15 de abril de 2006

Qué vergüenza.

Tenía una colaboración semanal de unos 20 minutos en un programa de cine local en uno de los puntos más lejanos del país.

Todos los sábados por la mañana, unos amigos me llamaban en directo desde Canal 11 La Palma, en el programa La Claqueta, para dejarme hacer preguntas raras o comentar las últimas películas que había visto, relacionaba alguna historia con otra, lo que tocara. Hasta que llegaron las caricaturas de Mahoma. Ese sábado me cabreé lo incabreable, en directo. Hice mención de algunas estupideces de las que ninguna religión se libra, hablé de la necesidad de la libertad de expresión, de las raíces ridículas de la censura estúpida, de Theo Van Gogh, de Bill Maher, de la obra de teatro Me cago en Dios.

Desde entonces, casualmente, ha ocurrido algo todas las semanas que ha impedido, o bien que se haga el programa (una excursión, un fallo eléctrico, carnavales), o que me llamen (tiempo, fallos telefónicos, etc.). Que sí, que sí, que es casualidad. Y como se me han ido acumulando las tonterías que comentar en antena, he tenido que buscar una vía de escape. Y sólo se me ha ocurrido abrir un puto blog. Qué vergüenza.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Tiene mandanga que luches por la libertad de expresión y por lo bajini te la quiten de inmediato.

Como dicen en el carnaval de Cádiz, esto es España, y aquí hay que mamar.

A ver si te llaman otra vez... saludos

Paquero

pubertito dijo...

Es para matarte a hostias.

Llon Esmiz dijo...

Ja ja ja, el jodido Puberté...!
Hiciste lo que muchos dejaron de hacer por aquello del qué dirán, el talante y el cuidadín. Que les den por el ano, su audiencia decaerá a un abismo sin retonno. Lla me gustaría a mí tenerte de comentarista, aunque fuera a la hora del té. Por fortuna, todo esto quedará registrado; y al final el tiempo pone a cada uno en su sitio.

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