7 de julio de 2009

Cine todo el rato

He tenido unas cuantas conversaciones recientemente sobre mi afición por Chaplin y siempre tengo la impresión de que parezco un raro. La cuento aquí:

La primera película que vi de Chaplin debió de ser El gran dictador cuando tenía unos 7 u 8 años. Mis padres la grabaron en La 2, también La quimera del oro y Tiempos modernos. Creo que hubo una temporada que preferí El gran dictador, pero duró poco y empecé a pedir que me dieran más de eso, que me bajaran las otras del señor del sombrero de la estantería alta. Antes de los 13 años me las sabía de memoria y con la peli de Attemborough fui entendiendo quién era este sujeto. Luego pasaron bastantes años antes de verme varias más, El circo y Candilejas, ambas antes de los 18. Tiempo después tocó El chico. Y a los dos o tres años, Un rey en nueva York. Y algún corto de vez en cuando.

Durante todo este tiempo han ido saliendo ediciones, colecciones, packs, estuches metálicos y fuentes del emule para prácticamente toda su filmografía (la que no se ha perdido). Y sin embargo, pese a tener a Charlot incrustado en mi ADN, no tengo una necesidad absoluta de ver todo lo que ha hecho; no tan rápido. Disfruto Tiempos modernos por los recuerdos que me trae, y volver a verla 20 años después me proporciona segundas lecturas muy gratificantes. Pero ahora tengo edad para ver El chico y disfrutar a varios niveles a la vez. Me encanta descubrir a Chaplin, pero no me apetece que llegue el día en el que no me quede nada más que descubrir sobre él.

Así, departiéndonos entre ver y no ver, me he dado cuenta de que inconscientemente estos últimos años he extrapolado esta idea al resto del cine. Soy un cinéfilo que, sabiendo bastante de cine, no ha visto más de la mitad de las obras cumbre del séptimo arte. Y muchas menos de las obras cuasi-cumbre, o semi-cumbre, o las relativas a los autores de las obras cumbre. Vamos, que me faltan muchas por disfrutar. Y he decidido que esto siga siendo así no porque me parezca muy buena idea, sino porque pensando en ello, he llegado a la conclusión de que hacer lo contrario es una idea malísima.

Les presento al Cinéfilo Absoluto:

Llega un momento en la vida de todo cinéfilo de pro en el que se decide a dedicar una gran parte de su vida a ver pelis. Me refiero al género de cinéfilo que no sale de la filmoteca, que tenía entonces 2000 cintas vhs y se ha pasado a abonarse a todos los canales del digital sin descuidar su emule, que echa humo en busca de fuentes para las obras más oscuras.

Los que son Cinéfilos Absolutos suelen jactarse de ello. Creo que no hay tantos, pero todos conocemos a varios. Y creo que experimentar un proceso así así conlleva serios problemas.

  1. Pongamos que el cinéfilo decide a los 15 años verlo TODO. Si se pone en serio, a los 25 años lo habrá conseguido.
  2. Lo más probable, con raras excepciones, es que las obras aclamadas sean las de más fácil acceso. La historia del cine no es tan larga. Los clásicos universales de la literatura pueden durarte 50 años, pero si tienes libre acceso al cine, las grandes películas pueden durarte 2.
  3. Si de los 15 años a los 25 has visto condensados 100 años de cine, de los 25 a los 35 vas a ver... 10 años de cine. La década que te toca vivir.
  4. Cada década salen un buen puñado de obras maravillosas, y otras que gustan a distintos públicos a los que les puedan parecer maravillosas o no. Pero no es lo mismo. Cada año sale mucha mierda y gran parte de la mierda se va con el tiempo. El nivel de calidad y variedad que puedes presenciar durante la primera etapa de la Cinefilia Absoluta es insuperable.
  5. Como no sólo las películas son peores de media sino que además hay muchas menos, el cinéfilo, sólo por mantener el ritmo al que se ha acostumbrado, va a tirar de las obras menores de los 100 años anteriores, que en muchos casos será mejor que las obras menores de la década que está viviendo ahora. Evidentemente, el ritmo de búsqueda no se parará aquí, en esos 100 años de cine hay muchas más obras oscuras que te quedan por ver.

Llegamos al punto crítico: El cinéfilo cumple 35 años. Ahora según su carácter y su trayectoria, si quiere seguir siendo así, puede tomar una decisión entre dos:

  • Trasladar su cinefilia a géneros concretos. Hay tantas películas malas de cada género como en su variada colección. Puede pasar a devorar la más absoluta morralla sólo, insisto, para mantener un ritmo al que se ha autoimpuesto sin saberlo. El Cinéfilo Absoluto se convierte en un cinéfilo específico de la serie b.
  • Dejar de ver películas nuevas. Preferir revisar todo el buen cine que conoce antes que poner un pie en esas nuevas tendencias que tanta frustración le han provocado.

En otras palabras, el exceso te cambia el gusto. Te vuelve minoritario artificialmente. Te vuelve sabelotodo, despreciador. A los 30 eras Tarantino y a los 40 puedes convertirte en Garci. Te vuelves radical, falsamente nostálgico. Puedes acabar anoréxico o bulímico hasta la obsesión. Y lo peor es que has fagocitado sin saborear ni digerir. Lost no es una serie diseñada para que te la veas del tirón, sino para que te pases seis meses pensando en Jacob. Centauros del desierto es de un señor de 62 años. No necesitas ver a Bergman con 25.

Y si caes en la desgracia de morir sin haber visto todo lo visible sobre Chaplin, te puedo asegurar que Chaplin será el menor de tus problemas.

8 comentarios:

Mutis dijo...

Preciosa carta abierta a Mocu.

thehardmenpath dijo...

JAJAJAJAJAJA

Henrique dijo...

Mira, aquí no estoy de acuerdo.

Será que aún no tengo ni los 25 y que no empecé a tomarme en serio el cine desde los 18, pero la pregunta es ¿cuantas clásicos del cine existen? ¿250 como en IMDB? ¿1001 como el libro de Jay Schneider que todo dios tiene en casa? No se trata de que cuando se te acaben los "clásicos" vas a tener que recurrir a obras menores... es que puedes pasarte toda la vida descubriendo Obras maestras de las que nunca oyes hablar.

Si se te acaba Chaplin no hay problema: tienes a Keaton. ¿Se te acaba Keaton? Te presento a Bowers. ¿Que no hay más Bowers? Estos son Harold Lloyd, Fatty Arbuckle y Charlie Chase. Incluso aunque te devorases todo el cine mudo de todo el mundo (¿cuantas peliculas mudas españolas conoceis?) aún te quedaría mucho por ver: Tati, Maddin, Raya Martin...

Para mi, el verdadero error del Cinéfilo Absoluto no es ver DEMASIADO cine... si no pensar que el cine se acaba en, ehm, las películas. A veces he descubierto cosas más "cinematográficas" en un disco, en una novela, en una serie de televisión, en una caída tonta de youtube, en una conversación escuchada sin querer en el autobus, en un videojuego, en un cómic... algunas películas que tengo en DVD son menos interesantes que los making ofs que les acompañan, que la historia que tienen detrás o que las intenciones del director. He leído críticas que eran mejores por sí mismas que las películas a las que hacían referencia. El error de Garci es que sólo ve cine en las películas; Tarantino por lo menos, también lee cómics, ve series y escucha música y aún así, todas sus películas siguen siendo sobre... otras películas. De los setenta.

El cine será muy joven frente a la literatura pero se extendió más rápido: la mayoría de las obras maestras de la literatura se escribieron cuando la mayor parte del planeta era analfabeta. Aún hoy la mayoría de la gente no lee, y si lo hace, son cosas como "la reina en el palacio de las corrientes de aire". El cine se nutrió de todo y se extendió por todo: era muy popular desde el principio, luego llegó la televisión, los videoclips, el video, Dogma, youtube... Hoy hasta el más cazurro sabe poner la cámara de su móvil y grabar una caída, puede que incluso mejores que las de Chaplin.

Anónimo dijo...

Eso puede ocurrir.

Muy bien pensao.

Habrá que ir con ojo para evitar accidentes.

PUTOKRIO

Lord dijo...

Joder, qué buena entrada. Ha sido como escuchar mi grito de ira hacia el mundo pero de boca de otra persona y seguramente sin tanto rencor como el que guardo yo.

Tengo una tirria asesina a los comentarios tipo "ah, me alegra ver que no soy el único que (piensa así / hace eso / se sabe todos los nombres de los tripulantes de la Sulaco)". No, no te alegras de eso, te alegras de que te han puesto en bandeja la oportunidad de hacer saber al mundo que formas parte de una pequeñísima élite de forma supuestamente involuntaria. Pero he aquí que me encuentro diciendo lo mismo ante tu entrada. Me alegra UN MONTÓN ver que comparto esta idea con alguien.

No entiendo a la gente que se desvive por tragarse PERDIDOS en una semana (el ejemplo lo has clavado). ¿Dónde está ese largo viaje de varios años, en el que aprendes junto a los personajes, en el que el objeto de tu afición se asienta como un elemento más en tu vida diaria? ¿Y el “crecer con la serie”? ¿A nadie le preocupa convertirla en algo efímero, de usar y tirar, por mucho que debatas a voz en grito los episodios con tus amigos para demostrar lo flipado que estás con la serie y que eres fan a muerte? ¿Y el recuerdo? “Ah, sí, las dos semanas que estuve enganchadísimo a PERDIDOS”. Joder, PERDIDOS me ha acompañado desde el final de mi adolescencia hasta hoy, y lo asocio a mi vida universitaria. Cuando se acabe, sentiré que he llegado al final de un largo y lento viaje que no podría haber disfrutado más. Y toca recapitulación. ¿Cuántos fanáticos brasazas y obsesos trasegadores de series pueden decir eso?

Tengo entre mis amigos una marcada reputación de cinéfilo (palabra que, por otra parte no me gusta y no uso para autodenominarme). Cada cierto tiempo descubren, con estupor, que no he visto una película de supuesto visionado obligatorio, que hasta ellos han visto. No me avergüenzo de no haberla visto, no corro a verla para satisfacerles, invariablemente respondo “voy a mi ritmo, no siento la necesidad de verlo todo AHORA” (con diferentes niveles de irritación, dependiendo del día). Hace meses, en el foro (ya sabes cuál, Hardmen) andaba yo comentando ROCK’N’ROLLA, y claro, recalqué que no podía compararla con SNATCH o LOCK STOCK porque Guy Ritchie era para mí lo que se dice un desconocido (dejando aparte la horrorosa cosa aquella con Madonna). Respuestas: sorpresa, incredulidad, presión. Prácticamente obligación de verla. Lo mismo me ha pasado por ejemplo con AMERICAN HISTORY X, que veré un día de estos. Me encanta el cine, pero no me gusta salir del cine y volver a entrar a otra película, casi nunca veo dos películas seguidas y no me hago una lista con películas imprescindibles que he de ver antes de que acabe el año.

Últimamente (de un año para acá) estoy tomando un ritmo vertiginoso con la obra de Tom Sharpe, autor que descubrí hace como tres años y del que estoy absolutamente enamorado. Y me pregunté si realmente me merecía la pena dar rienda suelta a mis ganas de leer otro, y otro, y otro libro suyo si en breve no iba a tener nada nuevo que descubrir. Sigo atrapado en este dilema, y de pronto me encuentro con esta entrada en tu blog.

Puede que me haya quedado un comentario bastante egocéntrico y mártir, justo de ésos con los que se trata de vender una imagen admirable de uno mismo a gente a la que no le importas un comino, de esos que me sacan de mis casillas. Pero tenía que hacerlo. Ya digo que me ha parecido una entrada magnífica y certera, y es un tema que me tiene muy frustrado.

Javi-LHP dijo...

Yo creo que el problema es autoimponerte el visionado de algo. Un cinéfilo no tiene por qué ser una enciclopedia, es simplemente alguien que disfruta del cine de una forma especial y que lo ve de forma habitual.

Lo que no me parece lógico es que ser un cinéfilo, amante del cine o aficionado, como queráis llamarlo, sea una especie de carrera por ser el más listo de la clase. Ver cine no es una competición, es un placer, sin más. Me parece, de hecho, bastante absurdo cuando alguien se come la filmografía completa de un director que no soporta símplemente porque es de supuesto visionado obligatorio. ¿Quién le obliga? Entiendo que haya que ver de todo para formarse una opinión, pero una cosa es ver cine variado y tener una cierta cultura cinematográfica y otra es tomarse el cine como una forma de medirnos las pollas.

¿No te has visto a Mizoguchi y te llamas cinéfilo? ¿Qué no viste El Padrino hasta los 25 años? ¿Cómo es que no conoces a Dreyer?

Joder, somos de otra generación, es normal que haya cosas que veamos a destiempo y otras que no nos gusten o no nos emocionen como a alguien que compartió época y contexto con ciertos autores.

El cine es esencial para mí, esencial porque lo disfruto como pocas cosas en esta vida, y por eso mismo veré lo que me apetezca en cada momento, bueno, malo o mediocre. Espero no tomármelo nunca como un deber o una carga, y sufrir porque no he visto tal o cual peli.

Disfrutad del cine, nada más.

Julio dijo...

Aún no había leído este post, pero ya había pensado en, a partir del próximo año, ver una película diaria fijo.
En dos-tres años, habré visto las 1001 que citaba Henrique. Sin contar las que ya he visto, por supuesto. Vamos, que cuando llegue a los 25, habré visto hasta las cintas de vídeo de comuniones que teneis VOSOTROS por casa...

Anónimo dijo...

Pues sí, eres de esos que se le llama fácil "raro". Si es que eres una mierda con poco pelo, con esa cara qué esperabas. Pero tranquilo, siempre puedes apoyarte en lo mucho que sabes de cine, y en que hablar de Chaplin te hace parecer intelectual, así por lo menos se compensa el puto bicho que eres. La camiseta de los Cronocrímenes te la hiciste tú en tu infinito frikismo o te la regaló tu gran amigo Nacho Vigalondo.
Bueno la próxima vez que te vea te doy un cate para que no vuelvas a escribir dudando si eres raro, sino que lo tengas claro enseguida. Venga crack

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