, pero no podrán mencionar un solo trabajo suyo sin usar la imdb.

Y a propósito del cine mudo, en aquella época el remake de un sketch era algo lícito y corriente. El dictado ridículo de la secretaria del Gran dictador en la máquina de escribir lo había hecho ya Buster Keaton 20 años antes. Por decir uno. Repetir no es necesariamente malo. El vodevil sólo podía existir con él. El mejor sketch del mundo no es de sus intérpretes más famosos. Ellos lo cogieron de otros y lo mejoraron a base de interpretarlo decenas de miles de veces.

Hago mención de este sketch porque precisamente sale mencionado en Studio 60. El tal anónimo recomienda en su comentario a los responsables de este SNL verse S60 para que entiendan "el sentido original", como si el mayor reproche que se le hizo a Sorkin no fuera precisamente carecer de ese sentido original. Muchos utilizaron la referencia al Who's on fist como ejemplo de lo desconectada que andaba la serie con el humor de la gente, porque era implanteable que los padres de Tom Jeter no supieran lo que es, incluso mejor que él.

El integrismo es de paletos. Y a estas alturas de siglo, los paletos ya han aprendido P2P.

26 de noviembre de 2008

El fin de una era

No hace falta ser muy conocedor para haber visto opiniones sobre lo importante que es que una obra se salga a la luz en el momento adecuado, el fracaso que supone llegar unos años tarde, cuando las corrientes siguen otro rumbo, o cuán visionaria resulta, que resulta incomprendida una o dos décadas. Luego, con el paso del tiempo, acaban catalogadas, organizadas, puestas en perspectiva. En mi opinión no hace falta, la primera reacción de un espectador no va a ser si una película en blanco y negro es un reducto cultural de los 60 o una innovadora puesta en marcha de los 40, sin ir más lejos. No debería ser su objetivo primordial, al menos.

Y sin embargo, con ciertas obras, ocurre que tienen la fortuna de tener lugar lo suficientemente temprano como para que exista, tiempo después de su llegada al mundo, un momento idóneo para verlas: Un momento en el planeta coloca su diana de atención justo donde alguien soltó un dardo tiempo atrás.

Eso ocurre con El Ala Oeste de la Casa Blanca. Para entender nuestro mundo en este momento, considero muy útil conocer esta serie. Cualquier tratado de política está escrito por alguien con ideas muy claras, porque si no, no tendría sentido que lo escribiera. Con el Ala Oeste, sin embargo, sí que tiene sentido, está escrita por un compositor de ideas al que un equipo de asesores políticos profesionales y de todos los perfiles ideológicos le presentaban sus distintos puntos de vista. Él sólo tenía que recogerlos y entablar con ellos un drama.

Cualquier problema político, social, religioso o económico que se nos pueda ocurrir aparece plasmado en esta serie. Ya he puesto aquí unos cuantos vídeos que se refieren a cuestiones escalofriantemente reales, dentro de su universo de ficción, y podría enumerar muchas más, como aquel capítulo en el que el gobierno se negaba a utilizar públicamente la palabra "crisis" para hablar del estado de la economía, o ese otro en el que el presidente tiene que hacer que palestinos e israelíes se pongan de acuerdo al menos en que nunca se ponen de acuerdo. O el del problema para elegir nuevos jueces del tribunal supremo, o los debates entre lo mal que funciona la burocracia contra lo necesario que es el funcionariado, o el cinismo de los millonarios que gastan un porcentaje ínfimo de su fortuna, que sigue teniendo docenas de ceros, para lavar su imagen.

Pero no es por todo ello por lo que hoy, aquí y ahora, es el mejor momento para conocer esta serie. La penúltima temporada es un salto generacional plasmado en forma de un año de interminables primarias. La última, consiste en unas elecciones en las que un joven político, cuarenta y tantos, es el primer candidato a la presidencia de Estados Unidos de raza minoritaria, y se opone a un veterano septuagenario con el más amplio conocimiento del panorama internacional. Las diferencias no dejan de saltar a la vista, como que en la ficción a nadie se le ocurrió una Sarah Palin. Pero las similitudes son tantas, que dentro de unos años creerán que se la serie se rodó tras estas elecciones, como mucha gente cree ahora que ocurrió con La cortina de humo. Pero no son casualidad. La creadora del personaje del que hablo se carteó durante un año con el jefe de campaña de Obama.

Ya está disponible completa en DVD, y hace pocas semanas se emitió por fin el último episodio de la serie en España, por lo que está disponible en castellano para los que la prefieran así. Y no es moco de pavo esa labor, verla con subtítulos puede hacer estallar la cabeza a más de uno, y dentro de la pérdida imposible de evitar, la serie mantiene toda esa musicalidad que Sorkin le insufló en 1999. Me sentí aliviado, de hecho, cuando vi que AXN empezaba a emitir la séptima temporada justo una semana después de acabar la sexta, porque me parecía necesario. Tenían que hacerlo ya, el cambio de las primarias a las elecciones ocurrió en la emisión española casi en tiempo real. De hecho, no se llega a decir la fecha, pero se sugiere que el año electoral que se filmó en el 2006 era precisamente el 2008. Cuando Obama se reunió con McCain una semana, estábamos viendo en las noticias el penúltimo episodio de la serie, y el 20 de enero llegará la grand finale.

Sin embargo, lo que ni Sorkin ni sus sucesores pudieron prever fue la nueva crisis del 29 que estamos viviendo. En la serie hubo otra crisis con tintes parecidos en cuanto a influencia electoral, de ésas que echan por tierra la ideología de un candidato de la noche a la mañana. Pero evidentemente no podía ser como la real, no sólo porque los guionistas sean visionarios y no videntes, sino porque el presidente del mundo ficticio era todo lo opuesto al real. De hecho, ¡el presidente Bartlet tenía un ficticio premio Nobel de economía!

No, para entender cómo se desmorona el mundo tal y como lo conocemos, no nos basta con unos genios que miraron al futuro. Nos hace falta un genio que mire al pasado. Y para eso está Matt Weiner con Mad Men.

Mad Men trata precisamente sobre el desmoronamiento de la sociedad hace 50 años y ya en los créditos nos lo dicen de manera elegante. Mad Men tiene una y otra vez momentos mágicos en los que los personajes son inconscientes del mal que hacen, tanto al mundo como a sí mismos, provocándonos una mezcla de repelús y envidia a través de situaciones, frases y gestos claramente machistas, racistas, perjudiciales para la salud o ecológicamente criminales. Mi plano preferido en toda la serie hasta el momento es un general con la vuelta al coche tras un picnic, con la familia dejando olvidados tranquilamente plásticos y residuos de todo tipo que rompen la perfección del prado que han ido a visitar. Sin el menor remordimiento, con toda la inocencia, y lo más importante, sin mala intención. Olé.

Y sin embargo, esa misma crítica rápida con cualquier otro ejemplo de los miles que tiene Mad Men es lo que la gente ha ido comentando por internet desde que salió la serie, se quedan ahí, cuando ése es sólo el principio. La clave para entender el mundo de hoy es Don Draper, el protagonista. Don Draper es el MAL. En alguna parte se le define como un tío íntegro en cada cosa que hace, pero un desastre cuando se interrelaciona cada parte. Es decir, es un perfecto marido y un perfecto amante de dos o tres mujeres a la vez. Pero no caigamos en pensar que es es malo por mezclar, no; es en esa integridad individual donde radica toda su maldad. Como se siente vacío por dentro, se amolda a la perfección a prácticamente cualquier circunstancia en la vida, y su trabajo es la mejor prueba de ello. Se amolda a cualquier persona interesada en comprar o vender y desarrolla campañas de publicidad perfectas.

Con la crisis me he dado cuenta de que la publicidad es el mal, y él lo personifica. Él es tan malo, por ser tan íntegro, que seguramente cuando esta serie crezca y tenga seis temporadas comience a rivalizar con Los Soprano, algunos se darán cuenta de que un jefe de la mafia de Nueva Jersey es un bendito en comparación con lo perjudicial que fue un publicista en los años 60.

El dinero es deuda, vale. Desde el momento que se crea, con un préstamo de la nación a sí misma, todo el dinero que existe en el mundo se lo debe alguien a alguien, y como nadie presta sin interés, si todo el dinero se devolviera, no habría suficiente para pagar todo lo que se debe. Incluso un sueldo honesto es dinero que la empresa ha obtenido por un crédito, o ha recibido de beneficios de otra empresa que ha pedido un crédito. De ahí que las personas y las empresas entren en competencia directa para no formar parte de los que deben dinero, sino de los que tienen dinero. Y de ahí que la competencia se convierta en publicidad. Y ahí entra Don Draper, el hombre que por dinero convierte la competencia de mercado en una forma artística, haciendo que el público compre cosas que no necesita con dinero que no tiene.

Los años 60 resolvieron la iniciativa tras la segunda guerra mundial por la que para mejorar la economía había que hacer que la gente comprara más, y para ello corre la leyenda no urbana de que maquinaron una obsolescencia planificada, es decir, que los productos dejaran de ser funcionales al cabo de cierto tiempo. Cierto o no, la verdad es que los publicistas contribuyeron enormemente al asunto: Si hacemos una lavadora con botoncitos, cuando uno se estropee, la lavadora perderá su valor. Cuantos más botoncitos tenga, más gustará inicialmente y más garantizaremos que se rompa y vuelvan a por el modelo mejorado con más botoncitos. Se habla de que los ingenieros hacían cálculos matemáticos para determinar cuánto había que esperar para que rompieran sus modelos sin que el comprador se sintiera defraudado. Evitar esa sensación fue el trabajo de Don Draper, y ahora... ¿cuántas personas conoces que tengan un móvil comprado hace más de un año? De esas pocas, ¿cuántas llevan tiempo queriendo hacerlo pero todavía no se lo pueden permitir?

Nos hemos convertido poco a poco en una versión aberrante del consumidor que creó Don Draper a través de su habilidad para gustar. Los geeks que desprecian el vaivén de tendencias en tacón grueso/tacón fino/cuadros/rayas/liso que atraen la atención en las pasarelas, no desprecian el último modelo de gadget que ha sacado Apple. Y ambas cosas son lo mismo.

Y aún más, ¿cuántos tenemos un trabajo elitista como el de Don Draper? Cuántos en el primer mundo nos dedicamos a no producir nada tangible, sino a administrar, vender, comprar, revender cosas intangibles o cosas tangibles que se hacen en otro continente? Cuántas personas que conocemos no trabajan en una oficina, ni son diseñadores de algún tipo, ni informáticos... cuántos hacen algo con sus manos, o siquiera controlando con ellas una máquina. ¿Qué porcentaje de gente de este país recolecta, cosecha, ordeña o excava? ¿Cuántos de ellos no son inmigrantes?

Como cada vez la deuda de todas las naciones es mayor y la única manera de paliarla es la competencia, también entre ellas, se forma de manera natural un tercer mundo con deudas desorbitadas que intentan reducir a través de tratos leoninos en forma de materias primas y mano de obra barata para seguir moviendo la maquinaria.

Lo mejor de Mad Men no son los detalles de maldad inocente de los que nos damos cuenta, sino de todos esos detalles de los que todavía no nos hemos percatado. Pese a tener muchas más cosas en cuenta que antes a la hora de tratar al mundo y tratarnos a nosotros mismos, todavía somos como Don Draper. Representamos a una empresa en el momento en que trabajamos para ella, cuando su único interés, su única motivación y religión es el dinero, lo que algunos llaman Moneytheism. Y con ello estamos destrozando todo lo que nos rodea, consumiendo el planeta a un ritmo exponencial, como todo préstamo con intereses que se van acumulando. En estos momentos ocurre algo que se compara con un momento habitual en partidas de póker: Cuando un jugador acumula todo el dinero otros piden crédito. Y cuando se les acaba el crédito, se termina la partida. Y ahora intentan engañarnos diciendo que sí que queda crédito. Se plantean en todo el mundo ayudar a las fábricas de coches para que no dejen de fabricar, después de que la sociedad haya despreciado durante años su aumento exacerbado y todos estemos de acuerdo en que convendría cambiar cuanto antes los modelos para que ahorren combustible. Pero las ayudas consistirían en no reducir la fabricación, por supuesto. En la metáfora, ahora el jugador está pidiéndole al casino crédito a cambio de las llaves de la casa hipotecada (que ésa es otra) para prolongar el problema y no busca una solución real a su ludopatía.

Algún día analizarán nuestra época por cómo veíamos el cinismo social de Mad Men y cómo ignorábamos lo más importante. Yo por mi parte, tras en este período de reflexiones baratas que me produce un peculiar modo de depresión, la ajena, como la vergüenza, y que me ha marcado profundamente un antes y un después, me declaro culpable de haber trabajado en publicidad. Y en todo lo demás.

El mayor reproche que le hicieron a Sorkin por El Ala Oeste fue que los personajes eran irrealmente idealistas. Irónicamente es exactamente ese idealismo lo que ha llevado a Obama a la Casa Blanca. O a sus publicistas.

Aaron Sorkin está accesible aquí. Mad Men tiene sus análisis más completos aquí. Aunque no estemos de acuerdo en alguna medida, conviene echar un vistazo aquí; y aquí dicen algunas cosas relacionadas más difíciles de desmentir. La metáfora del póker se citó ya aquí. Todo lo que quieras saber sobre obsolescencia programada está aquí. Y hay que hacer una dedicatoria especial en este post a Ernesto Aura, voz de Martin Sheen en El Ala Oeste, que nos dejó hace poco. Sus datos, aquí.

25 de julio de 2007

El orgullo del tercer mundo

La tele española tiene varias cosas maravillosas en comparación con la americana. A saber:

Tacos.

En la tele española se pueden decir palabrotas. Vigalondo consiguió que el presentador de Informativos Telecinco dijera "acojonante", pero es un hecho insignificante comparado con las declaraciones deportivas que iban tras esa noticia. Y una hora más tarde aparecerán famosas que se llaman putas unas a otras. Tan es así, que nuestras series, desde CSI hasta Frasier, utilizan palabrotas en castellano y en inglés no.

En inglés sólo tienen esa suerte las que no se emiten en canales nacionales, es decir, South Park, Los Soprano, The Shield y pocas más. Pero todas las demás están obligadas a mantener una rigurosa corrección oral (de forma y fondo, no hay más que ver estos tres ejemplos). Y eso hace que al menos en cierto aspecto, series propensas al insulto como House salgan ganando en nuestro idioma. En serio, House en inglés no dice nunca "estás jodido", dice "estás fastidiado".


Desnudos.

Antes hemos hablado de un informativo. Si el fotógrafo famoso ése que es fetichista reúne a 100.000 sevillanos en pelotas para sacarles una foto, no dudarán en ponerlo en los informativos. Lo mismo pasa si salta un ecologista al campo de fútbol con una pelota de goma como único atavío. O cuando hablan de playas nudistas, aunque basta que surja el peligro del cáncer de piel para aprovechar a sacar pezones a mansalva. A los 10 minutos de empezar la serie familiar El Internado, ya había un vestuario con tetas al aire. Y eso por no hablar de los late nights.

En América, 8 segundos de medio topless de Janet Jackson fueron más alarmantes que 8 minutos de Bush leyendo The Pet Goat.


Flexibilidad.

En nuestro país, cuando pasa algo, es muy fácil que un programa cambie por completo a última hora para incorporar las noticias. Parece una chorrada, pero un magacine tipo Teresa Campos puede desplazar los intereses según las circunstancias y meter más debate si se aprueba una ley importante o menos si se ha muerto Carmina. Y Andreu Buenafuente puede decir que le sale de los cojones hacer un programa sin entrevistas y hacerlo. Hay momentos en los que tiene que pasar a publicidad, pero si se siente inspirado puede improvisarse tres minutos de monólogo o meterse entre el público a hablar con un espectador que le ha llamado la atención.

En Estados Unidos la duración de cada monólogo y cada entrevista, y cada sección de humor tiene un orden establecido que no se puede romper. A los 9 minutos de empezar su monólogo, Conan, Leno, Letterman, Kimmel o Ferguson saltan a publicidad. Es tan rigurosa la duración de cada entrevista como la duración de la cabecera. Y para colmo, el formato es exactamente el mismo en TODOS LOS CANALES.


Cantidad.

Aquí, una serie de media hora es inimaginable. Incluso de una hora. Cuando el guión pide que duren 72 minutos, duran 72 minutos. Cuando piden que dure 50, duran 50. En Estados Unidos las series tienen un margen de duración que no supera el minuto y medio. Una de las razones por la que Los Simpson perdieron calidad es que redujeron de en un par de minutos cada capítulo para meter más publicidad. Y se perdieron muchos chistes buenos, pero que no iban con la historia. Y eso, porque no podían permitirse que las serie acabara a las 10:02. Allí las parrillas están hechas de TITANIO.

En España ha llegado a haber temporadas anuales de telecomedia de 40 episodios de hora y media. Y lo más fuerte es que en el transcurso de esas temporadas, en algunos casos la serie ha ido consolidando su estilo y su audiencia. Y encima, su calidad. En Estados Unidos es un reto de producción alcanzar los 24 episodios anuales de 24. Si por ellos fueran, el día tendría 18 horas (que las tiene, porque el resto es publicidad).


El perogrullo del tercer mundo.

El resto de las características de nuestra televisión son UNA PUTA MIERDA. Comparadas con la americana, la francesa o con el sentido común directamente. A excepción de que me deje algún detalle, nada además de estas cuatro propiedades nos hace destacar fuera de nuestra ciénaga de vulgaridad televisiva.

Es muy triste, encima, que todas las características arriba expuestas tengan lados oscuros. Las palabrotas convierten casi todas las telecomedias nacionales en chabacanería, o al menos, una gran parte de sus chistes. Los desnudos arruinan franjas televisivas enteras. Por culpa del caos de las parrillas, los espectadores no saben cuándo empiezan los programas. Y el exceso de producción las series de moda hace que se quemen a un ritmo explotador donde falta el respeto al trabajo y al descanso de prácticamente todos los departamentos.

Y aún así, me aferro a creer que esas cuatro españoleces pueden ser maravillosas.

Nota: Acabo de crear una nueva categoría llamada Blitzpost. Llamaré así a partir de ahora a las anotaciones que me salen del tirón.

12 de julio de 2007

The Kinetica Disaster

Advertencia: Tengo la asquerosa tendencia de ser el más de letras entre mis amigos de ciencias y el más de ciencias entre mis amigos de letras. Aquí los lectores pagarán las consecuencias.

El 18 de agosto de 2006, un anuncio publicado en The Economist causó furor en el ámbito científico: Bajo una cita de Bernard Shaw, "Todas las verdades nacen blasfemias", la compañía irlandesa Steorn anunciaba que había descubierto una manera de sacar energía de la nada.

Para los poco puestos en la materia, imaginemos una batería de móvil que no se gasta nunca. O una nevera que no requiere enchufe. O un coche que no usa ni gasolina, ni hidrógeno, ni nada. Las consecuencias de que llegue a inventarse un sistema que genere movimiento sin que requiera ninguna alimentación es un santo grial de la ciencia que ya volvía loco a Leonardo Da Vinci. Durante los años ha habido miles de intentos para construir semejantes aparatos. Sobra decir que ninguno ha funcionado.

La primera ley de la termodinámica nos suena a todos: La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Evidentemente, los que publicaron el anuncio sabían que el mandamiento contra el que blasfemaban era la termodinámica. Decían que su invento no sólo sacaba energía de manera constante y gratuita, sino que no había ningún desgaste o combustión de sus piezas, algo importante. Los fracasos en la búsqueda del perpetuum mobile se han podido dividir siempre en dos: Los honestos y las estafas. Los honestos son evidentemente los de aquellos tipos que tuvieron una idea y la pusieron en práctica, y no les salió. Las estafas, que a cada siglo que pasaba estaban más a la orden del día, resultaban mucho más sonados, eran más propios de feriantes que de científicos. Algunos se llegaban a prolongar durante años. Creo que incluso hay alguno en el que no se llegó a descubrir el truco. Pero vamos, todos tenían un ratón corriendo en un rodillo, una manivela secreta o algún hilo invisible. Era puro ilusionismo.

Por ello, en plena época de las guerras por petroleo, cualquier promesa energética producirá ilusión.

Cuando he escrito al principio que el anuncio causó furor en el ámbito científico, he exagerado. La respuesta más habitual del ámbito científico ante el movimiento continuo es un resoplido. Se parte de que es un imposible y no se le presta demasiada atención. Pero los medios sí que se la prestaron, los directivos de Steorn llegaron a aparecer en canales internacionales de televisión y en numerosos periódicos. La página publicitaria saltó a la de noticias.

Independientemente de que fueran un fraude o tuvieran razón, yo creo que los de Steorn en un principio hicieron lo correcto: Comentaron que estaban buscando una manera de reducir el desgaste en un mecanismo experimental hasta que las mediciones indicaron que la máquina devolvía más energía de la que se le introducía para que funcionara. Ellos lo confirmaron una y otra vez y lo hablaron de manera muy privada con algunos centros externos. Los que les hicieron caso lo probaron también y tuvieron la impresión de que tenían razón. Así que, tras varios años más de pruebas, decidieron publicar el anuncio, solicitando a todos los escépticos, cínicos y metódicos hombres de ciencia de varias ramas se alistaran para contradecir sus investigaciones. Sí, querían dejarse analizar por sus "enemigos ideológicos" para constatar que el aparato funciona. Si dan el aprobado, se comercializará.

Siento haberme extendido en toda esta presentación, aquí viene lo interesante: Simultánea al anuncio se lanzó también una web, con foro, donde todo el mundo podía hablar de ellos para bien y para mal, para apoyar y para contradecir, con sorprendente libertad de expresión. Y donde Steorn facilitaba información con cuentagotas, incluso contestando muy de vez en cuando en el propio foro a las preguntas menos desagradables.

El colectivo de gente que frecuenta ese foro es digno de un estudio social. Para empezar, gran parte de los visitantes son tremendamente cultos y educados. Pueden escribir mejor o peor, pero la mayoría entiende términos científicos. Luego están los dos bandos que creen que o bien Steorn tiene en sus manos el descubrimiento más importante de la historia de la humanidad desde el fuego, o bien que todo es una fría estafa a gran escala que juega con los sueños de los demás. Evidentemente la frontera entre ambas opiniones es ancha y difuminada. Los escépticos neutrales abundan. Son los que quieren ver qué pasa, que les interesa el tema sea verdad o mentira y que quieren estar ahí los primeros aún sabiendo que las posibilidades de que ocurra algo bueno sean mínimas. Luego están los que no dejan de hablar de alienígenas y profetas. Pero ésos son un grupillo marginal que no cuento. Yo no niego pertenecer al grupo de los escépticos que quieren estar ahí por si acaso.

Y tampoco niego que si tengo esperanzas en un imposible, es en éste. Vamos, que creo que el movimiento continuo es más probable que... digamos, Dios. Y eso que me parece muy improbable. De hecho, la única diferencia que veo entre buscar a Dios y buscar el movimiento continuo es que, pase lo que pase al otro lado, todos acabaremos muriendo y enfrentándonos a lo que haya después. Pero si una respuesta científica tiene posibilidades de existir, los seres vivos deberían plantearse la pregunta. Vamos, en el improbable caso de que esto funcione, no tengo nada que perder al perseguirlo. De hecho, muchos descubrimientos se han sacado de experimentos fallidos.

Sin embargo en ese foro la pseudocomunidad científica que se ha formado ha ido desarrollando una tendencia a obrar como si fuera una pseudocomunidad religiosa, es muy raro. La Termodinámica es Dios en la ciencia. Y contradecirla es, efectivamente, una blasfemia. Los proSteorn defienden que lo que más temen los que se oponen al invento es que se tambaleen las bases de lo que ha conseguido descubrir el hombre desde Newton, si no antes. Los antiSteorn dicen que la termodinámica es una ley, no un teorema o un axioma, o algo sujeto a discusión. Y detectan signos de fraude por todas partes.

Yo, la verdad, no sabía de qué lado ponerme. Después de todo, el hecho de que hoy haya estrellas en el firmamento me hace pensar que esa energía viene de algún otro sitio con más energía, ¿no? ¿Y antes había otro con más aún? ¿Qué había antes del Big Bang? Y bueno, todas esas preguntas que todos nos hacemos, creamos o no en Dios, porque en el fondo nadie tiene ni puta idea. También echo memoria y recuerdo a un buen profesor de Biología (todos mis profesores de Biología han sido buenos) que recurría a una definición de la vida curiosa: decía que la vida se caracteriza a cierta escala por contradecir la segunda ley de la termodinámica. Es sencillo, mientras la materia inerte tiende a distribuirse por el universo acercándose al caos asboluto, la vida tiende a ordenar moléculas cada vez con mayor complejidad, lo que está directamente opuesto al caos.

En otras palabras: Que las leyes de la termodinámica "sólo" por ser las conclusiones de toda la historia de la observación de todas las formas de energía posibles, no deberían detener una investigación, a veces las leyes establecidas dificultan la reinvención o producen atascos. Y muchas veces la pérdida de lo establecido libera la creación. Quién sabe. Insisto en que no tenemos ni puta idea.

Lo que sí sé es que tengo una creencia irracional: Que el resultado de dar con el movimiento continuo es demasiado bonito como para no desear que ocurra. Sería una solución para el 90% de los problemas que produce la Humanidad en la Tierra, sin necesidad de extinguirla, y temblarían los cimientos de absolutamente todo lo que creemos establecido y la vida se haría mucho más interesante.

Y sin embargo, no se mueve. Mientras el grupo de científicos convocado por Steorn lleva, según ellos, unos meses analizando resultados, Steorn preparó para hace unos días una presentación en el Museo Kinetica de Londres. A raíz de ello, desde unos días antes, me revisé todo lo que sabía de su invento, que por cierto, se llama Orbo. Prometieron llevar a Londres unos cuantos Orbos para que funcionaran delante de todos los visitantes y de varias webcams. Fracasaron. El día de lo que tenía que haber sido la inauguración, el presidente de Steorn se presentó pidiendo disculpas porque no habían conseguido poner a punto las máquinas. Él se achacó toda la culpa, dijo que no había dado a los ingenieros el tiempo suficiente para prepararlo todo, y patatín y patatán.

Los jarros de agua fría se sucedieron. Éste era Sean, el jefe de Steorn, hace un año, en Sky News y éste el que "la cagó" el otro día en Londres. Ahora es cuando una mayoría se siente engañada, traicionada, descubre que un tío con un dominio registrado puede retenerle en su foro durante meses y darle esperanzas de que está construyendo un mundo mejor. De hecho, ni siquiera los defensores del fraude están satisfechos, ni tienen un aire vengativo. De algún modo, esa frustración que transmite el vídeo les llega a ellos también. Lo que ven no es a un estafador, sino a alguien que ha cometido el mayor error que puede cometer un científico, el autoengaño, el delirio. Aunque en inglés es común una palabra mucho más melancólica: Delusion.

Incluso a través de carteles y de este vídeo, muchos han ido llegando a la conclusión de cómo funciona el misterioso invento. Y también decepciona, parece demasiado sencillo.

Ahora, donde antes veían o bien a un estafador o bien a un gurú, casi todos ven a un individuo que en algún momento cometió una serie de errores en unas mediciones y que lleva desde entonces buscando una manera honesta de replicar un éxito falso, acercándose al mínimo de consumo de energía pero nunca superando el 100% hasta producir algo rentable para cualquier uso. Ahora los mensajes que más predominan en el foro de Steorn son los de apoyo a Sean, ese hombre, que debe estar pasándolo muy mal, y los que atan los cabos que quedaban a través del autoengaño de ese gran líder. Luego están los que no dejan de creer en Steorn. Pero ésos son un grupillo marginal que no cuento.

Pues acabo de buscarlo y existe en castellano, pero no mola igual: Delusión.

11 de mayo de 2007

Siempre ha habido clases

Tras casi un mes desconectado del mundo virtual, me disculpo con una anécdota del Mulá Nasrudin.

El Mulá Nasrudin es un personaje mítico para el mundo árabe. Existió, allá por el siglo XIII, y fue un filósofo peculiar que rebosaba ironía por los cuatro costados. Con el tiempo sus anécdotas se han ido multiplicándose hasta el punto de transformarse una muletilla del peculiar humor de su cultura que podríamos comparar con Jaimito en la nuestra o Till Eulenspiegel en Alemania, y eso salvando unas distancias muy grandes en cuanto a repercusión y calidad. Sirva de referencia que El ladrón y el zapatero arrancó como un proyecto sobre los cuentos que circulan sobre él.


Cuenta una de las anécdotas del Mulá Nasrudin que comenzó a pensar en dar con la esposa perfecta.

"Pero Nasrudin, quédate con ésta, con lo guapa que es", le decían.

"Sí, pero no es muy lista."

"¿Y la hija de Omar, el mercader?"

"Tiene las orejas grandes."

o "le falta peso" o "es demasiado baja". La mujer perfecta no aparecía. Así poco a poco se fue obsesionando, hasta el punto de iniciar una búsqueda de barrio en barrio, luego de ciudad en ciudad, y por fin de país en país.

Tras varios años de viajes regresó con los suyos. Solo.

"Ya te dijimos, Nasrudin, que la mujer perfecta no existe."

"O, sí que existe, la encontré. Escultural, de rostro bellísimo, culta, inteligente, amable, intuitiva, servicial..."

"¿Y dónde está?"

"Ay de mí. Resulta que ella estaba buscando al hombre perfecto."



Cuenta otra leyenda, esta vez reducida al entorno de antiguo mi colegio mayor, ese miniuniverso, que alguien resumió toda esta reflexión en una sola frase, borracho perdido, a las 5 de la mañana durante una fiesta:

"¿Por qué me haces la cobra, si tú eres más fea en tía, que yo en tío?"

13 de febrero de 2007

El nuevo apagón

Leo el mail:

Parece que el apagón del otro día no fue secundado por mucha gente,y puede que no haya tenido la publicidad necesaria, asi que vamos a darle otra oportunidad...

Si analizamos cuál es la diferencia entre este correo masivo y el de "¿Nos prohiben hacer un botellón? Pues se van a enterar, botellón masivo en..." nos encontramos con que no hay ninguna. Si algo mencionado en los telediarios antes, durante y después no ha tenido la cobertura que se pretendía, es que lo que falla no es la cobertura, sino la idea.

Si quieres ahorrar energía, no vayas a tu casa a apagar las luces durante 5 minutos.

No seas subnormal.

Si quieres ahorrar energía, date un paseo de 5 minutos al volver de trabajar.

18 de noviembre de 2006

Repercusiones

Soy consciente de lo cuidadoso que se tiene que ser al hablar de estos asuntos y tampoco es un contexto normal en mi blog, pero acabo de realizar una asociación en mi cabeza que me ha preocupado bastante.

Por lo general, creo que la Asociación de Víctimas del Terrorismo tiene como objetivo dejar de existir. No hablo de que se desintegre, ni de que se disuelva. Hablo de que deje de ser una voz. Respeto la situación de todos y cada uno de sus miembros, que eso quede claro. Pero me parecen un impedimento para un avance. La sociedad actualmente se está enfrentando a una minoría irracional a base de dialogar con etarras. Los que conocen mi blog ya saben lo que pienso sobre las minorías irracionales que corrompen las libertades aunque, insisto, no es éste un tema intrínseco de este blog.

Pero hoy me he dado cuenta de algo: Imaginemos a unos soldados israelíes entrando fuertemente armados a la casa de un terrorista palestino al que acribillan a balazos delante de sus ocho hijos. Todos pensamos que alguien comete el error de ganarse ocho enemigos en lugar de destruir uno. Nada podrá evitar que esos niños crezcan con odio puro corriendo por sus venas.

Hoy comprendido que la AVT es un producto colateral de ETA, con el que seguramente no contaban. A medida que han ido acumulando centenares de muertos, se han ido ganando centenares de familias enemigas. No quiero decir que la sociedad no sea per se enemiga del terrorismo, sino que me refiero a que cada una de sus bombas tiene una inesperada onda expansiva de odio más allá del odio racional y evidente que tiene la sociedad ante un atentado.

Claro, el tiempo ha ido pasando y cada vez los heridos, secuestrados y muertos han ido siendo más. Y hoy, la asociación de víctimas se ha convertido en un lobby poderoso que no busca la paz. Busca la victoria. Como Irak. Tenía que pasar. Tenían que crecer si ellos no dejaban de matar.

Antes había dos bandos: Sociedad y ETA. Hoy, hay tres: Sociedad, ETA y Víctimas de ETA. Y las víctimas son exactamente igual de irracionales que los etarras. Puede que llegue el día que a ETA le parezca necesario parar de verdad y no les deje la oposición que se ha creado por su culpa. Si hoy no alcanzásemos un cese definitivo del terrorismo y ETA siguiera matando, llegaría un tiempo en que las víctimas y sus descendientes, cargados del odio más irracional y justificado que existe en el alma humana les superasen en número. Y eso sí que supondría un verdadero conflicto armado.

10 de octubre de 2006

Mensaje para los boicoteadores del anticlerical Ibáñez

En el foro de Hazteoír dio la alarma un señor por las viñetas anticlericales que aparecen en un Mortadelo. Chistes de curas, vamos. Pero ya sabemos cómo son y qué opinan al respecto antes de leer las respuestas: "Inaceptables", "escandalosas", y por supuesto no puede faltar el "¡No queremos que esto lo vean nuestros hijos!" El moderador del foro ha eliminado los enlaces a las imágenes porque sería hacer propaganda del enemigo. El álbum es Mortadelo de la Mancha. Y las imágenes son éstas. Inaceptables para ellos.

A ver, señores. Les voy a dar un consejo.

Se han dicho de Cervantes muchas cosas, y muchas de ellas sobre lo alejado que estaba de la religión católica. Como erasmista que se le considera, en el Quijote se ríe de la Inquisición, pinta al principal cura como un individuo corto de miras que destruye libros. La Biblia no forma parte de la biblioteca de Alonso Quijano. En ningún momento de las Ingeniosas Aventuras hay oficios religiosos, pese a formar parte la vida cotidiana (y casi obligada) de la época.

Cuando Don Quijote ve gigantes, no duda de su existencia porque ésta se menciona en la Biblia. Washington Irvin dijo que "El Quijote es la Biblia en lo profano".
Muchos han llamado judío a Cervantes, con distintos grados de seriedad e insulto.

Él arremete una y otra vez contra los jesuitas (¿quizá de manera demasiado sutil para ustedes?) y recientemente ha surgido un análisis que propone que el propio Quijote haya sido siempre una parodia de la autobiografía de San Ignacio de Loyola que no han podido deducir los autores del pasado porque tal texto quedó secuestrado por los propios jesuitas hasta mediados del siglo XX.

Conclusión:
NO LEAN LA PARODIA SI EL ORIGINAL LES OFENDE.

Claro que... siempre habrá quien utilice los mismos elementos para demostrar lo diametralmente opuesto. Esta gente considera a Cervantes un "hábil hipócrita que ha de ser leído e interpretado con suma reserva en asuntos que afecten a la religión y a la moral oficiales".

Pero no sé para qué escribo esto, con lo poco probable que es que si sólo uno de ustedes había leído un Mortadelo, el cómic más popular de la historia de éste, su país, sobre el Quijote, el libro más importante de la historia de éste, su país; y encima un año después de su salida a la venta del uno y del reivindicado centenario del otro, ¿quién leerá el original, ese tocho de más de 73 episodios que ni siquiera es sagrado?



-Pues, en verdad -dijo el cura- que no le ha de valer al hijo la bondad del
padre. Tomad, señora ama: abrid esa ventana y echadle al corral, y dé
principio al montón de la hoguera que se ha de hacer.

22 de mayo de 2006

Uri Jiménez

Puedo presumir de que tengo algún mago entre mis amigos, incluso he trabajado con ellos. Más al respecto próximamente. Por el momento tengo que decir que sé cómo funcionan algunos de sus juegos, pero soy lo suficientemente profano como para quedarme totalmente perdido en un espectáculo. Y como algo sé, a veces prueban conmigo a ver si sé por dónde van los tiros. Y por supuesto jamás les estropearía un número contándolo por ahí.

Uri Geller es un mago. No es un brujo, ni un parafenómeno, ni un psicomante ni un telépata. Es un ilusionista. Y eso los magos lo han sabido desde siempre.

Y sin embargo hace una hora le han sacado en Cuarto Milenio. Iker Jiménez, que para ser totalmente escéptico disimula muy bien, ha dejado caer ante sus invitados la pregunta de cuánto hay de verdad y mentira en los espectáculos de Geller. La conclusión ha sido alarmante:

  • Lo de doblar cucharas es mentira
  • Lo de doblar llaves es mentira
  • Lo de infundir poderes a los espectadores para reparar sus relojes antiguos pudo deberse a la fuerza psiokinética de la unión de 18 millones de espectadores para que volveran a funcionar.

Oh, come on.

Los invitados del programa fueron unos estudiosos de lo paranormal que creían en lo paranormal, lo que para los trucos que explicaban era un sinsentido... a simple vista. Comprendían lo que Geller hizo, lo llamaban correctamente missdirection, pero ha quedado en el aire la tercera incógnita, ya que muchos llamaron después para asegurar que sus relojes habían vuelto a funcionar, dejando caer eso, que pudiera tratarse de un poder que Uri Geller... ¿qué? ¿Que usa cucharas con truco la mitad de las veces y la otra mitad usa poderes de verdad?

Señores, los relojes antiguos se estropeaban con la menor mota de polvo o de grasa, y si aprietan durante unos minutos un reloj con ese problema, el calor y la humedad pueden disolverla o cambiarla de sitio. A mí me lo contaron, yo no lo descubriría por mí mismo. Estadísticamente, casi todos en los 70 conservaban algún reloj del abuelo; estadísticamente, muchos de ellos fueron víctimas de esas motas después de la época en que compensara el esfuerzo de llevarlos a reparar. Resulta que ese truco no se le ocurrió a Geller por las buenas, sino que procede de los tiempos en que esos mecanismos eran de uso cotidiano y los relojeros tenían ese secreto en su gremio: Iban a su oscuro taller y probaban a ver si era eso. Y si era, salían a los tres minutos con una sonrisa, pidiendo dos pesetas por el recambio de piezas y el trabajo.

Ya digo que necesité que me lo contara un mago, uno que no tiene por qué revelarme sus técnicas, y mucho menos las de terceros, pero al que no le importa desmantelar a aquellos que se las dan de mesías, profetas, o poderosos. Los magos, independientemente de sus creencias, están hasta las pelotas de que los futurólogos, parlamuertos y otros parásitos sociales utilicen sus técnicas de mentalismo o adivinación, que son perfectamente explicables (parte de una ficción sumamente artística), para trascender a la magia y alcanzar unas cotas de misticismo (pura superstición) que se aprovecha de los crédulos. Hasta Anthony Blake, que en apariencia es quizá de lo más místico de España, hizo suyo el clásico "Todo es producto de su imaginación, no le den más vueltas, no tiene sentido". Es decir, "hagan el favor de no idolatrarme y dedicarse a cosas más útiles".

La magia es un fenómeno fascinante que nace en la psicología, pasa por las ciencias, matemáticas, estadística, física, incluso ingeniería... y acaba en las artes escénicas. Y tiene su propia historia, su propia literatura. Tiene sus oleadas, ahora los lumbreras televisivos han descubierto que como los monologuistas se han quemado por las ristras de chistes que crean una vez a la semana hay que cambiarlos, y qué mejor para ello que un colectivo virgen de profesionales que lo mismo llevan años perfeccionando un número de seis minutos. Y yo a los magos, como profano algo merodeador, les tengo un profundo respeto. No se puede uno imaginar, ni debe, cuánto hay que trabajar para que parezca que no cuesta trabajo crear lo que no parece posible.

Pero resulta que ahora va a ser Cuarto Milenio lo imposible. Me siento con este programa como cuando veo a un mago amigo repetir en público un juego que ha probado conmigo, que ha desarrollado delante de mí y que entiendo. Han dado a entender que ellos han descubierto los trucos de Geller, cuando gente como el mago James Randi lleva décadas denunciando su engaño en masa. Han dicho cosas como "se cree, se rumorea, que Geller trabaja ahora buscando petróleo", cuando hay documentales por ahí en los que aparecen él y quienes le contratan para eso.

Datos fehacientes a los que puedo acceder con dos clicks de google, quedan sumergidos en un halo de trascendente incertidumbre de un programa que acaba haciendo trampas en su propio juego. ¿A cuántos magos conoce el español medio? A Jorge Blass y Anthony Blake. ¿A cuántos astrólogos? Rappel, Paco Porras, Octavio Aceves, Aramis Fuster, la tipeja del ranking del horóscopo de madrugada... gente que nos importa una leche y que nos meten por los ojos porque el mundo está lleno de crédulos, gente de la que nos gusta oír las tonterías que necesitamos que nos digan. Aunque injusto, está claro que el sistema de dejar en ascuas, de referirse a nuestras mayores incertidumbres, funciona.

Quién iba a decirme a mí que ese presunto investigador llamado Iker Jiménez se acerca más a la Pitonisa Lola que a Tamariz. Hoy he visto la mierda, hoy he comprendido que Cuarto Milenio no es que hable de trucos. Es que es un truco.

If you are bending spoons with your mind, you are doing it the hard way.

James Randi

11 de mayo de 2006

Las reglas del juego



En los años 50, dos matemáticos de la RAND decidieron que iban a saltarse un intermediario. Para simplificarlo, diremos que uno quería vender un coche y otro comprar el mismo modelo de segunda mano. Con un intermediario, el coche costaría 110 $, el vendedor se llevaría 90 y el intermediario 20. El vendedor del coche propuso al comprador 100 dólares, que resultaba redondo y beneficioso para ambos. Sin embargo el comprador, un viejo matemático de fuerte carácter, se negaba a pagar más de 90. "¿Para qué, si tú no ibas a cobrar más?" Su amigo no pudo convencerle de que 100 era la cifra más justa, y qué iba a hacer, ¿dejar de vender un coche que necesitaba vender? ¿Dárselo al insoportable intermediario del lucrativo negocio de coches usados? ¿Iba a romper su vieja amistad con su colega por diez miserables dólares? Tras un último intento de regateo mientras le llevaba a su casa tuvo que apechugar aceptando un sobre con los 90. Llegaron y el viejo matemático arrancó su viejo nuevo coche, se despidió y se fue. El vendedor, entrando en casa, abrió el sobre y vio que tenía los 100 dólares que creía que nunca iba a recibir: Su amigo iba a darle 100 desde el principio.

Casi sin dormir, llegó a trompicones al trabajo al día siguiente pidiéndole a su amigo una explicación que terminara con sus cavilaciones. Habían tenido una fuerte discusión, podían no haber llegado a un acuerdo, podían no haber vuelto a hablarse; en pocas palabras, se había creado una situación de malestar a partir de la nada.

Con una sonrisa, su colega le pidió disculpas por haberle hecho partícipe de un experimento a pequeña escala, un experimento que formaba parte de la teoría de juegos que tenía como fin confirmar una vez más sus temores: La única regla que funciona en la teoría de juegos es que el más intolerante acaba saliendo con las de ganar.

Ya sea haciendo trampas, negándose a negociar, o defendiendo tajantemente una zona o una religión, si hay dos partes enfrentadas y una es razonable, va a tener que ceder. Si las dos son razonables, el caso ideal, es muy probable que una deje de serlo como estrategia. Si las dos partes son intolerantes, el diálogo se acaba. Hay terrorismo, opas hostiles, guerras santas. Qué gran razón tenían estos matemáticos, y qué mal lo plasmó Ron Howard en Una mente maravillosa.

Es increíble cómo una cosa que me es tan ajena como la política se introduzca en tanto en mi terreno, la ficción, a la hora de estipular algo tan inexistente, las fronteras. Todo raciocinio se pierde. El país que más proyecta su patriotismo hacia los demás es uno de los más jóvenes, más mixtos, con menos historia y ni siquiera tiene nombre de verdad. Y sin embargo han creado un amor por una bandera, un millón de tradiciones, un espíritu y un way of life. De entre las muchas cosas que deberíamos aprender de él, quizá la principal sea ese error conceptual que les ha llevado al liderazgo mudial, pero al revés, como ejemplo a no seguir, el budismo nacional, ir más allá del desprecio al McDonalds como rival y pensar que nosotros podríamos ser mejores que ellos no por ese arraigado sentimiento patriótico, sino por el hecho de preferir no tener patria, no buscar el glocalismo. Pero evidentemente, esto no podrá ser nunca así por lo unidos que van el poder y la tierra a la tradición, tanto, que si no existe hay que crearla. Léase Olentzero. Léase nacionalidad, realidad nacional. Ya que "racional" y "nacional" se parecen tanto, dentro de ese gran juego mundial deberían inventarse la palabra "Naciocinio", o mejor, "Naziocinio".

Claro, es lógico que los nacionalistas sólo se puedan entender de mentira con los interesados y de verdad con los tolerantes. Pero hacer uso del raciocinio ante un intolerante es una derrota de antemano. En las últimas elecciones generales no participé porque soñé con un chiste que Forges no ha llegado a hacer nunca:



Creo que la forma más asquerosa de dejar claro que todo es una gran mentira es repetir una y otra vez la mierda de frase que todos los políticos se han grabado con sangre: "Éste es un asunto serio, aquí hay unas reglas del juego."

No, señores. Las fronteras son un juego que sólo quieren jugar ustedes. Son una ficción y tenemos problemas reales, no queremos que ustedes jueguen. Hasta el celuloide es más tangible que sus fronteras, que todas, excepto una. La única frontera de verdad que tenemos aquí es la capa de ozono, y la estamos disolviendo en el sentido equivocado. Pero ésa es otra historia.

17 de abril de 2006

On/Off

Me parecía injusto poner a parir al Corán sin mencionar la Biblia. Así que qué mejor que reciclar un viejo mail en el que se sacaban de golpe y porrazo una acumulación de chorradas que se van diciendo por ella. Bueno, sí, hay algo mejor, enseñar el sitio del que partió este mail, demasiado desconocido, para mi gusto. Algunos se lo habían creído como historia real, otros pensaban que es de uno de esos genios que se dedican a escribir cosas ingeniosas y mandarlas a todos sus contactos. Pues hasta donde yo sé, ni lo uno ni lo otro; el "genio" lo debió ver en la tele y lo copió tal cual, supongo que con el boca a boca se fue añadiendo algún ejemplo más. Aquí tienen a esa integrista que se llama La Doctora Jenna Jacobs, y a quien le soltó la retahíla, que no es otro que El Señor Presidente. El bueno, el de ficción.






Dejé caer en el mensaje anterior que considero que las religiones son casi como la genética. Para empezar, pocas obras del hombre pueden compararse más a la evolución que la propia Biblia, en la que acabaron siendo escritas para siempre, tras muchos cambios, aquellas partes que un hombre, y no Dios, vio que eran buenas. Por supuesto, el crecimiento social de los individuos que profesan una religión se asocia por completo a las ventajas de tradición que muestran los mamíferos más inteligentes.

Como dice Punset, cuando uno cree que el descanso es algo que ya podrá disfrutar en otra vida, trabaja más en ésta en pos de la sociedad. Ésa es una de las herramientas que se utilizan dentro del acervo de tradiciones. Pero además, mi comparación preferida entre un genoma y una biblia consiste en las partes que se activan y se desactivan según conviene. Las mujeres tienen genes para desarrollar pene, pero desactivados. Muchos morenos tienen genes de rubio escondidos (recesivos), de vez en cuando aparecen personas cubiertas de pelo por todo su cuerpo, albinos, con seis dedos, ¡con cola! porque activan por casualidad genes rudimentarios que se apagaron hace muchas generaciones y quedaron olvidados.

Compartimos casi toda nuestra información con conejos y los tiburones, pero sólo los primeros tienen activadas las funciones del apéndice, sólo los segundos tienen sus formaciones dentales activadas en las zonas de las escamas, que son análogas a los dientes de casi todos los animales terrestres. Con la Biblia pasa igual, la paz y la guerra son mensajes de Dios, como lo son la libertad y la sumisión, el odio y el amor, la apertura y la reclusión. Es la gente la que activa y desactiva cada opción según le convenga. Aunque diga las burradas que recita Martin Sheen, la Biblia siempre tiene razón.