10 de octubre de 2006

Mensaje para los boicoteadores del anticlerical Ibáñez

En el foro de Hazteoír dio la alarma un señor por las viñetas anticlericales que aparecen en un Mortadelo. Chistes de curas, vamos. Pero ya sabemos cómo son y qué opinan al respecto antes de leer las respuestas: "Inaceptables", "escandalosas", y por supuesto no puede faltar el "¡No queremos que esto lo vean nuestros hijos!" El moderador del foro ha eliminado los enlaces a las imágenes porque sería hacer propaganda del enemigo. El álbum es Mortadelo de la Mancha. Y las imágenes son éstas. Inaceptables para ellos.

A ver, señores. Les voy a dar un consejo.

Se han dicho de Cervantes muchas cosas, y muchas de ellas sobre lo alejado que estaba de la religión católica. Como erasmista que se le considera, en el Quijote se ríe de la Inquisición, pinta al principal cura como un individuo corto de miras que destruye libros. La Biblia no forma parte de la biblioteca de Alonso Quijano. En ningún momento de las Ingeniosas Aventuras hay oficios religiosos, pese a formar parte la vida cotidiana (y casi obligada) de la época.

Cuando Don Quijote ve gigantes, no duda de su existencia porque ésta se menciona en la Biblia. Washington Irvin dijo que "El Quijote es la Biblia en lo profano".
Muchos han llamado judío a Cervantes, con distintos grados de seriedad e insulto.

Él arremete una y otra vez contra los jesuitas (¿quizá de manera demasiado sutil para ustedes?) y recientemente ha surgido un análisis que propone que el propio Quijote haya sido siempre una parodia de la autobiografía de San Ignacio de Loyola que no han podido deducir los autores del pasado porque tal texto quedó secuestrado por los propios jesuitas hasta mediados del siglo XX.

Conclusión:
NO LEAN LA PARODIA SI EL ORIGINAL LES OFENDE.

Claro que... siempre habrá quien utilice los mismos elementos para demostrar lo diametralmente opuesto. Esta gente considera a Cervantes un "hábil hipócrita que ha de ser leído e interpretado con suma reserva en asuntos que afecten a la religión y a la moral oficiales".

Pero no sé para qué escribo esto, con lo poco probable que es que si sólo uno de ustedes había leído un Mortadelo, el cómic más popular de la historia de éste, su país, sobre el Quijote, el libro más importante de la historia de éste, su país; y encima un año después de su salida a la venta del uno y del reivindicado centenario del otro, ¿quién leerá el original, ese tocho de más de 73 episodios que ni siquiera es sagrado?



-Pues, en verdad -dijo el cura- que no le ha de valer al hijo la bondad del
padre. Tomad, señora ama: abrid esa ventana y echadle al corral, y dé
principio al montón de la hoguera que se ha de hacer.

21 de septiembre de 2006

Nostalgia

Memoria artística

Una trilogía con caso práctico y dedicatoria.
Sobre este capítulo: Por fin abordamos el cine en profundidad. Por pura cuestión de mi año de nacimiento, quizá sea ésta la parte más personal de la trilogía. Empiezo, de hecho, con una anécdota real que dio lugar a que conociera el blog de José Antonio Palomares, al que agradezco una vez más que colgara este anuncio casi sólo para mí.


En febrero eran los carnavales de mi antiguo colegio mayor. Estas fiestas sirven para que nos volvamos a juntar como dos docenas de viejos amigos, ver cómo nos va, y de paso para recordar batallitas. Evidentemente la fiesta es principalmente para los colegiales. Vi a unos chavales disfrazados de viejos y les dije

"¿Y el Madrid qué, otra vez campeón de Europa?"
"¿Eh?"

La música estaba muy alta.

"¿Y EL MADRID, QUÉ, OTRA VEZ CAMPEÓN DE EUROPA?"

Seguían mirándome con la misma extrañeza. Evidentemente no conocían este anuncio:



Y claro, me di cuenta de que ese anuncio tenía como 10 años.

"¿Cuántos años tenéis?"
"18."
"Ah, coño, vosotros sois de la generación del Pokémon y eso, no?"
"Joder, ¡Pokémon! ¡Qué tiempos!"

Qué tiempos.

Cuando estos novatos estén en segundo o tercero, uno de ellos empezará a bajarse del emule las músicas de las series que escuchaba con 10 años, y un sábado por la noche se juntarán varios a beber en su habitación. Se les pondrá la carne de gallina. Cantarán sin vergüenza. Alguno casi llorará, depende de lo borracho que esté. Durante esos meses, uno de ellos puede que escriba una carta generacional y la reenvíe a todos sus contactos contando lo buena que fue su infancia y la suerte que tuvo de nacer en ese momento.

Y dos años después acabarán la carrera, buscarán trabajo y se convertirán en un importante target comercial.

No es casualidad que Supermán se haya estrenado 28 años después del Supermán original... y que éste surgiera 26 años después de la serie de George Reeves. Algo muy parecido pasa con La Pantera Rosa, Starsky y Hutch, Star Trek, La guerra de las galaxias, Batman, Clerks, Transformers, Terminator, Indiana Jones, Rocky o La película de los Simpson. Los remakes, las adaptaciones, las secuelas inesperadas, no son la prueba de que Hollywood carezca de ideas sino de que van a donde está el dinero.

El éxito de estas películas que acechan depende de cuánto lleva extinguido (o presente) el producto original en las ventanas de emisión. Tampoco es que el departamento de análisis de mercado de un gran estudio mida exactamente a qué edad va a tener más ganas el espectador de rememorar su infancia; lo que ocurre es que son los propios guionistas, directores y productores los que empiezan a rememorar. Otro ejemplo que tengo cercano: Nunca como ahora los publicistas han contado tanto con los locutores que ponen las voces de Los Simpson. ¿Por qué? Porque nunca como ahora han sido publicistas los descubrieron Los Simpson con 13 años.

Los sentimientos que afloran en el espectador son de lo más variado. Parece claro que la nostalgia es capaz de convertir las obras malas en buenas y las obras buenas en insuperables. De las películas rescatadas que he enumerado antes, prácticamente todas han defraudado al público al que iban dirigidas. De hecho, la primera película de Supermán, 1978, también también defraudó a miles de fans. ¿Pero a quién le importan ahora los septuagenarios que siguen siendo fieles a George Reeves? Si hasta un fracaso de crítica y público como la Embrujada de Kidman ha resultado rentable.

De ahí que Spielberg esté cagadito de miedo a la hora de afrontar Indiana Jones 4: no es el dinero lo que busca, como se le podría achacar a... no sé, algún amigo suyo productor.

¿Hace falta decirlo? Dentro de 20 años las galaxias y el arqueólogo serán clásicos indiscutibles de la historia del cine como ahora lo son los equivalentes de entonces, pongamos, la saga del Planeta de los simios. Ya está ocurriendo. Pero mal que nos pese a los de ahora, lo que moverá a las juventudes nostálgicas serán las grandes sagas de su generación. Sí. El señor de los anillos y Piratas del Caribe serán exactamente lo que son hoy Star Wars e Indiana Jones. Y quiero decir exactamente. Y Pokémon, o lo que toque, será Bola de Dragón. Y rescatarán a estrellas apagadas como ahora han tenido la suerte de vivirlo Íñigo, Hermida o Uribarri. Y habrá equivalentes a esto, basados en otras raíces igual de simples. Y habrá muchos más Códigos Aparincis.

Sin entrar en los movimientos pendulares generacionales, la primera asociación intrínseca a la nostalgia es su herencia. Nosotros heredamos nostalgia de nuestros padres y profesores. Una metáfora atlética: Ciudadano Kane no corre más rápido que cualquier película bien hecha de la actualidad. Pero en su día batió el record de los 100 metros por muchos más segundos respecto al segundo que cualquier medalla de oro posterior. Eso nadie se atreve a olvidarlo. Un profesor en su clase transmite la sensación que tuvo al presenciar esa carrera cuando la pone en vídeo. Nosotros podemos admirar Casablanca, pero eso se debe en gran medida a que tenemos una predisposición a que nos sobrecoja porque un nostálgico nos ha dicho "sobrecógete con esto".

Y nosotros podemos repartir nostalgia a los que nos sigan. Pero no será igual. Por un lado, aflorará un nuevo sentimiento igual de fascinante: la envidia. ¿Cuántos habrían dado su brazo derecho por hacer de extras en Casablanca? ¿O por trabajar con Chaplin, por muy déspota e insoportable que fuera? ¿Cómo lo hiciste, Billy? Pero por el otro, aparecerá una lejanía evidente. A ninguna generación venidera le parecerá éste el mejor gran angular que el audiovisual puede aportar al mundo, por ejemplo.



Cuando esta lejanía no está en los herederos de la nostalgia, sino en sus primeros huéspedes, surge el último gran sentimiento que produce la nostalgia: la frustración. Ya sabemos que nuestra opinión de una película está enormemente condicionada por nuestra predisposición y porque los niños son esponjas. Cuando uno revisita las obras que le esculpieron la cabeza existe un choque de sensaciones que pone la carne de gallina. Por un lado, se intuyen ligeramente los patrones que nos marcaron, pero por otro, no se puede evitar que la mirada sea mucho más amplia y que la cabeza quiera dar una valoración sobre el total. Las obras envejecen.

La subjetividad del juicio depende ya del modo de pensar de cada uno y de la amplitud de miras que haya desarrollado. Ésa es la medida, de hecho, que parece importar menos a los productores, ellos juegan a la baza de la nostalgia y conocen sus terribles consecuencias: Cuando vemos uno de tantos remakes, luchar contra los buenos recuerdos es un imposible, y ahí la batalla sí que es injusta, porque enfrentamos una realidad a una idealización y bajo ningún concepto vamos a estar predispuestos a disfrutar igual. Ya no somos las fibras sensibles andantes que éramos con ocho años. Pero los productores no pretenden resucitar la franquicia en nosotros, sino en nuestros hijos. Y es que es imposible que para nosotros se cumpla la promesa. Pero aunque triste, es inevitable y hasta sano que nos demos cuenta de que no somos quienes solíamos ser.

Final feliz: ¿Envejecen tus recuerdos? No te preocupes, que se pueden cambiar.

13 de septiembre de 2006

Favoritos

Memoria artística

Una trilogía con caso práctico y dedicatoria.
Sobre este capítulo: Inicio de una trilogía que llevo cavilando desde hace tiempo. Unas cosas y otras han ido haciéndola crecer hasta convertirse en pentalogía, o trilogía con extras, como se prefiera. El artículo de arranque surgió originalmente en eldoblaje.com. Lo presento aquí con varias actualizaciones.


Debes recordar esto:
Un beso es sólo un beso.
Una mirada es sólo una mirada.
Lo fundamental se descubre
cuando pasa el tiempo.

Encontré hace unos meses, bastantes, y por casualidad, un blog que escribía Tarantino. No me llamó especialmente la atención, salvo por que hablaba de la muerte de un amigo suyo. Un mafioso. Un mafioso que se había reformado y había empezado a contar sus batallitas en un blog. Un mafioso asesinado antes de que sus anécdotas llegaran a las partes importantes.

http://twotoesdiary.blogspot.com

Qué página tan... vacía, ¿verdad? Blogspot la ha quitado, como imagino que hacen con los blogs más conflictivos o con gente que fallece. Yo la tenía en favoritos, junto a éstas otras:

http://conmigo.blogia.com/
http://malasombra.blogia.com/
http://bruthacode.blogspot.com/
http://nipuedoniquiero.diary-x.com/

Ya no existe ninguna, salvo Ni puedo ni quiero, ahora Querido Antonio, que volvió a aparecer, diezmado. Pueden ser mejores o peores, pero estamos experimentando una pérdida de cultura similar a la televisión en directo. En 1972 un incendio destruyó todo el material que había hecho Johnny Carson para la NBC desde que empezó su programa diario, el mejor, diez años atrás. De todos los programas hechos durante la primera década de la televisión en España casi sólo se conservan... los anuncios de dibujos animados. Cada NODO, pese a ser fascista, manipulador y mentiroso, recoge más información de su época que de la que se conserva de televisión en... ¡los ochenta! Y parece que no hemos aprendido con Internet. La SGAE puede retirar una hilarante web de 10.000 páginas que le insulta en una una de ellas. ¿Alguien ha vuelto a ver si existe la antológica madeinboli.com? ¿Hubo alguien a quien no le pareciera sencillamente genial? ¿Y la Critifrase?

Hace un par de años, un episodio del 69 del mencionado Johnny Carson, el mejor comunicador, cómico y presentador de la historia de la televisión, apareció.

Una copia en 16 milímetros de MEDIO programa que se hizo para que la viera el ejército en Vietnam (porque era buenísima) se conservó en alguna lata perdida por las cocinas. Ahora se venden esos 30 minutos netos en lamentable estado de conservación por más de 20 dólares en tiendas especializadas. Evidentemente, no todos los programas tienen tanta suerte, como para encontrarse en unos viejos arcones como ocurrió con el falso Collin Mckenzie, los verdaderos Animaland, los programas que hicieron los Monty Python antes del Flying Circus, o aproximadamente la quinta parte de los programas que Groucho Marx llegó a hacer en Televisión. Mi padre conservaba primeras ediciones de obras como El sí de las niñas, de hace ya tres siglos. Un incendio hace años estuvo a punto de destruirlas, también se salvaron de milagro muchos manuscritos de primeros de siglo que consiguió para su tesis doctoral.

Pero aunque los papeles corren riesgos, los bits ni siquiera existen. Cada página de internet es el resultado de la imantación concreta de algún servidor perdido entre Bulgaria y Missouri. Del mismo modo, nuestros padres pueden conservar cartas de amor de sus años mozos, pero ay de nosotros como se nos cuele un virus. ¡Un virus! ¡Un informático paralelismo con la biología capaz de destruir cultura! Y si el virus afecta a ese servidor, sí que no podremos hacer nada.

Internet es algo efímero. Si uno se pone a buscar noticias sobre alguien o algo, existe un 20% de posibilidades de que sólo aparezcan en el caché de google, y un 50% de posibilidades de que la página que encontremos no tenga fecha. Para qué, ¿si internet es algo relativamente nuevo? Pero, vaya, es que ya no lo es. Siguiendo por los foros que existen de eldoblaje.com, a donde llegué en sus inicios, puedo hacer un seguimiento de cómo hemos aprendido, cómo la profesión ha cambiado, cómo ha cambiado el modo de ver el mundo y la tecnología. Qué suerte tenemos de conservar los mejores momentos, aunque tampoco todos, claro. Esos nicks que se fueron sin decirnos quiénes eran, o esos logs del chat de cuando todos éramos amigos... al menor fallo nuestro disco duro o el de melodysoft, se convierten en algo tan fugaz como una conversación de cafetería. Siempre lo han sido.

En http://web.archive.org se pueden encontrar retales maravillosos de cuando internet nos parecía "molón", pero a la vez "intrascendente". Pero no dan abasto, no pueden crecer exponencialmente como crece la red. Ahorran cargar imágenes, y por supuesto no tienen acceso a logs y similares.

Recordad, si algo os gusta, compartidlo, no dejéis que muera como muere un chiste malo. Pero si os gusta de verdad, si lo consideráis relevante ahora o en un futuro, haceos con ello. Traspasadlo a un formato perenne. No basta con agregar a favoritos.

Ojalá alguien encuentre algún día al autor de madeinboli, o al menos, su carpeta con dibujos. Es de lo poco tangible que se podría conservar de verdad, en toda la historia de internet.

Final feliz: Un par de meses después del post original, contactó conmigo el autor de madeinboli. Invadido por la nostalgia, se le había ocurrido mirar si se acordaban de su página y encontró este texto. Me felicitó por el artículo y me dijo que ahí sigue con su vida, y que afortunadamente conserva gran parte de los dibujos de su vieja web.

27 de agosto de 2006

Studio 60 on the Sunset Strip

Saturday Night Live es el principal programa de humor de toda la historia de la comunicación. Por él han pasado o se han formado todos los cómicos americanos que conocemos. Y quiero decir TODOS. Y algunos actores que aquí tenemos por serios nos sorprenderían si viéramos la vis cómica que pasean por su tierra. Saturday Night Live fue creado en 1975 por Lorne Michaels, que sigue al pie del cañón tras la cámara explotando la faceta humorística de la actualidad semana tras semana. De todos modos, no todo va bien en el SNL. Dicen que vive de las rentas, acaban de recortarles el presupuesto para el nuevo año, van a despedir a unos cuantos cómicos de la plantilla de golpe y porrazo, etc. De hecho, siempre ha sido un mundo complicado. Sin ir más lejos, Lorne fue despedido en 1980 y le volvieron a contratar en el 85. Más o menos cada lustro ha tenido que reinventarse para sobrevivir (y estamos justo en ese momento). Pero... ¿acaso no tienen las leyendas derecho a vivir de las rentas?

Aquí entra Studio 60: Una serie de Aaron Sorkin y Thomas Schlamme que promete contar sin tapujos la mierda que hay detrás: una serie de ficción sobre cómo se crea un programa de humor semanal. Y en el mismo canal en el que se emite Saturday Night Live. Y en el mismo canal que les echó de esa creación suya que fue El Ala Oeste de la Casa Blanca. Evidentemente, un proyecto así sólo puede funcionar desde la honestidad, y ellos lo saben. No en vano, los protagonistas absolutos van a ser el director y el guionista que van a llevar el programa. No en vano, los personajes vuelven a la misma cadena que les echó hace unos años. La autorreferencialidad es especialmente patente en el arranque del piloto: La primera estrella invitada del programa ficticio es Felicity Huffman, que protagonizó la primera serie en la que colaboraron Sorkin y Schlamme (Sports Night, también sobre la tele) y el primer sketch que vemos del programa es una parodia del presidente Bush. La primera bronca gorda surge por el conflicto de creencias en los medios, igual que en el piloto del Ala Oeste. Y llegan más lejos. Los protagonistas querían hacer una película y se lo va a impedir un asunto de drogas que puede llegar a hacerse público. En la realidad, este asunto sí llegó a los medios y la película todavía no se ha producido (y sí, también circulaba en torno a la televisión).

Sorkin no duda en abrazar Network con las dos manos. Y como en ésta, se cura en salud inventándose una cadena nueva, la NBS y poniendo a la NBC como rival. Dicen que llegaron a pensar en llamarla igual que la de Network, UBS, pero entonces no habrían podido hablar de la película con el mismo descaro. Coincido con ellos en que es mucho más divertido mezclar ambos nombres. Han buscado cuidadosamente a un actor que no sólo interpreta a Lorne Michaels, sino que además es clavado a Howard Beale, ese personaje que en Network "no está dispuesto a seguir soportándolo" y aquí en consecuencia (sólo) es asesinado profesionalmente.

En 40 minutos nos enseñan más relaciones entre personajes que muchas películas en tres horas. Ya sabemos quiénes tienen familia, quién se han acostado con quién, quiénes odian a quiénes y cuánto sufren todos y cada uno de ellos. Sorkin retrata crudamente el mundo de la televisión, pero deja sitio a un elemento imaginario: Una mujer que llega a directora de la cadena a los 30 años. Guapa. Y de las que se arriesgan. Hasta los propios personajes creen que es irreal. Y Sorkin está dispuesto a experimentar hasta qué punto puede cambiar el infierno televisivo partiendo de una sola buena persona en lo más alto del poder, y puede que ni sea buena persona, puede que sólo sea una alguien que sabe lo que hace. Sí, un exec que sabe de tele es el sueño de todos los que trabajan en ella. En el piloto aparece incluso un tipejo censor intentando incrustar en un vhs una cinta cuatro veces más grande.

Schlamme, por su parte, se reserva esos grandes pequeños placeres de realización que permiten colocar a los personajes en todo tipo de escenarios del backstage para crear el ambiente metafórico que más le convenga. Y sabe lo que es hablar a gente que conoce su estilo. Sports Night es la sitcom multicámara mejor realizada de la historia de la televisión. Ha decidido cambiar los también estrechos pasillos del Ala Oeste por un estudio gigantesco, los movimientos de cámara se vuelven totalmente distintos con ello. Aquí la cámara al hombro va a enriquecer mucho más al personaje que habla estático ante una multitud que los travellings hacia atrás. Había un antológico episodio de West Wing en el que los protagonistas buscaban sus despachos y acababan llegando a la conclusión de que iba a ser mejor tener las reuniones por los pasillos. Aquí, Amanda Peet buscará su despacho guiado por un jefe al que odia, y la cámara se mostrará fría y distante, con panorámicas como mucho, en un entorno oscuro, distinguiendo claramente que la situación ni es la misma ni lo va a ser. Cómo Amanda Peet se adentra en la oscuridad de la televisión, cómo una lámpara sirve de discretísima aura de santo difunto ante el Lorne caído, sin caer en la chabacanería, cómo la cámara va a colocarse muchas más veces de cara al público que al escenario, o cómo no vemos un gran plano general picado del estudio hasta el final del episodio, terminan de definir este nuevo universo.

Es el mejor piloto de televisión que he visto en mi vida. Y quiero dar las gracias a mi amigo y socio Vania por recomendármelo. De todo el consuelo que he necesitado estos días, éste ha sido el mejor que podía aportarme el mundo audiovisual.

Studio 60 on the Sunset Strip se estrena el próximo 18 de septiembre en la NBC.

8 de agosto de 2006

Vacaciones de izquierdas

Llevo tiempo dándole vueltas a una trilogía de posts, pero no soy capaz de sacarla adelante. Algo raro me pasa en verano. Parece como si mi hemisferio cerebral izquierdo necesitara descansar. El lenguaje da paso a las matemáticas. Pero da paso con muy mala leche.

El caso es que hace como quince veranos aprendí Basic. Algo más tarde me pasé un par de agostos intentando hacer juegos con el klik n play. No contento con eso, después me metí de lleno con ese lenguaje absurdo llamado DIV Games Studio. Con él creé un lamentable motor de aventura gráfica (320x200, por supuesto). El verano que me leí El gen egoísta se me ocurrió diseñar mi propio programa de simulación de poblaciones ondulantes. Luego construí la abandonadísima thehardmenpath.com, de la que todavía reciclaré alguna cosa antes de convertirla en enlace a este blog. Más tarde, Rubik. Hicieron falta dos julios para que compusiera milimétricamente mi primer cortometraje, a razón de 20 escuchas diarias de Rhapsody in Blue. El año pasado empecé a darle vueltas precisamente en verano a un script de After Effects con el que realizar rotoscopias.

Este agosto me he encontrado con un canto de cisne del hemisferio izquierdo en forma de idea, la última que sé que voy a tener durante este mes:

Mezclar Elige tu propia aventura con Wikipedia.

Es decir, una página web en la que la gente pueda empezar a leer una aventura y toparse con opciones. Pero con el espíritu wiki, ése de la autoría global. El que permite a todo el mundo corregir las cosas con las que no está de acuerdo y añadir las que faltan. Y en una historia de Elige tu propia aventura, SIEMPRE faltan.

Sólo en verano sufro ese orgasmo de sentirme como Neo al ver que todo encaja. Encontré hace unos días PmWiki, un sistema crear tus propios wikis, y me metí a aprender lenguajes php. Bueno, a aprender no, más bien a lo que se suele hacer con las lenguas, ver, titubear, poner esto aquí y eso allá. Pero resulta que es fácil, e incluso bonito en su modo. Existe una cierta satisfacción en hacer que los números cuadren que los creadores más de izquierdas nunca podrán comprender. No imaginaba que fuera tan rápido. He tardado una semana en poner la web en marcha. Ahora me toca llenarla, y para eso espero que mi querido hemisferio vaya despertando.

Pero no debe ser el único. ¡Atención, creadores! (Que sois la mayoría.) ¡Atención, visitante de cualquier afiliación mental que lees este blog! Hay una nueva página que invadir de ingenio.

http://www.wikiaventura.com

Éstas son las reglas: En segunda persona. Un mismo punto de partida para todo el mundo. Ramificaciones ilimitadas. Siempre se puede añadir una opción nueva. Los textos son perfectamente editables. Y todos los que lo vean podrán votar si les gusta lo que has escrito o no. Esto servirá de recomendación para los que se enfrenten a elegir la vez siguiente. O de advertencia. Si te gusta una ramificación, puedes verla del tirón, copiar el enlace a otros e incluso imprimirla. Firmar una ramificación o no es cosa tuya. Aunque se cambie una página, quedarán las versiones anteriores. Puedes poner FIN a tu historia, pero cualquiera puede atreverse a sacar una secuela.

Adelante.